El negocio de las grandes farmacéuticas es impresionante, hasta sorprendente para los que teníamos noticia del asunto. Un producto como el Prozac tiene un coste por 100 unidades de medicamento de 0,11 dólares americanos, ¿Saben Uds. a cuanto se venden esas mismas 100 unidades? A 247,47 dólares, es decir, 2.250 veces por encima del precio de fabricación. O lo que es lo mismo, el coste del ingrediente básico no llega ni al 5 por diez mil del precio de venta. Se imaginan fabricar por ejemplo zapatos con esos márgenes y que transformáramos 5 en 10.000? Alucinante, ¿a que sí?. Pues por supuesto no es el único caso. El Xanax que se utiliza para ansiedad y pánico, multiplica por casi 6.000 el coste del genérico que le da sentido. Como comprenderán los lectores, estas cantdiades son desorbitadas y permiten unos beneficios también desorbitados.

Todo esto está muy bien explicado en el artículo de Doug Henderson y Gary Null en Global Research. Me he quedado totalmente impresionado por los datos que aportan sobre estas grandes farmacéuticas, y os induzco a leerlo. Ambos autores demuestran su profundo conocimiento del tema.

Y lo peor de todo esto, es la tremenda dificultad de combatir a esos grandes cárteles del medicamento, sencillamente con la verdad que normalmente ocultan.

Entradas relacionadas

16 comentarios en «Estafa-Salud»

  1. No soy un experto, ni tampoco he tenido la mala suerte de que alguien me lo recetará -perdón, si una vez me lo recetaron, pero no lo tomé-, pero parece ser un medicamento muy controvertido, y que multiplica en beneficios por más de dos mil los costes del ingrediente principal.

  2. REalmente, mi único contacto directo con el Prozac ha sido a través del libro de Lou Marinoff: “Más platón y menos prozac”.

    En este video lo tienen impulsando el marketing y ganando sus buenos dineros por el éxito de sus libros. Lo cierto es que resultaba más tranquilo e interesante en el libro que en esta intervención, pero “money is money”.

  3. En su momento, lo que más me gustó de Marinoff, aparte el repaso de lo que en su mayoría había visto en bachillerato y primero de carrera sobre la filosofía, fue la idea de que no estamos enfermos, sino que tenemos problemas, y nuestros problemas han sido trabajados muchas veces a partir de la propia experiencia por filósofos y han encontrado salidas a ellos, de tal forma que no necesitamos estar a expensas de la dependencia de una enfermedad que supuestamente tenemos, sino que podemos abordar nuestros problemas, y pasamos así de enfermos potenciales -¿todos?- a personas -todos- que tenemos problemas y podemos abordarlos. Una visión muy práctica de la vida. Y para Marinoff un buen negocio. El filósofo terapeuta se ha extendido mucho en los USA, pero también hasta en España.

  4. Sin embargo, de poco vale el esfuerzo humanizador de un tal Marinoff para compensar la estafa de las farmacéuticas, como bien explica el artículo de Henderson-Null. No sólo es una estafa, sino un gran peligro. Ahora mismo, tenemos la cuestión de la vacuna para la gripe A. Mucha gente piensa que no ha sido adecuadamente experimentada, y que vamos a actuar como conejillos de indias, y además, no sólo sus efectos secundarios, sino su efectividad está por probar. El gran negocio “que se ha montado” en torno a la Gripe A-porcina es de los que marcan época, y no sólo con la vacuna, sino y sobre todo, con los medicamentos tipo Tamiflú que han sido vendidos hasta el agotamiento de las existencias y a unos precios que, como demuestran las ofertas spam de internet, son claramente abusivos, igual que el ejemplo del Prozac. Los beneficios de las farmacéuticas se han elevado y su cotización en bolsa se ha beneficiado de la existencia de esta epidemia -¿provocada?-.

  5. Parece ser, como indica el mismo artículo, que la vacuna anti-sida puede tener unas características similares, de crear expectativas pero no saber hasta donde llega la “bondad” o “maldad” del medicamento propuesto.

  6. Como vemos, un gran negocio. Y como parece que el posible remedio no está del todo en nuestras manos, solo la denuncia, y algunas acciones legales en los USA y poco más, al menos, disfrutemos con esta cumbia colombiana, sobre todo pensando en el fin de semana:

  7. Al menos nos queda la cumbia, el merenguito, la salsa y algunas cositas más. ¡No estamos muertos todavía! Para complementar, el amigo Juan Luis Guerra con su “Niágara en bicicleta” … que representa muy bien lo que es la salud por el mundo:

  8. Ahí va la letra:

    El niagara en bicicleta

    Me dio una sirimba, un domingo en la
    mañana, cuando menos lo pensaba. Caí
    redondo, como una guanábana, sobre la
    alcantarilla. Será la presión o me
    ha subido la bilirrubina. Y me entró la
    calentura y me fui poniendo blanco como bola de
    naftalina.

    Me llevaron a un hospital de gente
    (supuestamente). En la Emergencia, el
    recepcionista escuchaba la lotería
    (¡treinta mil pesos!) “¡Alguien
    se apiade de mí!”, grité
    perdiendo el sentido, y una enfermera se
    acercó a mi oreja y me dijo:
    “Tranquilo, Bobby, tranquilo”.

    Me acarició con sus manos de Ben-Gay y me
    dijo: “¿Qué le pasa,
    atleta?” y le conté con lujo de
    detalles lo que me había sucedido.
    “Hay que chequearte la presión pero la
    sala está ocupada y, mi querido, en este
    hospital no hay luz para un
    electrocardiograma.”

    Abrí los ojos como luna llena y me
    agarré la cabeza, porque es muy duro pasar
    el Niágara en bicicleta.

    No me digan que los médicos se fueron. No
    me digan que no tienen anestesia. No me digan que
    el alcohol se lo bebieron y que el hilo de coser
    [Más Letras en es.mp3lyrics.org/frb]
    fue bordado en un mantel. No me digan que las
    pinzas se perdieron, que el estetoscopio
    está de fiesta, que los rayos X se
    fundieron, y que el suero ya se usó para
    endulzar el café.

    Me apoyé en sus hombros como un cojo a su
    muleta y le dije: “¿Qué hago,
    princesa?”. y en un papel de receta me
    escribió muy dulcemente: (mi princesa,
    ¿qué va a ser de mí?, uh…)
    “Lo siento, atleta”.

    Me acarició con sus manos de Ben-Gay y
    siguió su destino. Y oí claramente
    cuando dijo a otro paciente: “Tranquilo,
    Bobby, tranquilo”.

    Bajé los ojos a media asta y me
    agarré la cabeza porque es muy duro pasar
    el Niágara en bicicleta.

    No me digan que los médicos se fueron. No
    me digan que no tienen anestesia. No me digan que
    el alcohol se lo bebieron y que el hilo de coser
    fue bordado en un mantel. No me digan que las
    pinzas se perdieron, que el estetoscopio
    está de fiesta, que los rayos X se
    fundieron, y que el suero ya se usó para
    endulzar el café.

    No me digan que me va cayendo de tanto dolor. No
    me digan que las aspirinas cambian de color. No me
    digan que me van pariendo, que le falta amor. No
    me digan que le está latiendo, oh no…

  9. En relación con el tema de las farmacéuticas te dejo este video que me parece interesante. Quizás ya lo hayas visto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *