Yo, sinceramente, tampoco.

Hay cosas que gustan porque sorprenden; si las miras otra vez estás ya influenciado, es como cuando alguien te dice que una película es magnífica, tu tono es de buscar lo magnífico, y normalmente se sale relativamente decepcionado de lo que era bueno al decir del otro; pero si la miras una tercera o cuarta vez vuelves a recuperar la magia, y sobre todo, acabas entendiéndola mejor. Es la carretera por la que circulamos: impresiones, segundas partes no tan buenas, recuperación, disfrute racional.

De todas formas, no todo lo de los Marx es bueno, pero hay muchas cosas tan buenas que ocultan lo que no lo es tanto. Y eso, creo, es lo que importa. Pero … finalmente, todo es subjetivo.

Las cosas hay que verlas con ojos de cada tiempo. Pocas cosas se convierten en universales, o si lo son, sólo para algunos. Groucho Marx hoy resultaría machista, hiper-egoista, y otras muchas cosas que en su época tal vez no fueran tan ciertas.

Pienso que nos gusta Groucho porque es lo que todos nos gustaría ser y decir, pero pocas veces nos hemos atrevido a hacerlo. Y bajo su manto de ironía y humor, hay mucho sentido de la realidad, ridiculización de las formas sociales imperantes y atrevimiento a saltárselas.

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