Estos días hay una invasión de publicidad, también en marquesinas, sobre un programa de televisión, uno más en la misma línea de competitividad que parece gusta tanto a las cadenas y a los televidentes: el programa se llama El Aprendiz y va a ser liderado por el empresario Bassat, publicitario exitoso en nuestro país.

Cuando ví los primeros anuncios del anuncio del programa, no sé porqué pero me disgustó desde el primer momento. No me gustaba ese estilo competitivo tipo superman, y en el que se sacaba al tal Bassat diciendo que despedía a uno de los 16 aspirantes (¿aprendices?). Me pareció ofensivo, muy ofensivo; y desde la supuesta verdad, desde una verdad del Sr. Bassat, es decir, hiper-jerárquico. Ofensivo para los aspirantes y promovedor de formas jerárquicas e hipercompetitivas no era el mejor caldo de cultivo para que a mi me gustase el planteamiento.

Seguí dándole vueltas ….. y hoy cuando salí de mi casa me dí cuenta de que también el título tenía ese sentido ofensivo y en cierto modo, anticuado que se correspondía con las formas jerarquicas sobre las que se montaba el tinglado. Llamar aprendiz a alguien que se supone va para superman es claramente ofensivo, porque la palabra aprendiz hace mucho que no se utiliza y proviene indudablemente de los gremios de la edad media.

Ahí si tenía sentido la palabra y para expresar el proceso práctico por el que un joven, muy joven, a veces jovencísimo, entraba en un taller de un maestro, y aprendía a ser relojero, o a ser herrador o a ser carpintero o a cualquier cosa donde lo manual tuviese predominancia en la tarea. Y hoy he comprobado que esa sigue siendo la acepción principal del diccionario: “Persona que, a efectos laborales, se halla en el primer grado de una profesión manual, antes de pasar a oficial”, porque la segunda acepción es complementaria y hasta parte de la primera: “Persona que aprende algún arte u oficio”. Es una acepción más genérica, pero en la que difícilmente cabe lo que pretende el programa de Bassat.

Además, he descubierto que un aprendiz tiene sus equivalencias en el idioma como “cadete – chícharo – chico – chivato – grumete – meritorio – muchacho”. Como se ven todas muy cercanas al aprendiz medieval, pero nada que se le parezca con nuestra supuesta entrada en el tercer milenio. Además, “el aprendiz” (programa) se llamará así porque busca “al aprendiz” auténtico, es decir, al que quede entre los dieciseis que se van a presentar, es decir, que hasta habiendo superado el programa “no será más que un aprendiz”. ¡Qué duro, verdad!. Si, durísimo. Todo, sin duda, procede de la falta de cultura de los que han montado el tinglado mediático. Por desgracia, igual hasta es un programa que tiene éxito. No me extrañaría …. pero sin duda tiene todo el aspecto de una cultura medieval, o mejor, anticuada, muy anticuada.

Entradas relacionadas

18 comentarios en «Aprendiz (El)»

  1. “Todos nacemos con un talento especial para algo …..”

    ¿Nacemos? Tururú ….. nos hacemos. La idea del talento es contraria a la democracia, y es más propia de una monarquía absolutista. Tal vez ya estemos en ella. Hay quien dice que como es posible tener un rey que no se puede perseguir por la justicia …. y está fuera de sus ámbitos.

  2. Este es el modelo de empresario y directivo que conocemos …. derivado de nuestra cultura …. de nuestra forma de entender la vida …. como un espacio casi inquisitorial …. donde la jerarquía nunca aprende porque ya sabe y “despide” cuando quiere, porque los baremos están, seguro, en ella.

  3. Para quién quiera profundizar y conocer el modelo típico de directivo en nuestro país, puede ver el capítulo quinto de mi libro “Innovando en la empresa”, basado en un trabajo de investigación a partir de directivos de grandes empresas.

  4. ¿Por qué digo tururú a …. nacemos? Sencillamente porque es regresivo. Si el nacer determina nuestra personalidad y nuestra forma de ser y nuestra potencialidad, entonces somos como robots. Y además, no es cierto. No nacemos, sino que básicamente nos hacemos socialmente, primero en el entorno familiar, luego en el proceso educativo, luego en el informal del barrio o calle donde vivimos o las amistades con las que tratamos, luego nuestra familia amplia, …… ahí es donde nos forjamos, y más tarde, viene nuestra formación en otros foros más amplios, como puede ser la universidad o las organizaciones donde trabajamos y ……. nos seguimos haciendo.

