En el blog de nuestro Grupo GII y también en la Red de Innovación Social y Educativa, he propuesto a los profesores universitarios que quieran participar, al igual que hice el año anterior, una manera de empezar el curso, mediante una investigación sobre necesidades mostradas a través del trabajo en grupo de los alumnos. Con ello no sólo se consigue un material de primera mano, un input de alta calidad, sino también se consigue que los alumnos empiecen a conocerse entre sí en ese primer día de clase; empiecen haciendo cosas y no escuchando, sino haciendo, lo cual es también muy motivador; y sobre todo, que se sientan partícipes del proceso de aprendizaje, desde el primer escalón.

Yo vengo haciéndolo desde hace tres años, y estamos recopilando información con objeto de consolidar un buen diagnóstico de necesidades reales de los alumnos en las aulas. Pero ya de forma más compleja, pero directamente relacionado, he conseguido inputs primarios de investigación que han dado lugar a «Manifiestos para la innovación educativa» Díaz de Santos, 2009, de casi inmediata publicación.

Confiamos en que no sólo este año participen varios profesores más, aportando información añadida, sino que en otras muchas actividades diferentes de la enseñanza se pongan en marcha sistemas similares que pretenden empezar las cosas por donde hay que empezarlas, por preguntar a los protagonistas por sus necesidades.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

13 comentarios en «Curso»

  1. En mi Universidad, el curso comienza en esta semana, a partir de hoy mismo. Normalmente, el profesor universitario serio y que va el primer día, suele encontrarse con que no están todos los alumnos que debieran estar, en gran parte por la costumbre de más de un profesor de no ir ese primer día. Sin embargo, es una pena desaprovechar ese espacio. Si se les cuenta a los alumnos lo que va a ser el curso, se sabe que no están todos, lo cual reduce la eficacia del discurso, y a veces obliga a volver a contarlo o tener que utilizar las tutorías para repetir una y otra vez como van a ser las cosas. Si se utiliza en plan informal ese primer día, se queda en eso, en empezar informalmente, lo cual normalmente no da buenos resultados. Propongo que el primer día se meta a los alumnos presentes en un tinglado que les permita empezar a conocer a sus compañeros e implicarlos en la investigación sobre lo que necesitarían o les gustaría encontrar en el aula universitaria. Tienen experiencia más que de sobra para hacerlo y son los protagonistas de la fiesta. Por otra parte, para el profesor es también una buena oportunidad de conocer lo que los alumnos piensan, sobre lo que les ha gustado en su experiencia, y lo que no les ha gustado tanto, y hasta sobre sus ideas para mejorar el espacio de aprendizaje.

  2. Estoy nervioso y al tiempo contento de empezar esta semana por fin. El nerviosismo es como el de los actores de teatro o de cualquier profesional que sabiendo tiene incertidumbre sobre las respuestas y sobre su propio comportamiento en ese espacio que ahora se abre. Sé que la experiencia de cada año es siempre mejor, o tiene tendencia a ser de más calidad, pero siempre quedan flecos de incertidumbre, y uno tiene que ponerse en situación, es decir, pensar que es un nuevo reto y que tiene que empezarlo como tal, como se empiezan las cosas que nunca se han hecho, cuidando los detalles. Es eso que dicen tanto en el mundo del futbol: «hay que ir partido a partido». Cada partido es nuevo, cada partido hay que prepararlo puntualmente y estratégicamente, cada partido es un grano más de arena en esa montaña que queremos montar. Ir día a día, pero sabiendo adonde queremos ir y llegar. Y seguir.

  3. Hoy me he levantado sin reloj, eso quiere decir que estoy, que estoy en el comienzo del curso. Que necesito retomar el setting adecuado, que tengo que repasar las cosas y cómo las tengo planeadas, que tengo que ponerme en posición, en el lugar debido y planificado, que no puedo olvidarme de …… y que en el fondo estoy muy contento de que las cosas empiecen. ¡Hay tantas cosas que hacer!

  4. Ahora es el momento de materializar el aprendizaje. No es lo mismo diseñar o rediseñar un curso en un plan docente, que ponerlo en marcha y que se vayan abarcando todos los objetivos que se perseguían. Todos los aspectos del plan son importantes, y aunque hay posibilidades de rectificación, las cosas tienen que funcionar desde el primer momento, desde el primer momento.

