Hoy es un día gris, con lluvia, extraña en esta ciudad artificial que es Madrid … muy extraña …. cuando llueve todo se descompone … no se acierta ni con el paraguas, que casi siempre son de esos que te compras porque te has olvidado el tuyo en casa y son pequeños y algo descompuestos.

Un dia gris es bueno para el trabajo, pero malo para la creatividad. Las neuronas no se disparan, aunque sí, trabajan eficientemente de manera burocrática. Si hay que hacer algo, se hace. En realidad, parece un día perdido: ¿cuántos días de estos, perdidos, puede tener un británico, por ejemplo? Los suelen aprovechar bien, trabajando y focalizando.

En un día gris casi carecemos de horizontes. No se ve el encuentro del cielo y la tierra, ni tampoco se ve propiamente el azul que predomina en el llamado cielo, ni hasta las plantas dan su nivel de verde adecuado, están como apagadas. Un día gris está para concentrarse, para focalizarse, y para conocer dónde estamos.

Cuando disfrutamos de horizontes y de proyectos, no nos paramos suficiente en saber dónde estamos, olvidando que el fundamento del cambio está en saber dónde estamos en cada momento, sea nosotros mismos, o sea con nuestra pareja, o sea con nuestro grupo de trabajo, o sea con quién sea. Hacer un buen análisis de dónde estamos es el principio de cambiar, de mejorar, de innovar. Por eso, un día gris nos ayuda a crear las condiciones favorables a un cambio.

Claro, que un día gris tiende a dejarnos entre las sábanas, o menos radicalmente, salir poco de casa o quedarnos con un braserito trabajando o viendo la tele, por lo que en un día así tenemos menos probabilidades de intercambiar experiencias y conocimientos con otros seres humanos, y eso hace que la potencialidad innovadora se resienta. Un día gris es como una antesala …. es cuando tenemos que pensar desde la humildad y hasta cierto punto la depresión, que hacemos bien y qué hacemos mal, dónde nos convendría actuar y dónde no vale la pena hacer los esfuerzos ….. esa es una buena antesala para cambiar, pero en un día gris mejor no emprendamos el cambio, sólo vislumbremos el hoy, estamos sin horizontes, y sin horizontes y sólo con holding no podemos pretender cambiar o innovar …..

Ya sé que es un ensayo, pero es un ensayo que no dice tonterías, al menos, si se lee con detenimiento. Disfrutemos del día gris que es hoy, al menos en Madrid, disfrutemos de la vida y de lo importante de diagnosticar lo que nos pasa y cómo avanzar.

Un saludo desde un día gris.

Roberto Carballo

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