Cuando era un adolescente me emocionó y me enganchó una película maravillosa, una película del hermano del novelista, de Marcel Camus, “Orfeo Negro”. Recuerdo que mi padre compró un vinilo de aquellos que hicieron una época muy monos, de color azul, de plástico azul, con cuatro canciones, dos sambas y otras dos especiales: “Felicidade” y “Manhá de Carnaval”. Supongo que las oí una y mil veces, hasta que “descubrí” sus letras -antes no había internet ni los discos traían letras-. Las he cantado siempre, todavía vuelven a mi cabeza muchas veces, en la ducha, conduciendo, …. hoy me ha vuelto a ocurrir. Me he levantado y me abordó eso de “tristeza não tem fim ……”. Su letra siempre me ha parecido una filosofía de la vida, una poesía de la vida, y si lo dicen los brasileños que parecen tan felices, tiene que ser cierto. La felicidad son momentos, instantes, estrellas fugaces; la tristeza nos acompaña.

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Bien, pues yo llevo en una especie de nube desde septiembre. Lo he pasado muy bien durante dos meses. Todo eran proyectos, ilusiones, renovaciones, futuro, …. Últimamente no son etapas excepcionales, sino bastante normales. Aún así, hace dos semanas empezaron a frustrarse proyectos, y aunque salían otros, el dolor se iba haciendo más intenso, según se “perdían” algunos de los “hijos” por los que había trabajado con tanta pasión. Poco a poco, el viento ha ido arrastrando por el aire algunos de ellos, y poco a poco he ido decayendo, sin perder el tono, pero sintiendo la tristeza de no poder ampliar el campo de las ilusiones que me había fraguado. Es cierto que estoy seguro que sólo es una época transitoria, que tengo energía para rato y ganas de seguir, pero ahora me siento “como cansado”. Quiero seguir proponiendo, quiero seguir diseñando y creando, pero me cuesta concentrarme. En el fondo pienso, ¿para qué? ¿no me volverá a pasar lo mismo? y evidentemente que va a pasar lo mismo: unos meses, pocos, de buenas sensaciones; y otros de ¿tristeza? o decaimiento.

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Además, todo coincide ahora que la luz se está yendo poco a poco, y no renacerá hasta después de pasar las navidades, cuando vuelva a retomar el camino de más horas de luz. La falta de luz nos induce a “invernar”: cuesta trabajo pensar en nuevo en estos meses. En nuestro hemisferio es la época de “cerrar cuentas”, son épocas para contables, para obsesivos, para circunspectos, no para innovadores, ni expansivos. Pero a la vuelta de la esquina está enero, y entonces, otra vez la luz interior alumbrará parte de nuestra vida y volveré a reforzarme y atreverme a seguir hacia adelante, y “mientras tanto, espero” que decía el poeta. Lo seguiré intentando, pero sé que no será lo mismo, porque “ha tocado tristeza”.

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A veces, he pensado si estos parones, normalmente ocasionados desde el exterior no estarán provocados por la “envidia” derivada de que hay personas que “te ven bien” y les fastidia. Y también contribuirá. De todas formas, pobres de ellos, porque no tienen más felicidad que la infelicidad de destruir la felicidad de otros. Siempre hay sádicos por ahí perdidos.

Otras veces he pensado que hay que “deprimirse”, como decía Klein para llegar a conocer, que es preciso pararse y “darse una vuelta de rosca” para volver a regenerarte. Eso es lo que ahora pienso, que todo esto nos fortalece, y como se suele decir: “lo que no mata, engorda”, y volver sobre lo mismo, no mata, sino que permite descubrir nuevos caminos, que parece mentira que hayamos pasado por su lado y no los hayamos visto. Pero existen. Esta próxima semana termino un programa en Galicia, el lunes, y también un ciclo con el III Encuentro de Intercambio de Experiencias Grupales Innovadoras, el martes y el miércoles. Luego, me daré un tiempo para volver a hacer una buena tortilla. Espero que salga como las de mi madre. Os dejo con “A Felicidade” de Jobim y Vinicius, oirla si no la conocéis, sólo el ritmo te recupera.

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A Felicidade
Composição: Vinicius de Moraes / Antonio Carlos Jobim

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

A felicidade é como a pluma
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento sem parar

A felicidade do pobre parece
A grande ilusão do carnaval
A gente trabalha o ano inteiro
Por um momento de sonho
Pra fazer a fantasia
De rei ou de pirata ou jardineira
Pra tudo se acabar na quarta-feira

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

A felicidade é como a gota
De orvalho numa pétala de flor
Brilha tranqüila
Depois de leve oscila
E cai como uma lágrima de amor

A felicidade é uma coisa boa
E tão delicada também
Tem flores e amores
De todas as cores
Tem ninhos de passarinhos
Tudo de bom ela tem
E é por ela ser assim tão delicada
Que eu trato dela sempre muito bem

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

A minha felicidade está sonhando
Nos olhos da minha namorada
É como esta noite, passando, passando
Em busca da madrugada
Falem baixo, por favor
Pra que ela acorde alegre com o dia
Oferecendo beijos de amor

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3 comentarios en «Voa tão leve»

  1. Costumamos dizer aqui no Brasil que “Hai do gosto se não fosse o mal-gosto”, isto é, percebemos a vida através de contrastes. Só sabemos o que é claro porque existe a escuridão, só sabemos o que é frio porque existe o calor, que não existiria o som se não fosse o silêncio, só sabemos que somos (ou estamos, como vc preferir)felizes porque a tristeza existe. Assim, se para sermos felizes precisamos da tristeza, das decepções, das desilusões ou das frustrações, que venham e que sejam até vem-vindas porque, imagine se não existisse uma forma de dar-nos conta de que podemos ser felizes, a vida seria um verdadeiro tédio. Daí nossa fama de que somos felizes, é que transformamos a tristeza em motivos de buscar a alegria. Uma vez que é a felicidade que tem fim e a tristeza permanente, obrigamos a alegria a renascer todos os dias.

  2. Roberto:Hace tiempo que sólo sé de ti por estos medios que dispersan el pensamiento en cualquier dirección,con rumbo,tanto a destinatarios desconocidos como a admiradores acreditados.
    Me alegra ver en tí tanta vida de pensamiento,tanta estética selecta,tantos deseos en ciernes,con ese fondo de tristeza,que ,como bien recoges,sirve de necesario contraste a la felicidad.
    Un fuerte abrazo.

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