Belleza, armonía y barbarie

Uno siente la belleza cuando está a su lado. Se respira armonía, se siente la armonía. La miras y «te quedas» con/en ella, la sientes circundándote, rodeándote, siendo tú mismo. Pienso que esto nos ocurre mucho más de lo que parece cuando vemos las noticias y descubrimos algún descalabro de la belleza.

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Los parques y bosques orientales -conozco algunos chinos, y te invaden, te impresionan plenamente- parecen de otro mundo, tan llenos de armonía, entre naturaleza y nosotros mismos como parte de la misma. Son parques diseñados, pensados, nacidos del conocimiento de/en la naturaleza. Casi siempre con un lago que los circunda, alguna pagoda, tal vez a lo lejos, gente amable que te saluda, aún sin conocerte. Es probable que hasta esa amabilidad puntual se deba a esa armonía. Me impresionó extraordinariamente, me impacto, tal vez lo que más en mi viaje por China.

¿Es posible deleitarnos en la armonía de una iglesia románica? Si, claro, pero ¿iríamos a visitarla si la guerra estuviera presente en nuestro entorno y nosotros o los nuestros fueran parte de ella? ¿Nos parecería igualmente armónica o probablemente algo que es un símbolo de otra religión que a su vez nos han dicho que nos han sojuzgado en el pasado o ahora mismo? ¿destruiríamos la belleza de su armonía, de sus arcos, y todo porque sí? Pues más que probablemente.

Y si fuéramos inmigrantes en esas tierras, y viviéramos razonablemente en paz, y fuésemos de otra religión, ¿respetaríamos y sentiríamos la armonía de esa iglesia románica? Más que probablemente, muchos de los nuestros la visitarían y gozarían de la intensidad y al tiempo de la intimidad en que nos imbuímos al entrar; otros, es probable que no se atreviesen a entrar por eso de que son de otra religión, pero no pensarían en destruirla, sino que dirían: «es bonito, a ver si nosotros somos capaces de imitarlo». Y si se produjese un incendio en una casa colindante y se empezase a quemar, y fuéramos vecinos, ¿ayudariamos a apagar el fuego o nos meteríamos en nuestras casas y dejaríamos que los de esa iglesia hiciesen todo el trabajo? Pues más que probablemente, la respuesta es no, sino que participaríamos y nos sentiríamos orgullosos de haber ayudado a otros, pero seres humanos como nosotros.

(Visitar una gran mezquita, especialmente en Estambul o en El Cairo, sentir su inmensidad, su simplicidad, la soledad, también son experiencias que me impactaron. Aquí tal vez más por la grandiosidad, como ocurre con el gótico, esas catedrales «inalcanzables». No es la armonía, sino la uniformidad, la grandiosidad de su todo)

De todas formas, lo dejaremos ahí como una incógnita, que dados los tiempos en que vivimos …. cada día es más difícil de despejar, porque cuando se desata la barbarie y ésta se apoya en una religión, mejor nos apartamos lo más posible. Lo contrario es volver a vivir una época tan oscura -más que oscura, negra- como fueron los diez o doce siglos de la terrorífica Edad Media, que más que media fue entera-mente lamentable, y todo gracias a las religiones y especialmente a aquellas que se convirtieron en religiones de un sólo dios, siempre muchísimo más peligrosas que las politeístas. Esto es como los monopolios, y cuando todo depende de un monopolio, todo es explotación, mala calidad y sometimiento; en cambio, cuando hay alternativas al monopolio, y se distribuyen los dioses, es más posible migrar de uno a otro o pasar de lado. Lo peor sin duda, en la historia es cuando Estado e Iglesia forjaron monarquías teocráticas, de las que todavía tenemos bastantes ejemplos.

Pienso que los occidentales tenemos instrumentos más perfeccionados de guerra, también financieros, también tecnologías, pero ….. nuestro equilibrio, nuestra armonía es precaria, y nuestro pasado también, e igualmente la incertidumbre está en nuestro futuro. Todo pueblo dominante en cualquier época, es tal vez el más bárbaro de todos, el que muestra menos respeto por lo diferente, que se enfada por cualquier cosa, y que construye su «bienestar» sobre la muerte de los otros. Todavía somos demasiado bárbaros ….tal vez por eso seguimos destruyendo, aunque luego digamos que han sido otros, al parecer, más bárbaros que nosotros, lo cual es posible, pero si no metiéramos la nariz donde nadie nos había llamado, tal vez las fuerzas de la barbarie en nosotros y en ellos no se hubieran desencadenado con tal fuerza auto-destructiva.