  5. Si hay planificación docente y tenemos claro lo que queremos, hacia donde queremos ir y cómo queremos ir ….. es más fácil que las cosas funcionen bien. Para eso yo he trabajado el final del curso del año pasado, lo he trabajado justo cuando terminó el curso, para analizar lo que había funcionado y algunos puntos débiles del curso ya terminado.
    Posteriormente, y desde finales de agosto, he empezado a recomponerme de las vacaciones y con la información que tenía, empezar a recomponer, a rediseñar el espacio de aprendizaje.
    He visto que me vendría bien, como todos los años, tener unas cuantas experiencias de formación de profesores, que me permitieran también a mi, recuperar el tono y la presencia real en los problemas del aula, y así monté un ciclo de innovación y dos seminarios-taller.
    Además, empecé a escribir en este blog y en lunacreciente cosas sobre innovación educativa …..
    Todo eso sirve para «hacerme con la situación nuevamente». Ahora sólo queda ponerla en marcha. Seguro que funcionará, pero es bueno que existan algunas incertidumbres, y algunas aventuras nuevas, porque yo también tengo que sentir que las cosas son mejores cada año.

  6. Fue un acierto empezar el primer día por el análisis en grupo de las necesidades y gustos de los alumnos, por lo bien que funciona, por lo que me ayuda, por lo que les ayuda a conocerse y a recomponerse como personas en un aula de aprendizaje y por lo que supone metodológicamente.
    Mi tesis es que hay que empezar por donde hay que empezar, por un punto de partida que es ineludible, por los protagonistas. Lo mismo que las organizaciones de todo tipo deberían empezar sabiendo lo que quieren sus clientes. Los alumnos tienen experiencia, mucha experiencia sobre lo que les ha funcionado y lo que no en el aula, ¿por qué no preguntarles directamente?. Ese para mí es el punto de partida del espacio de aprendizaje.

  7. En ese primer día no sólo se hace eso, sino que se incorporan elementos metodológicos con los que vamos a trabajar todo el curso, como es el observador dentro del grupo, y la memoria de aprendizajes que conlleva su figura. También se les induce a una tarea, se les introduce en el trabajo cotidiano, que también van a vivir todo el curso. Desde el primer momento, se les lleva a «tirarse a la piscina». Cuantas menos consideraciones previas, mejor. Esas consideraciones son más efectivas cuando ya se han vivido, así se comprenden mejor. Primero la experiencia, después la confirmación de la experiencia en la teoría o la comprensión. Esto es propio de «aprender haciendo».

  8. También se incorpora una cierta serenidad en el aula: sabemos que se aprende mejor en condiciones no conflictivas, en condiciones amables. Si se sonrie es más fácil aprender. La tensión no favorece el aprendizaje más que en situaciones de auténtico peligro hasta para la vida. El espacio de aprendizaje se ha de construir sobre la base del respeto del otro, y a sus aportaciones. Nadie se animará a participar, si sabe que puede salir mal parado. O sólo participarán los que piensan que pueden dejar mal parado al profesor.

  9. Por último, hay que poner pasión, apasionarse, sentirse apasionado con lo que se está haciendo o lo que se pretende hacer. El ejemplo siempre es el mejor medio para la imitación al modo de cada uno. Que te vean apasionado con lo que haces es tan real como bueno para el espacio de aprendizaje. Es como un permiso para apasionarse con lo que ellos vayan haciendo, y por tanto, una especie de motor de sus avances.

  10. Y …. ya sé que no es muy ortodoxo, pero como véis yo no empiezo diciendo como voy a hacer las cosas. Lo anuncio en esos dos primeros días para el primer día de la semana siguiente, de la segunda semana, porque de esa forma me permite convocar a todos los alumnos para que estén presentes, y no tenga que contárselo sólo a una parte del conjunto y tener que volver a repetirlo al finalizar cada clase a los despistados.

  11. Además, los alumnos en los dos primeros días ya han vivido unas formas de hacer, y lo que les diga, les va a sonar como algo que ya se ha empezado a hacer, coherente con lo que se pretende. No son palabras que hay que comprobar, sino cosas que ya han empezado a ver en el aula en los dos primeros días.

  12. Y de todo esto, y para yo mismo concienciarme del planteamiento, escribo, como estoy haciendo hoy lunes en este blog, con la intención de empaparme yo mismo de lo que voy a hacer. La escritura es no sólo terapéutica, sino que te reconstruye como profesional y como persona. Por eso la utilizo. Y al tiempo, espero que sea de utilidad a quién la lea.

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