“Es el otro el que siempre nos salva”, hace pensar, tanto que resulta difícil escribir este introito, pero finalmente él, el otro, es quién nos salva, quien nos da vida, quien nos permite vislumbrar nuevas oportunidades, quién nos ayuda a rehacer las cosas para hacerlas mejor, quién nos induce a buscar nuevas rutas, más placenteras o más rectas, …… Sí, y curiosamente que poco parece interesarnos el otro. No tenemos tiempo: “tenho presa de ter presa”, dice el poeta Ferreiro; no tenemos ganas -lo dejamos para otro día-, no tenemos interés -será lo de siempre-, no tenemos ……., pues que conste que tiene razón Sábato, es el otro quién nos salva.

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