“El desarrollo de las capacidades para trabajar en común -en grupo- es el motivo de la calidad del resultado. Experimentar nuevas formas de trabajo, asignar distintas funciones rotativas a los integrantes del grupo, desterrar roles que desembocan en confrontaciones, aceptar las ideas de los demás como pensadas por nosotros mismos, una actitud distinta y unas competencias más desarrolladas, es el resultado no explícito de haber desarrollado este trabajo en grupo”.

Esto lo afirma un grupo que ha empezado a desarrollar sus habilidades y capacidades de trabajo en equipo.

Trabajar en equipo no es sólo tener voluntad para hacerlo, sino saber hacerlo, y para saber es necesario tomar impulso y carrera desde la voluntad y desde el conocimiento.

Dice Covey que las cosas y las personas pasan por un proceso dinámico desde la “dependencia”, a la “independencia”, y de ahí a la “interdependencia”, como máxima aspiración de interrelación, de intercambio, de colaboración, de apoyo mutuo, de intercomunicación, de comprensión de que apoyarse en otros, sabiendo trabajar con ellos.

El grupo es una dimensión cualitativamente distinta y, en último extremo, base de la ventaja comparativa empresarial en el presente y en el futuro.

Y trabajar en grupo -en equipo- se requieren cuatro ingredientes: un método de trabajo grupal avanzado, operativo y flexible; un objeto o tarea -cuestión fundamental: aprendemos haciendo- y unos valores de respeto, responsabilidad y libertad. También se necesita un horizonte estratégico que facilite el holding, el sentido de pertenencia.

El grupo facilita la COMUNICACIÓN, y ésta es la antesala de la CALIDAD, y sin ésta y sin su continua mejora es difícil que orientados estratégicamente al CLIENTE.

Aprender a trabajar en grupo, en equipo, es como empezar a hacer una dirección de calidad para una empresa excelente que aprende constantemente del cliente y del mercado y de su dinámica interna.

En definitiva, es lo que viene a decir la frase entrecomillada: sin el grupo no alcanzaremos los resultados que queremos conseguir.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

8 comentarios en «TRABAJO EN GRUPO»

  1. Lo peor de los grupos es que estamos tan acostumbrados a no trabajar ni hacer las cosas en grupo -entre otras cosas porque nadie nos las ha enseñado y no sabemos, por desconfianza a lo desconocido-, que sólo viviéndolo en directo, después de una buena experiencia, se empieza a pensar que trabajar con otros es fenómeno. Y claro, muchas veces ni siquiera nos dan la oportunidad de hacerlo, porque hay una gran desconfianza para los grupos. Una vez vividos, uno se acomoda y se siente encantado de seguir en casi el 100% de los casos, pero si no nos lo proponen, nos encerramos en lo de siempre: individualismo a ultranza.

  2. El grupo es un paradigma alternativo, alternativo al viejo paradigma en que seguimos moviéndonos. Y como alternativo «puede ser peligroso» -eso es lo que se piensa por aquellos que tienen que decidir para desarrollar espacios grupales-, hasta subversivo, y «no sabemos lo que se puede hacer ahí». De esa forma, el grupo -aunque externamente todos nos mostramos favorables- es difícil de digerir por los que tienen que decir para llevar a cabo un desarrollo y particularmente poner en marcha un proceso innovador. Con grupo las cosas se disparan, se dinamizan y -piensan los que deciden- «se pueden desmadrar» -¿adónde nos va a llevar el grupo?-. Les gustaría tener más elementos de control, y no saben que los grupos son una estructura casi perfecta que hace casi siempre lo que es necesario hacer, y su ruta está plagada de aciertos, de coherencia y de buenas prácticas. Pero claro, no lo han vivido, y como no lo han vivido en directo, no pueden saber si eso es bueno o puede ser nocivo para la organización y para la salud. Lo cierto es que sentirse a gusto en un grupo o con el grupo, solo ocurre cuando con una buena metodología se ha vivido una experiencia inigualable, comparada con otras muchas que hemos tenido anteriormente.

    Mis alumnos, cuando les pregunto cómo les ha ido, siempre dicen que es «la primera vez que …..», «que se han sentido de cine …..», que «nunca habían vivido algo parecido ….» y eso que es sólo un cuatrimestre y ya saben lo que es un cuatrimestre en la universidad española, doce semanas y media, es decir, tres meses.

    Para degustar los grupos hay que vivirlos, y vivirlos sobre bases metodológicas adecuadas y coherentes.

  3. Pero el grupo -y este es uno de los miedos que desatan los grupos- no excluye al individuo, al revés, lo desarrolla, lo hace más competente, fomenta su capacidad para cooperar y colaborar con otros, le permite aprender la importancia del otro, favorece la positividad del discurso y de las aportaciones, produce un espacio de mejora continua, siempre renovada, en definitiva, el grupo porque sea alternativo a lo vigente, sabe tratar el individualismo, sabe fomentarlo, pero las personas aprenden que el otro también existe, y que juega un papel decisivo en que las cosas sean mejores y más satisfactorias, y por supuesto, más productivas.

  4. Habría que ponerlo bien en grande: EL GRUPO NO EXCLUYE AL INDIVIDUO, SINO QUE LO ENRIQUECE. ¿Con qué? Con nuevas competencias, desarrollando competencias cooperativas y de colaboración, y también de interrelación entre personas y entre personas y cosas, también competencias de iniciativa y emprendimiento, tambien de responsabilidad y de reparto de tareas, ….. y muchas más. El individuo que aprende a trabajar en grupo, podríamos decir que se multiplica por dos o por tres, cuando trabaja individualmente.

  5. Además, el grupo es una de las materializaciones de la democracia real. El grupo se apoya en la educación en el respeto, en el respeto al otro, en el respeto a todos, y eso es precisamente el fundamento de la democracia. Me refiero, claro, a la democracia real, no a la democracia formal, que muchas veces es un sinsentido en lo que atañe al respeto.

  6. Y cuando hablo de grupos no me refiero a los grupos espontáneos, ni a las bandas, ni a las tribus urbanas, ni …… sino a aprender a trabajar con otros, a lo que llamamos método del grupo de trabajo operativo. Nadie me va a demostrar que hay muchos grupos, llamados así, que son tremendamente perjudiciales, pero hacen referencia´más al grupo que llamamos natural, es decir, aquél que surge espontáneamente, y én función de lo que siempre ha sido. Ese tipo de grupos hacen mucho daño a la imagen y a la realidad de los grupos de trabajo operativos, que empiezan así su andadura con ciertas reticencias producidas por la confusión de nombres, ya que no toda agrupación de personas es un grupo de trabajo. Cuando hablo de grupos me refiero a grupos de trabajo operativo.

  7. El grupo transforma los espacios de aprendizaje, y los llena de vida, de ilusiónes y de futuro. Hoy no se debería concebir el aprendizaje sin el grupo de trabajo. Si no fuera porque no me gustan las cosas obligadas, diría que ha de ser obligado en cada aula y fuera de ella.

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