Y finalmente me gustaría dejar una cosa clara: la historia de la humanidad es la historia, hasta ahora, de cómo los más bárbaros han dominado un porcentaje más o menos grande del mundo. Hasta ahora no ha habido ningún Estado que haya podido dominar todo el mundo, aunque los actuales dominantes, los bárbaros actuales según mi denominación, casi han llegado a hacerlo. Pero no han podido pacificarlo a su gusto y a su cultura, aunque sin duda han avanzado más que los romanos en su tiempo. Y siguen con guerras aquí y allá, que por cierto, como siempre ha sido, permiten a los dominantes, saquear a los que son dominados -llevarse tesoros, especular con su arte, crear nuevos mercados para el arte del bárbaro de turno, …. -, y por supuesto, generar empleos y sobre todo, beneficios para sus bárbaros más especializados y sin moral.

En la época de los romanos, los germanos acabaron siendo los cuidadores de las fronteras y los grandes brutos de esa humanidad, fueron los primeros ejércitos mercenarios permanentes y que luchaban por una paga y por todo lo que podían saquear y no se quedaban los jefes. Poco a poco, una buena parte del ejército romano, incluidos los generales, eran germanos, y fue entonces cuando la ambición desencadenó más de una disputa interna. Pero esa es otra historia, y para qué entrar en ella.

Me interesa resaltar que los bárbaros o sus descendientes han siempre dominado el mundo dominable, o lo que es lo mismo, los más ignorantes han sido los dominadores. Por eso, siempre y según se van haciendo más ignorantes, excepto para los artefactos de guerra, donde ponen su poca inteligencia a ese servicio, según se van haciendo ignorantes, hay un punto en que necesitan recuperar o asumir alguna religión, alguna mística, alguna magia que los ampare, que los introduzca en un mundo mágico, idelista, abstracto, estúpido, porque es claro que hay un punto en que si no creen en magia y en cuestiones sobrenaturales, no pueden comprender en el lío que se han metido. Con lo sobrenatural, como hicieron los bárbaros (godos) en España, se sienten con más fuerzas para la guerra y con más razones para acabar en el paraíso por sus «buenas acciones», defendiendo a su dios. Y siempre, en la historia, cuando surge una fuerza enloquecida por la fuerza y por lo sobrenatural, surgen otras fuerzas opuestas, como en la antítesis hegeliana, que luchan hasta el final para que su dios sea el honrado, el mejor, el único, el absoluto.

Como en una guerra no gana nadie, ni aún el que la gana, al final y cuando se agotan mutuamente, se quedan durante un cierto tiempo recuperándose del esfuerzo, reubicando sus estrategias y por desgracia, volviendo a intentarlo unos años después.

No, tal vez Marx se equivocó con su definición de la historia de la humanidad y quizás no sea tanto la historia de la lucha de clases, sino más bien, la historia de cómo los bárbaros han ido destruyendo con mayor o menor intensidad las conquistas de la civilización y del conocimiento, y cómo de vez en cuando nos hacen regresar a la Edad Media, a esa época oscura que, como la que se vislumbra, ha sido hasta hoy la forma normal de vida, en la que los mismos siguen sufriendo de los errores de los más bárbaros, y son en el fondo y en la forma, sus esclavos, sus subordinados, sus mayorías silenciosas.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

9 comentarios en «Belleza, armonía y barbarie»

  1. Cuando vi Niza por primera vez me pareció bella, admirable, terminada. Tenía 21 años e iba abriendo los ojos a un mundo diferente y en cierto sentido maravilloso, y bello. Lo cual no era igual que histórico o que moderno o qué diferente. Me asombró Niza y eso que todavía no habíamos entrado en el verano y en su esplendor y riqueza. Era mayo y hace más de 50 años, pero ya era Nice. Asombrosa, bella, de principios de siglo (del anterior, claro). El paseo marítimo era esplendorosa. Las señoras mayores con sus abrigos de visón, también lo eran. No estuvimos mucho y solo volví una vez solitario, volviendo de Ginebra en mi Seat 850. Solo hice pasar el coche por el paseo y aunque quería ver otra vez a las famosas señoronas de los visiones, solo acerté a ver los impresionantes y lujosos hoteles que siempre sacan en las películas francesas de policías y en alguna norteamericana de ladrones o así.
    Ayer me produjo un enorme impacto los efectos de esta guerra terrible en que estamos embarcados.

  2. Este artículo llevaba unos tres dias trabajándolo. Al final, ayer decidí que como podía llegar a ser inacabable, habiendo tantos argumentos y experiencias relacionados con esa barbarie-ignorancia en que cada vez nos adentramos más inevitablemente, me dije: se acabó otro día ya escribiré más . Y lo publique en mi blog hacia las cinco de la tarde, hora de Brasilia, es decir, a las once de la noche, hora europea.

