Estamos en recesión cuando hemos remontado la cima del ciclo económico y no hemos «negociado» la recuperación. Las variables básicas del ciclo pierden importancia, específicamente el empleo y la inversión, aunque en paralelo también cae la demanda y la producción.

La recesión es una consecuencia de la forma de crecer el sistema capitalista. Crece de forma desproporcionada, enfatizando con facilidad en la producción de bienes y servicios y poco a poco teniendo problemas para que la demanda (que está en función de las rentas percibidas) mantenga el crecimiento de la producción, produciéndose un gap, un vacío entre lo que se produce o se puede producir y lo que se demanda realmente. El resultado es que poco a poco las mercancias no pueden venderse, y se van forjando stocks y en esa medida, los costes aumentan, y se empieza a despedir a empleados, y a dejar de invertir, porque no es suficientemente rentable. También se tiende a corregir una de las variables que tiende a crecer en la expansión, los salarios y las condiciones de trabajo y de vida, generando desempleo masivo y reduciendo substancialmente la capacidad de negociación de los sindicatos y la capacidad de respuesta de los trabjadores, al tiempo que aumenta el paro y disminuyen los salarios. Todo esto viene motivado básicamente por las leyes de acumulación privada del capital, que acaban acopiando una parte más que proporcional del valor generado por los que se han esforzado. Esa expropiación genera en lo básico el gap oferta-demanda, y se produce lo que Marx llamaba crisis por sobreproducción, o sesenta años más tarde llamó Keynes, «insuficiencia de la demanda efectiva».

En ambos casos, la terapia aconsejable es que el Estado se haga cargo de compensar esa insuficiencia. Es tradicional, de siempre, que en etapas de depresión económica, los dirigentes orienten sus esfuerzos hacia aumentar la inversión y hasta el consumo-gasto públicos. Es una reacción que está contemplada en la idea teórico-práctica del Estado liberal, como aquél que puede contribuir a compensar los desequilibrios del sistema.

Tengo que decir que lo más difícil para el sistema es salir de sus depresiones, los puntos de inflexión siempre son difíciles, cambiar de rumbo tiene sus muchas dificultades. Y por desgracia, casi siempre se ha hecho a partir o bien de procesos acentuados de colonización de otros territorios, con la consiguiente explotación de sus recursos; o bien, que es lo más generalizado, mediante guerras, que permiten aumentar la demanda de mercancias y productos que inmediatamente -en la misma guerra- se destruyen, generando nuevas demandas según se usan.

La Segunda Guerra Mundial tuvo su trasfondo en la depresión económica mundial, que ya era tal en Europa desde el término de la Primera Gran Guerra, y se extendió a todo el mundo y el comercio mundial a partir de la famosa depresión de los años treinta en los USA. La Guerra Mundial supuso un impacto de actividad en la economía norteamericana, suficiente para renovar una buena parte de su equipo productivo y relanzar la economía, tanto propia, como mundial, posteriormente a la guerra. En este sentido, se aprendió de la post-primer guerra y no se impusieron penalidades económicas de guerra a los que perdieron, sino que se les dotó de la financiación de un Plan, el Plan Marshall, un plan de inversiones para la reconstrucción de las economías europeas.

De todas formas, pronto el sistema capitalista central, USA, necesitó de nuevas guerras locales para mantener el ritmo de su producción y de su bienestar. Primero fué Corea, luego Vietnam, más tarde, Oriente Medio, después Irak y Afganistán, y en todo caso, siempre bajo el espectro de la llamada Guerra Fría, que suponía una tensión creciente sobre el armamento e indirectamente sobre el mantenimiento del aparato militar-industrial norteamericano. A esto se unió la carrera espacial desde mediados de los cincuenta, y todo ello forjando tal vez, y como se calcula, alrededor de la cuarta parte del sistema productivo propio. Casi se podría afirmar que hoy en día sería imposible que el sistema central no entrase en crisis si no hubiese constantemente alguna guerra importante declarada. Se necesitan guerras para acelerar la producción y para acelerar el consumo de lo que se produce, y por supuesto, como una gran fuente de acumulación de capital y de beneficios de las empresas implicadas.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

26 comentarios en «Recesión»

  1. Las guerras siempre han sido un buen negocio, aún cuando luego se perdieran, pero han sido un gran negocio individual, y también social, mientras están vivas. Hay muchos intereses detrás de las guerras. Muchos. Y los intereses mostrados, los ideológicos o religiosos o de otro tipo, acaban siendo sólo la máscara de lo que encubren, unos intereses económicos extraordinaria e intrínsecamente vinculados. No entender esto, es no empezar a entender las guerras.

