«Tú no sabe inglé» de Nicolás Guillén.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

21 comentarios en «Inglés»

  1. MULATA…

    Ya yo em enteré, mulata,
    mulata, ya sé que dise
    que yo tengo la narise
    como nudo de cobbata.

    Y fíjate bien que tú
    no ere tan adelantá,
    poqque tu boca é bien grande,
    y tu pasa, colorá.

    Tanto tren con tu cueppo,
    tanto tren;
    tanto tren con tu boca,
    tanto tren;
    tanto tren con tu sojo,
    tanto tren.

    Si tú supiera, mulata,
    la veddá:
    que yo con mi negra tengo,
    y no te quiero pa ná!

  2. Me contó una vez un amigo, que una señora del sur de andalucía, que era parienta suya, decía: «un inglé que era francé». De lo que se desprende la interrelación entre idiomas y culturas. Me lo ha recordado el son de Nicolás Guillén.

  3. Siempre que tengo ocasión recomiendo a mis alumnos y jóvenes en general que se apliquen en el inglés ….. ahora también y pensando en el futuro, habría que ir pensando en estudiar chino mandarín. Pero tal vez eso sea importante en la próxima generación.

    Llevo tiempo pensando que no aprenden inglés «los que no ven a los otros». Lo que es evidente es que hay que cuidar la propia lengua, pero saber qué se necesita para andar por el mundo, y el mundo también somos nosotros. Y el inglés, por haber sido el último imperio y luego proseguido por la dominación USamericana, es el idioma, el idioma universal, igual que el dolar es el referente de los intercambios, aunque existan otras monedas, pero al final las cosas se venden y compran en dólares.

  4. Nicolás Guillén es uno de los referentes de la Cuba renovada: ha predicho la revolución y la ha acompañado en su vida. Es reconocido, y lo fué también en vida, llegando a ser presidente de la asociación de artistas cubanos. Hay poema que todos los años leo a mis alumnos, y que siempre me hace reflexionar: «Cuando yo vine a este mundo». Ahí va:

    Cuando yo vine a este mundo,
    nadie me estaba esperando;
    así mi dolor profundo
    se me alivia caminando,
    pues cuando vine a este mundo,
    te digo,
    nadie me estaba esperando.

    Miro a los hombres nacer,
    miro a los hombres pasar;
    hay que andar,
    hay que mirar para ver,
    hay que andar.

    Otros lloran, yo me río,
    porque la risa es salud:
    Lanza de mi poderío,
    coraza de mi virtud.
    Otros lloran, yo me río,
    porque la risa es salud.

    Camino sobre mis pies,
    sin muletas ni bastón,
    y mi voz entera es
    la voz entera del son.
    Camino sobre mis pies,
    sin muletas ni bastón.

    Con el alma en carne viva,
    abajo, sueño y trabajo;
    ya estará el de abajo arriba
    cuando el de arriba esté abajo.
    Con el alma en carne viva,
    abajo, sueño y trabajo.

    Hay gentes que no me quieren,
    porque muy humilde soy;
    ya verán cómo se mueren
    y que hasta a su entierro voy,
    con eso y que no me quieren
    porque muy humilde soy.

    Miro a los hombres nacer,
    miro a los hombres pasar;
    hay que andar,
    hay que vivir para ver,
    hay que andar.

    Cuando yo vine a este mundo,
    te digo,
    nadie me estaba esperando;
    así mi dolor profundo,
    te digo,
    se me alivia caminando,
    te digo,
    pues cuando vine a este mundo,
    te digo,
    ¡nadie me estaba esperando!

    Nicolás Guillén, 1947

  5. Hay muchas razones por las que me identifico con el poema de Guillén, y puedo sentir el son según lo voy recitando en mi interior. Y no es que yo haya sido precisamente un huérfano, sino porque finalmente esa es una sensación que todos tendríamos, tal vez, de vivir para darnos cuenta «de lo que vale un peine», de lo que es la vida para muchos que no han tenido la misma suerte que nosotros.

    Y eso otro de «así mi dolor profundo se me alivia caminando» … porque hay que seguir, «hay que andar, hay que mirar para ver ….».

  6. Y aquél otro son: «La vida empieza a correr», que dice:

    La vida empieza a correr…
    La vida empieza a correr
    de un manantial, como un río;
    a veces, el cauce sube,
    a veces, el cauce sube,
    y otras se queda vacío.

    Del manantial que brotó
    para darte vida a ti,
    ay, ni una gota quedó
    para mí:
    la tierra se lo bebió.

    Aunque tú digas que no,
    el mundo sabe que sí,
    que ni una gota quedó
    del manantial que brotó
    para darte vida a ti.

  7. O aquél otro («La tarde pidiendo amor»):

    La tarde pidiendo amor.
    Aire frío, cielo gris.
    Muerto sol.
    La tarde pidiendo amor.

    Pienso en sus ojos cerrados,
    la tarde pidiendo amor,
    y en sus rodillas sin sangre,
    la tarde pidiendo amor,
    y en sus manos de uñas verdes,
    y en su frente sin color,
    y en su garganta sellada. . .
    La tarde pidiendo amor,
    la tarde pidiendo amor,
    la tarde pidiendo amor.

  8. O ya por último y para no cansar, aquél otro tal vez más triste o tal vez más intenso y vital, según se mire: «Iba yo por un camino»

    Iba yo por un camino,
    cuando con la Muerte di.
    «¡Amigo!», gritó la Muerte,
    pero no le respondí;
    miré no más a la Muerte,
    pero no le respondí.

    Llevaba yo un lirio blanco,
    cuando con la Muerte di.
    Me pidió el lirio la Muerte,
    pero no le respondí,
    pero no le respondí;
    miré no más a la Muerte,
    pero no le respondí.

    Ay, Muerte,
    si otra vez volviera a verte,
    iba a platicar contigo
    como un amigo:
    mi lirio, sobre tu pecho,
    como un amigo;
    mi beso, sobre tu mano,
    como un amigo;
    yo, detenido y sonriente,
    como un amigo.

  9. Aunque había declarado que sería el último, no me puedo resistir a reproducir «El negro mar»:

    La noche morada sueña
    sobre el mar;
    la voz de los pescadores
    mojada en el mar;
    sale la luna chorreando
    del mar.

    El negro mar.

    Por entre la noche un son
    desemboca en la bahía;
    por entre la noche un son.
    Los barcos lo ven pasar,
    por entre la noche un son,
    encendiendo el agua fría.
    Por entre la noche un son,
    por entre la noche un son,
    por entre la noche un son. . .

    El negro mar.

    -Ay, mi mulata de oro fino,
    ay, mi mulata
    de oro y plata,
    con su amapola y su azahar,
    al pie del mar hambriento y masculino,
    al pie del mar.

  10. Y esto, ¿que tiene que ver con la innovación? Pues en mi opinión y en el fondo, mucho. Sobre todo, el ritmo, el ritmo, la música bien compuesta que dice Confucio como placer beneficioso, el ritmo, lo que nos falta es ritmo, y cuando decimos ritmo no queremos decir correr, ni atropellarse («teño presa de ter presa»), sino conocer el ritmo, saber marcarlo, jugar con el ritmo y con el movimiento, saber a que momento corresponde cada ritmo. El son es un ritmo candencioso, «suavón», pero la salsa o la cumbia o el merengue pueden ser hasta extremadamente acelerados. He observado en los últimos tiempos que se ponen de moda en estos ritmos formas más aceleradas. Supongo que están en consonancia con la sociedad en la que vivimos, en que la música no puede ser lo que tiene que ser, ritmo y serena. Yo prefiero un ritmo menor, pero más en correspondencia con nuestra realidad interior y de las relaciones.

  11. La innovación pide ritmos según los momentos. Al principio, el ritmo tiene que ser más pausado, para poco a poco ir acelerándose, pero no demasiado. Es como si empezásemos con un «ma non troppo» y hiciéramos posteriormente un largo con cierta cadencia; más tarde, tenemos que evitar que la exponencialidad que va exigiendo espontáneamente la realidad se haga práctica, tendremos que saber como retenerla para que no se exceda y cuando las cosas se desacerelen, buscar ritmos que no acaben con la música nunca, y mucho menos que escapemos hacia la locura tecnológica o hacia el regreso al pasado.

  12. Los ciclos están en nosotros, y convienen a nuestro ser. De vez en cuando hay que saber descansar, sin sufrir demasiado por el descanso. El capitalismo exige unos ritmos excesivos, acelerados, apresurados, plenamente psicóticos, que destrozan nuestras vidas. Por eso, en el fondo, se vive tan bien cuando se para, cuando está en depresión ….. sólo queda la angustia de si podremos seguir, pero seguiremos …. y por lo menos no tenemos que sentirnos obligados a llevar un ritmo que no nos conviene.

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