    Cuando se habla de talento se hace una referencia explícita al nacimiento, es como si naciéramos con talento. Unos lo tienen y otros no. Más bien es algo justificativo. Por ejemplo, un empresario puede pensar que si ha ganado dinero, mucho dinero, es porque tiene talento, porque normalmente no es por sus estudios o conocimientos, sino por “haber nacido”. Es una afirmación regresiva, porque el que la piensa acaba impidiendo que la persona se haga, más que en poquísima medida, por lo cual la persona tenderá a no hacer lo que podría permitirle ser mejor. Y …. añado, aunque en cierta medida sea verdad que nacemos, vale la pena no tenerlo como elemento, porque entonces lo que ocurre es que algunos ya están determinados, destinados a ser esto o lo otro, y los demás, son clase B o C.

  5. Ya he dicho y me repito que talento, hasta hace muy poco solo se utilizaba para designar alguna cualidad casi natural. Por ejemplo, se decía que Marilyn Monroe tenía “un gran talento”. Y en realidad se aplicaba bien, porque como sabemos el talentum era una moneda griega y romana, y por tanto, una apreciación de las cosas o …. en este caso, de las personas.

  6. En consecuencia, si es una moneda de cambio, no es un valor, solo un precio o un recurso para pagar algo. No hay valor en el talento, sólo precio. Y ya decía el gran poeta: “Todo necio confunde valor y precio”.

  7. Es evidente que me refería a nuestro Antonio Machado. De pronto me he acordado de su olmo viejo y os reproduzco parte del poema:

    Antes que te derribe, olmo del Duero,
    con su hacha el leñador, y el carpintero
    te convierta en melena de campana,
    lanza de carro o yugo de carreta;
    antes que rojo en el hogar, mañana,
    ardas en alguna mísera caseta,
    al borde de un camino;
    antes que te descuaje un torbellino
    y tronche el soplo de las sierras blancas;
    antes que el río hasta la mar te empuje
    por valles y barrancas,
    olmo, quiero anotar en mi cartera
    la gracia de tu rama verdecida.
    Mi corazón espera
    también, hacia la luz y hacia la vida,
    otro milagro de la primavera.

  8. Gestionar el talento ha querido sustituir a aquello que era más auténtico, y por tanto, innecesario: desarrollar competencias …. eso si que tiene sentido, porque las personas se hacen. No es que estén dormidas y de pronto descubran su “ser original”, es que se hacen, se hacen trabajando, intentándolo, buscando, relcionándose, intercambiando información y conocimientos, ….. así es como se hacen. Y en ese hacer, desarrollan lo que llamamos competencias genéricas, es decir, las que quería mi abuela, saber estar en cada momento, saber hacer las cosas …. no se necesita tanto conocimiento sobre las cosas, como saber hacerlas, saber comportarse, saber cooperar, saber trabajar con otros, saber como se puede innovar, saber como se puede aprender mejor …. y todas esas se llaman competencias, y para más, competencias genéricas …. y no talentos.

  9. “Aprendiz de muchas mierdas, maestro de nada” otro refrán castellano. En estos dos ejemplos vemos como la palabra aprendiz no tiene mucha valoración en la cultura castellana. Sobre todo, en este último.

  10. Ahora veamos que ya a esos aprendices se les llamaba becarios o mileuristas. La primera es la denominación relativamente reciente nacida de la expansión del becario como persona en pruebas en una organización; la segunda como una acepción de segundas que expresa hasta una cierta posición social. Y del mal trato que de los becarios se hace en términos de calidad del puesto que ocupan.

  11. La palabra becario tampoco es muy oportuna dentro del vocabulario español. En realidad, sería más justo llamarles “sobre-explotados”, porque un becario, que tal vez tuviera esas razones en principio, hace más referencia a una persona que recibe una educación gratuita, debido a que tiene unas prestaciones altas en su aprendizaje. En tanto, el “becario” que se ha popularizado cumple con el segundo requisito, pero no con el segundo, porque los sueldos suelen ser miserables, y en muchos casos, la becaria sería la organización en la que trabajan, porque ni siquiera les paga ni los desayunos y el transporte, es decir, no les paga nada.

  12. Coincido contigo en que no podemos caer en el determinismo más absoluto, en la impotencia vital de que “nuestra vida está regida por los astros, y viene marcada desde antes de nuestro nacimiento”. El hombre es libre, aunque no quiera, cada segundo de su vida. Pero el ambiente en que cada hombre se desenvuelve puede llevarlo a carecer de la oportunidad de hacerse, y terminar determinando su pobre futuro. Ese es el drama de los sistemas decadentes, de las estructuras transnacionales injustas, y de la devaluación que sufren en nuestro actual modelo productivo la experiencia de los mayores y el potencial innovador de los jóvenes.

  13. Por cierto, Roberto, los blogs en WordPress admiten la migración del total del contenido de un blog, junto con sus comentarios y sus tags, a uno de nueva creación. Y permite la creación automática de un feed RSS de contenidos o de comentarios para cada entrada. A lo mejor te ayuda en lo que pretendías.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *