Wert: dictadura y desigualdad (1)

Vamos a ir tratando algunos de los efectos ya en marcha de la ley Wert-¿edero?:

Primero, más controles para reforzar la autoridad del Estado y de las ideologías fascistoides. Más controles para los chiquillos, para los más jóvenes, con dos reválidas que no existían; y para los menos jóvenes, con otras dos. Todo controles: ¿y si dedicaran ese tiempo a generar espacios para aprender, no sería mejor, en vez de atemorizar, discriminar y controlar?.

No se aprende más por estar más controlado, sino que se aprende a temer y a sentir el peso de la “autoridad” sea estatal o combinada con la profesoral. Pero es que esas reválidas son también una forma de control de los profesores, para ver si siguen las pautas que les han marcado, si han hecho su trabajo de alienar debidamente a sus alumnos en lo que quieren los grupos dominantes del Estado. Y todo esto, tanto atemorizar a los estudiantes y a sus padres, como controlar a los profesores nos acerca de un gran salto a “1984” y al Gran Hermano. Un ojo que todo lo ve, que todo lo supervisa centralizadamente, delegándolo en aquellos más sádicos que gustan de corregir y de aprobar-suspender a otros, y que piensan que “la letra con sangre entra”. Una pena, pero una realidad de cómo seguir siendo de los peores no sólo en modelo de enseñanza, sino en la práctica y los resultados. Y todo para que los wert consigan mejores resultados, pero no mejores procesos. Estas reválidad significan reintroducir el miedo en el aula. y los miedos sólo llevan a la subordinación, a la dependencia, pero nunca a la libertad, ni tampoco a la igualdad de oportunidades.

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En sentido contrario, lo necesario es abrir caminos, lo necesario es mostrar posibilidades, lo necesario es ayudar a los chicos a reconocer lo que le hace bien a sí mismo y a los demás, lo necesario es que aprendan a amar lo que hacen, porque es algo que les gusta y que a la vez es útil. Los exámenes sólo sirven para proclamar “el chapón” del año y para fomentar la memoria frente al pensamiento y la libertad.

No estábamos, ni mucho menos, en el mejor de los caminos, pero el camino Wert es una forma de elegir uno de los peores, y con menos posibilidades, ni siquiera de lo que supuestamente busca (competir más), sino que la competencia está expresada como resultado -el que gana, el que aprueba-, y no el que sabe como llegar a resultados, el que aprende a desarrollar sus competencias y capacidades, el que valora a los demás para completar su conocimiento, el que reconoce a sus ancestros y los valora positivamente, y muchas cosas más.

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