Soporto mal la posición acrítica, la falta de autocrítica, posición que casi siempre viene vinculada a una excesiva prepotencia sin conocer al otro, vertiendo prejuicios y impidiendo la discusión.

Uno de los formatos más deleznables para mí de falta de autocrítica está vinculada a los nacionalismos también mal entendidos. Ese tipo de nacionalismo que confunde Madrid con España, o dice “de Madrid al cielo” o “somos los mejores”, o “somos mejores que tales o que cuales y siempre lo hemos sido” …. realmente me enfadan mucho, pero casi nunca puedo hacer nada para hacer entrar en razón a quienes sostienen esas posturas casi inquisitoriales.

He observado que se han aprendido en pequeñas cosas y también en otras no tan pequeñas, como es la tergiversación de la historia que se hace en todas las escuelas. Los franceses pasan por encima de la batalla de Waterloo o de la huida desastrosa de Rusia; los españoles del hundimiento -casi por sus propios medios- de la “armada invencible” -el nombre es de coña- o de la batalla de Trafalgar; sin embargo, resaltan la batalla de Bailén o las Navas de Tolosa ….. y así todos …. seguro …. siempre se ensalza lo propio frente a los errores propios …..

Nadie parece querer pensar que “gracias a Felipe II” nuestros bosques se mermaron de tal forma que en muchos sitios nos quedamos como un desierto, ni tampoco se habla de los muertos que produjo la ambición de Napoleón, o de lo tonto que era el pueblo español defendiendo a un impresentable como Fernando VII en lugar de apoyar la ilustración derivada de la neo-revolución francesa …. y aún encima, celebrarlo. En fin, no entiendo muy bien ese tipo de acriticidades …. que al final sólo sirven para que “nos sintamos” superiores a no sé quién, porque todos los Estados fomentan directa o indirectamente ese tipo de “educación” (sic), más bien alienación. Si, alienados por la “historia interna”, transfigurada por los nacionalismos más primarios.

En fin, ante alguien que piensa así -diría que sin pensar, reproduciendo lo que le han dicho o ha oído sin el mínimo análisis de lo que ha sido o lo que es-, no es posible ni la discusión ni el debate, ni el análisis. En una de mis tertulias se ha dado varias veces con personas de alta cualificación, situaciones parecidas, lo cual me indica que no es un problema de gente poco ilustrada, sino de gente obcecada …. y que sólo analiza cuando le interesa ideológica o vitalmente, pero nunca en un sentido amplio y global.

Pienso que ser intelectual es mostrar el pensamiento y la independencia en cada momento, y no dejarse llevar por las corrientes ideológicas o sociales, sin haber intentado comprender las causas y las razones y también las sinrazones de una situación.

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