  3. Igual una buena reeducación tanto de unos como de otros se podría lograr invitándolos a visitar esos maravillosos parques, bosques, que hacen respirar no oxígeno, sino belleza y armonía. Claro que sería difícil que gente tan barbara-y hay mucha más de la que podamos pensar- se conformarán con sentirse pacíficamente enganchados de la belleza, y no tuvieran la idea de destruirla para que todos nos olvidásemos de su armonía y paz..

  4. ¿Seré solo un pesimista o solo un realista amargafiestas? No lo sé, no puedo saberlo, pero me temo que vamos por un camino cada día más equivocado y que al final no quedará más remedio que estar con los tuyos y esperar que no te toque a ti o a los tuyos, o lo que es peor, que entremos en una Edad Media de esas que gustan tanto a los escritores de ficción norteamericanos, como el de «La carretera», por ejemplo. (No me hagan buscar su nombre que ahora no me acuerdo, pero le gusta mucho a los críticos, seguro que ya ustedes lo saben: es como un profeta del regreso. Más pesimista que yo. En serio)

  5. Qué pena no poder disfrutar de Estambul o de El Cairo, o de la cultura egipcia. Hace años que decidí no volver. Para que sentir el miedo a la incertidumbre. La última vez que estuve en ambas, en muchos momentos sentí el peligro muy cerca y no eran paranoias, porque a mí la belleza me invade y me olvido de todo, de lo que me rodea, de todo. Pero había miradas que hablaban, gestos que te ponían en guardia, gritos que no entendías, pero podían -y era más que probable- tener que ver contigo o con otros como nosotros.

  6. Y solo hablo de aquellos lugares que después de visitarlos, vuelves más de una vez y cuando piensas adonde viajar,inmediatamente, surgen en tu imaginación, porque no son paisajes o insrantaneas, sino personas, culturas vivas, y lo que a mí me gusta tal vez más, gente con la que compartir palabras y tal vez algo más.

  7. No me acuerdo nunca de la cultura barbara dominante, donde me parece bien que sigan controlando exhaustivamente y ineducadamente en sus fronteras. Nunca encontré a alguien que no me hablara de dólares o de armas, aunque he contactado hasta con profesores universitarios, y el mismo estribillo. No, no volveré voluntariamente a un sitio tan poco interesado en lo que no sean ellos, sus dólares y sus armas …… Horrible. Hace años que me prometí no ir nunca jamás.

    Son tan desesperantes, que años después fui a Costa Rica, que por cierto son aspirantes a ser no sé qué estrella en su escudo. Lo cierto es que el avión hacia escala técnica -solo salir del avión y a la hora volver a entrar sin salir por supuesto del aeropuerto de San Juan (Puerto Rico). Todavía no es ni una estrella, es solo un estrado asociado. Pues bien, nos hicieron una inspección radical, tipo frontera USA. Les pedí explicaciones y me amenazaron …. La paranoia de los USA es una enfermedad cultural. De ahí las armas, las guerras, los dólares y tal vez la Coca-Cola y los McDonnalds.

  8. Dice Bukowsky en «Fragmentos de un cuaderno manchado de vino»: «La tragedia es la situación americana en la que un hombre tiene que ser un triunfador. Nada más resulta aceptable. Y cuando el triunfador se viene abajo no conserva nada. El ganador no se lleva nada» y yo me pregunto: ¿a qué viene tanta ambición, tanto ganar y ganar? No lo sé, aunque intuyo que por eso siempre están pensando en dinero-dólares, armas para ganarlos o defenderlos y paranoia derivada de una competitividad que es ya una guerra en sí misma.

  9. La guerra y, por tanto, la competitividad, no generan amigos, sino superficiales compañeros de viaje, extraños compañeros de viaje, como les ha ocurrido a los USA con los talibanes y Al Qaeda, y luego con los más extremistas de ISIS. Siempre es así. En otros casos, es Roma quien no paga a a los traidores, como cuenta la historia-leyenda de los que habían matado al famoso líder lusitano.

    En Madrid -y seguro que no estaré acertado en mi comentario para los que se sientan «mucho» madrileños- encuentras unas amistades inmediatas, al segundo, pero son superficiales a más no poder. Para hacer amistades en Madrid tiene que ser con gente de otras comunidades o naciones, sino es realmente difícil que se llegue a amigo. Madrid se parece mucho a lo que estoy afirmando en general sobre los USA, aunque aquí el Poder y tal vez la monarquia sustituyen o no los dólares norteamericanos. Y no digo más.

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