  2. Detrás de una guerra siempre hay intereses, a veces claros, como puede ser la de Irak o las que se producen continuamente en el corazón de África, para apropiarse de recursos naturales escasos o sin los cuales no se podría seguir ejerciendo hegemonía política o económica a medio o largo plazo.

  3. Hay también guerras de expansión, dado que el aparato productivo interno y la demografía se han desbocado y en términos comparativos no hay forma de lograr áreas de expansión, como ocurrió con el ascenso al poder de los nazis y su guerra de anexión. Por supuesto, hubo muchos otros factores, pero la estrechez de los mercados en relación a la potencialidad de la economía alemana, en una época en que los mercados estaban muy copados por los países que tenían imperios coloniales.

  4. Hay guerras como las civiles que parece que responden solo a causas internas, pero no es así, y siempre aparecen amplios intereses abiertos o encubiertos avalando las actividades de guerra. La Guerra Civil española fue un buen tubo de ensayo para la guerra mundial que se preparaba por los alemanes. También lo fué en las posiciones de las diversas delegaciones extranjeras respecto a la guerra. La tibia reacción de los gallitos europeos, Francia e Inglaterra, facilitó el atrevimiento de los alemanas a la invasión de Polonia o Checoslovaquia, casi inmediatamente después de terminada la guerra española.

  5. Y detrás de una guerra, acompañándola, hay muchos intereses, pero de los peores, porque si el sistema carece de moralidad en los negocios, el sistema productivo de guerra es absolutamente inmoral, y el fin justifica los medios. Una vez iniciadas, las guerras, son como los conflictos de pareja, no hay quién los pare, entran en una exponencial de violencia que no acaba hasta que todo se destroza. Ambas partes quedan mal, sus soldados y las poblaciones civiles, pero los negociantes quedan bien, los intereses económicos salen muy bien parados de todo esto. Y aún encima no suele haber huelgas, porque el «interés nacional» justifica cualquier defensa, o el miedo a perder la libertad, también. Estabilidad social y grandes negocios, mucho empleo y buenas oportunidades, eso son las guerras en términos económicos.

  6. Por eso, las guerras son la salida «natural» de las depresiones, o por lo menos, la salida más conveniente, sobre todo para el aparato de poder económico y productivo. Y las guerras imperiales mucho más, evidentemente para la estabilidad y crecimiento económico del imperio.

  7. Y … ¿qué está pasando en Europa desde hace unos años en que estamos estancados entre la crisis y la depresión? Primero, que la idea de Europa se ha ido diluyendo en un renacimiento nacionalista de los países integrantes; segundo, que se han acentuado las huidas hacia adelante de los gobiernos para tapar los agujeros que va produciendo la crisis entre sus electores; tercero, que nos vamos fragmentando y enfrentando para mantener nuestras cuotas de mercado respectivas; cuarto, que se ha producido una evidente tendencia hacia la derecha -casi todos los gobiernos en Europa son de derecha, y los que son de izquierda, parecen como de derechas-, hacia el conservadurismo; quinto, se han reducido las tensiones entre los pueblos, en la búsqueda de una identidad más cercana a su propia realidad; ……… (añadan aquí otras consideraciones ….. no quiero ser exhaustivo .. gracias).

  8. Y claro …. esto no sólo ocurre en Europa. Los sentimientos nacionalistas han renovado sus ánimos, con los peligros que eso siempre conlleva. Se nota hasta en el futbol …. o en los deportes en general. Buen caldo de cultivo para los fascismos y nazismos ….. para los racismos, para las luchas de religiones, para los clasismos …… para todo tipo de discriminación.

  9. ¿Quién se está defendiendo mejor en esta recesión? Sin lugar a dudas, los que siempre se acaban beneficiando indirectamente de las crisis de los países centrales: los emergentes. China, India y Brasil son tres ejemplos de emergentes que están negociando con menos penalidades la recesión.

    En los años treinta, los países emergentes eran los exportadores de materias primas que hicieron un gran esfuerzo por sustituir importaciones desarrollando su propia industria. Argentina, por ejemplo. Le duró la expansión hasta mediados de los cincuenta, cuando la economía europea se recuperó merced al plan marshall.

  10. Las etapas de crisis-recesión son favorables a la aparición de gobiernos más cercanos al pueblo bajo, lo que solemos denominar de izquierdas o similares. Toda Latinoamérica está en manos d ela izquierda, excepto Colombia en Sudamérica, y algun país centroamericano y México. Según nos acercamos a los USA es más difícil mantener una línea más a la izquierda, excepto en el caso de Cuba, cuya resistencia al aislamiento económico resulta más que sorprenddente.

  11. La recuperación hace que los países, todos, se preocupen más de los problemas internos y nacionales y descuiden básicamente las relaciones internacionales, en términos generales. Eso conlleva tendencias nacionalistas, regresos hacia formas menos abiertas en general, y políticas bássicamente defensivas y obstaculizadoras. Es como si los países tuvieran que mirarse el ombligo y mirar menos para adelante.

  12. Las formas xenófobas aumentan, los racismos también encuentran su buen caldo de cultivo, y por supuesto, la radicalidad religiosa y mística, como fórmulas para quedarse solos y pensar que son los otros los que nos han traído los problemas. Nada más lejos de la realidad, porque los problemas nunca vienen de afuera, sino del interior de nuestras sociedades, culturas y economías.

  13. Una economía y una sociedad como es la española tiene una gran debilidad estructural, porque no invierte ni tiempo ni dinero en aquello que da futuro a cualquier país: educación, enseñanza e investigación, y por supuesto, sus consecuentes aplicaciones. Una sociedad sin conocimiento, es una sociedad sin futuro. Y ahí reside el gran problema estructural. Lo demás, o es consecuencia de esto, o es su complemento. Acusar al exterior de nuestras insuficiencias es una manera de no darse cuenta de donde vivimos y como estamos.

  14. La recesión en España no han sido las hipotecas norteamericanas, sino el modelo anticuado y especulador sobre el que se montó el crecimiento económico en este país desde hace más de 15 años, y que sencillmaente profundizaba sobre el mismo modelo que ya había en la época franquista, y que a su vez era el mismo de la época de la dictadura de Primo de Rivera, o aún de la Restauración. Especulacion, corrupción, amiguetes, enchufes, ….. ¡oiga, eso me suena! diría levantándose de su tumba Lucas Mallada.

  15. El sistema educativo es asombrosamente atrasado. Es bien cierto que técnicamente no está del todo mal, pero ahí se acaba. Es mas un sistema experto que un sistema educativo. No se educa, se enseñan técnicas, sin gran contenido humano, ni social. Y claro, además, lo técnico es básicamente copiado, porque nosotros no lo producimos. En definitiva, el I+D+i está en las antípodas de donde debería estar. Y el sistema educativo le sigue en penuria y falta de interés y aventura. Estudiar en España es muy aburrido. No hay aventura ninguna, solo repetición y memoria. La inteligencia queda apartada y hasta es perseguida.

  16. El modelo de crecimiento de los años sesenta fué eso, crecimiento, basado en la importaciòn de tecnología ya aplicada. Parece que poco hemos aprendido de esa tecnología, en vez de aprender a copiarla con paciencia, con tesón y sistemáticamente, cada vez que tenemos que hacer un nuevo impulso de crecimiento nos «basta» (sic) con volver a comprar una más actual y nos quedamos tan tranquilitos. Sorprende lo poco que tenemos de lo nuestro, de lo propiamente nuestro. Los japoneses, después de la segunda guerra mundial que perdieron, se dispusieron a copiar toda la tecnología que les llegaba de USA, y acabaron siendo maestros de la tecnología de radios, teles, ordenadores y otros aparatos electrónicos. Saber copiar es un arte, porque copiar no es sólo copiar, sino añadir algo más, aprendiendo de lo que se compra. Eso hacen los hindúes y los chinos y lo han hecho los japoneses, por eso en pocos años harán cosas avanzadas tecnológicamente, porque tienen paciencia para copiar y aprender de lo que copian.

  17. Pero claro estas cosas no se hacen en dos días, o sencillamente diciendo que se van a hacer. Es preciso constancia, participación, voluntad y mucha gente siguiendo esa corriente. Si sólo una minoría está por la labor, ocurre lo que ocurre, nada. Y en cada nuevo momento tendríamos que cambiar todo el mundo para estar donde deberíamos estar. Y cambiar no es fácil, es mucho más viable y rentable innovar todos los días, esforzarse todos los días, buscar todos los días, compartir todos los días, ……

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