Educación pública e Innovación

Josep Fontana nos ilustra en Sinpermiso sobre lo que él llama con propiedad «El Asalto a la educación pública».

educacion publica.jpg

Así es, la educación pública está siendo sistemáticamente asaltada por el sistema y su ideología neoliberal. Y esto no es nuevo, ahora sencillamente asistimos a la parte más económica del proceso, aquella en que los recursos escasos se harán escasísimos o tan reducidos que «a la educación pública no la va a conocer ni la madre que la parió», aunque ya en parte es irreconocible, y en algunos sitios, ni siquiera ha llegado a ser reconocible de manera suficientemente evidente. Me explicaré.

Lo primero es lo que ahora ocurre, se cercenan recursos y se cercenan, pues, posibilidades y oportunidades y materias. Geografía e Historia, Ciencias Sociales son materias que ahora se consideran «innecesarias», como lo fue el latín hace años o asi. Lo cierto es que poco a poco nos acercamos a que lo único que hay que estudiar y reestudiar es lectura, saber escribir y las cuatro reglas. Todo lo demás, para el sistema, es superfluo. Y no es de extrañar, dada la tendencia jerarquizadora acentuada, dado la robotización de los puestos de trabajo, dada la tecnología disponible, ….. ¿para qué más? Y digo yo, en la m edida en que las enseñanzas en general se simplifican, es más fácil para la educación privada competir, porque en ese campo es en el que se mueve, no en el de pensar y hacer pensar, vivir y aprender a vivir, sino en el de dar resultados y aprobar, siempre que se conserven los «principios fundamentales» y «valores» del sistema capitalista vigente, bien sea directa o indirectamente.

La enseñanza pública da razones para que le resten recursos: ha ido perdiendo energía y sobre todo, vocación. Es más conservadora de lo debido, tal vez porque sus profesores y maestros son menos maestros que lo eran. Está más burocratizada y unificada, lo cual resta componentes de libertad, y sobre todo, se ha anclado en formatos anticuados, que tal vez no lo fueran en un pasado, pero ahora «aburren» hasta a las piedras. Y lo peor, la gran guía de la mayoría de las enseñanzas en el nivel medio y en el universitaria son unos libros/apuntes, que sirven para que el profesor siga fehacientemente una materia sin salirse casi ni una coma del texto. Y eso no es hoy, es antesdeayer.

Pero resulta que la educación pública es la única que lo intenta, la única que investiga, la única que se preocupa algo por la formación más amplia y la libertad de sus alumnos, la que es más abierta y menos disciplinada, la que puede aburrir menos. La privada es como un ejército, y sus profesores no están igual de preparados, sino más bien ideologizados por el privado en particular. Y el que no esté de acuerdo, se va. Dado el nivel medio del profesorado en la enseñanza privada, bastante bajo, y estoy hablando de nuestro país, no es de extrañar que se fijen en la vertiente de disciplina, de trabajo constante y de consecución de buenos resultados, expresados en notas y accesos a la universidad.

La educación pública está en peligro, porque es costosa, y también porque sus formas no han evolucionado. O si lo han hecho, ha sido a peor. Los niveles de los profesores han bajado considerablemente, y la libertad ha acabado entendiéndose en muchos casos como «hacer lo que a uno le de la gana».

La educación pública tiene una opción que no puede tener la privada: cambiar sus formas, hacer que la educación sea más participativa, más grupal, más ligada a la acción y a la investigación, más de sentido, de aprender lo que significan las cosas, de experimentarlas, ……. esa es la opción, también la que planteo en mi libro «Manifiestos para la innovación educativa». Es difícil, pero sería una tarea bonita y revolucionaria.

Entradas relacionadas

Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

8 comentarios en «Educación pública e Innovación»

  1. Los neoliberales dicen: hay que reducir los costes sociales, es preciso bajar los costes salariales, es preciso bajar los presupuestos de gastos sociales, es preciso buscar lugares donde hacerlo: y uno de ellos es la educación pública, y la red de documentación y biblioteconomía, porque además, ¿para qué vale, sino para generar descontento? No sólo no podemos darles trabajo, porque no necesitamos que sepan, sino sólo que repitan y sean subordinados a nuestras directrices, sino que no tiene ninguna utilidad lo que estudian, nada más que estamos formando a gente que protesta ….. y eso no conviene …. no, hay que reducir la educación pública, que es realmente la más conflictiva. La privada está enfocada hacia nosotros, a resultados, es un proceso más alienante y domesticado, esa gente no produce problemas y además, paga lo que recibe, o sea que no hay problema. El problema son los que están subvencionados, los que pagan nada más que una parte de lo que reciben ….. es claro que la política es reducir la financiación, como ya venimos haciendo, y poco a poco, el sistema irá decayendo, haciéndose viejo, deteriorándose en calidad …. eso es conveniente, pero no que al final haya que pagar por esa mala calidad de enseñanza. Qué sólo estudien los que tienen dinero y los que lo necesitan …. es un buen plan .. y si no lo impedimos, ocurrirá, en realidad, ya está ocurriendo.

  2. La educación pública ha ido sistemáticamente domesticada. La obligatoriedad hasta los 16 años ha hecho mucho automáticamente para reducir la calidad, pero también la selección de profesores, y los formatos tan unificados de programas en cada curso y para cada edad. Por otra parte, las escuelas normales, de profesores, no han avanzado suficientemente en la introducción de la participación. El alumno sigue demasiado alejado de sí mismo y de los demás …. y consecuentemente del profesor. Si el profesor hubiera mantenido un nivel similar, las cosas hasta podrían haberse paliado, pero lo cierto es que ha bajado de nivel. Además, los programas se unifican, y al tiempo, se simplifican. Se tiende a enseñar más ralentizadamente, sin contar con los ritmos que puede alcanzar un alumno cualquiera, sino evitando la tensión en el aula, reduciendo la exigencia y llegando así a un bajo nivel de calidad efectiva.

    Además, la educación pública está cada vez más cerca de una posición «no ideológica» en general, y con eso me remito a que no hay una orientación general hacia el cambio, hacia el saber, hacia el pensamiento, sino que todo se ha mezclado de manera superlativa. Esa pérdida de identidad de lo público, también ha acudido a la escuela y a la universidad, no teniendo un horizonte de búsqueda que la haga motivadora. No ocurre así con los principios simplones del mundo privado, donde la orientación es clara y casi siempre coincide en todas sus aulas. No estoy demandando una educación ideológica, sino orientada, sabiendo adonde se quiere ir. Por ejemplo, orientarse al saber, a impulsar y motivar un aprendizaje basado en el amor a aprender ….. es una forma implícitamente ideológica, pero no explícitamente, que puede parecer hasta objetiva, y ayudaría a profesores y alumnos a tener un sentido de lo que hacen …. e impulsar sus iniciativas. Pero en la mayoría de los casos no es así. Sólo ideologías políticas que están en la mente de cada profesor, pero no en el sentido de la educación pública. Y eso también se debe a una sociedad con menos sensibilidad hacia el futuro, que tiene que vivir urgentemente un presente que todos los días se modifica, que agobia y que evita que pienses más allá. También unos políticos que no son capaces de hacer su labor de liderazgo y se mueven por encuestas en lugar de por convicciones. Y unos padres que les pasa lo mismo. Resultado, los profesores hacen lo que ya está en la cultura dominante …. y los alumnos no están motivados para estudiar por estudiar …. porque no son inducidos a ello por nadie o por casi nadie.

  3. La educación pública necesita una gran revolución, una revolución en sus formas que llevará también a una revolución en los contenidos. Las formas hay que transformarlas en más participativas, dentro y fuera del aula; los contenidos irán transformándose según se vaya alcanzando una mayor libertad de acción y de ganas y motivación por parte de unos alumnos que pueden disfrutar de un espacio de aprendizaje más abierto.

  4. El punto básico de la revolución en la educación pública es el énfasis de lo que es importante. Hoy en día lo importante no es una buena lección, sino un espacio donde el alumno, los alumnos, puedan participar activamente y construir su propio proceso de aprendizaje. El profesor a través del gesto y del apoyo, puede conseguir que el alumno se oriente a sí mismo y a los demás con los que trabaja e investiga. Los alumnos son así el eje de este espacio de aprendizaje, el eje sobre el que gira todo el asunto. Los profesores dinamizan el espacio, le dan sentido metodológico y conocen adecuadamente no tanto las respuestas, como las formas de interacción que permiten que los chicos «lo hagan todo» o casi todo.

  5. Cualquier, y repito, cualquier sistema de evaluación lleva implícito un sistema de control. Y el control es contraproducente con la necesaria libertad de acción y de búsqueda de los participantes, es decir, de los alumnos. Preocuparse por el control es como preocuparse porque el chico no aprenda, ni tenga interés en aprender. Todo, por desgracia, se acaba enfocando al control y a la nota, en vez de al aprendizaje y a la motivación consiguiente, el amor a aprender y a pensar y reflexionar.

  6. Las aulas tienen que cambiar de formato. El formato actual induce a la jerarquía y a la falta de intercomunicación entre los participantes-alumnos, lo que hace que dejen sus relaciones para espacios en el afuera, en lugar de corresponsabilizarse de sus aprendizajes y de sus avances.

  7. Espacios continuos, espacios interrelacionados, espacios virtuales y reales, también interconectados, ….. ya no es posible romper los espacios, clasificarlos, diferenciarlos, fosilizarlos. Es preciso abrirlos, fusionarlos, darles sentido global, mantenerlos en constante y continuo cambio y transformación: un sistema de transformaciones, un sistema vivo, un sistema complejo, un sistema no lineal, un sistema que se transforma y autorregula a sí mismo.

  8. No podemos perder el sentido global de la educación, el horizonte que se busca, hacer que los jóvenes nos sucedan superándonos o al menos, pudiendo hacerlo. El objetivo de la educación no es la integración, la alienación social, sino el desarrollo de las capacidades de cada uno, de su capacidad para ser libre, para sentir al otro, para comprender lo que ocurre y por qué ocurre, y a proponer formas para superarlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *