Paula escribe sobre la confianza. Paula es una de mis alumnas. Me gusta lo que dice y como lo dice.

“Recuerdo el primer día de clase de la asignatura de Sistema Económico Mundial. Ese trabajo en grupo, entre prácticamente desconocidos, en el cual teníamos que establecer los puntos negativos y positivos, que considerábamos todos nosotros que nos habíamos encontrado, desde que iniciamos la carrera de Ciencias Políticas. La experiencia fue bastante curiosa, porque los puntos negativos brotaron unos detrás de otros; sin embargo, los puntos positivos… tardaron mucho más y en cantidad fueron más escasos. La verdad es que este hecho es algo que cada vez que lo pienso, pues me extraña mucho menos que ocurra de esta manera. Me refiero al hecho de ser siempre tan críticos que llegamos al punto de sólo ver lo malo y prestar poca atención a lo bueno. Yo creo que esto es culpa de nuestra naturaleza, queramos o no admitirlo, egoísta y orgullosa. Es más fácil ser crítico antes que admitir lo bien que actúa o actúan las personas en cierto ámbito. Por otra parte es envidia; envidia por no haber sido nosotros capaces para llegar a lo que ha llegado esa otra persona… En fin, ya siempre se ha dicho que somos seres complejos, pero sobre todo seres llenos de prejuicios

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“Creo que si muchas veces abriéramos nuestra mente para actuar en el sentido contrario, o más bien pensar del modo contrario, la vida sería incluso mucho más fácil. Si somos seres sociales, pues tendremos que serlo no sólo para criticar y discutir aquello en lo que no estamos de acuerdo o que no nos gusta, sino también en saber decir qué nos gusta y lo bien que se han hecho o dicho las cosas. Un margen de confianza sobre las personas no debería ser tan difícil de conseguir, pues a partir de ella esa persona crece en autoestima y sobre todo, creo que su capacidad para emprender nuevos retos. Esos nuevos retos si nacen de esta manera, considero que muy probablemente se acabarían convirtiendo en proyectos que seguramente tendrían en cuenta a un número de personas considerable”.

“Lo que sí es cierto, es que para poder soportar los golpes de las críticas hay que ser valiente, encararse a ellas y hacerse uno a sí mismo una autoevaluación sobre los asuntos en que está siendo criticado, para así posteriormente mejorar. Pero por otro lado, también sólo las personas valientes son capaces de expresar todo aquello positivo que ven en lo que hacen y dicen otros. Son valientes en el sentido de que se olvida de los intereses individuales que tienen y se preocupan por la buena repercusión o consecuencias que pueda tener lo que otros han emprendido. Esto me recuerda a una cita que una vez leí en alguna web en internet y la tengo aún guardada desde aquellas. Es una cita de Victor Hugo y dice lo siguiente:

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“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.

Esta cita la entiendo como que la actitud que toma cada persona tiene unas consecuencias, pero sobre todo, que nosotros mismos somos responsables de tomar una u otro actitud ante el mundo. Somos nosotros quienes hacemos que el mundo funcione de un modo u otro. Nuestro futuro depende de cómo nos enfrentemos a nuestras vidas. Por eso que, alguien que no arriesga, no puede saber qué hubiese acontecido tras sus actos”.

“Lo que pretendo resaltar con esto es que sólo criticando no se avanza. También deberíamos olvidarnos de esos prejuicios que a veces nos hace ser “seres ridículos” y ser capaces de exteriorizar cuando algo se ha dicho o hecho bien. Confiar en las personas”.

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“Todo esto me vino a la cabeza con lo que dijo el profesor en clase sobre cómo teníamos que presentar nuestra investigación. Es decir, me refiero específicamente a lo que dijo sobre la parte de la investigación donde debíamos poner los agradecimientos. Tenía razón en lo que dijo, somos a veces tan súmamente retorcidos que el hecho de agradecer o bien no lo tenemos en cuenta (porque ya hemos conseguido lo que queríamos) , o bien se nos olvida (creemos que lo hecho o dicho es todo puramente fruto nuestro). Creo que agradeciendo, es un gran paso a la hora de reconocer que hay mucha gente que confía en tí y en lo que haces, dándote así un impulso para seguir en lo que te propongas. De este modo, creo que luego todo esto se acaba proyectando hacia los demás, es decir, a la sociedad”.

“Por otro lado, y ya para terminar, pues también considero que todo esto tiene una relación considerable con el tema sobre la inversión en I + D+ i. Dejando de lado los intereses políticos, seguramente si los gobiernos invirtiesen más en este sector, las expectativas de los jóvenes respecto al futuro seguro que algo cambiarían. Porque si a los jóvenes, desde un principio, no se nos da un voto de confianza seguramente se nos dé por pensar que muchas de nuestras ideas no valen para nada, y con ello perderíamos grandes oportunidades para avanzar. Por eso, una sociedad depende de “personas valientes” que poseen la oportunidad de impulsar cambios, pero para eso, no sólo depende de sí mismo, sino del resto de individuos que le han apoyado para llegar ahí, ayudándolos a configurarse como “personas valientes”.

Publicado por El Rincón Económico de Paula

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