Asombrosas las capacidades y competencias tácitas de los integrantes de un grupo de trabajo. Les das método y la oportunidad de trabajar y es como lo de Arquímedes, “dame un punto de apoyo y moveré el mundo”.

Me parece que ya otra vez he hecho un comentario similar, pero no deja de asombrarme las “capacidades ocultas” que tenemos cuando se nos introduce en una metodología adecuada, que permita hacer expreso lo que es tácito. Contaba hace dos años que:

«he comenzado un ciclo de innovación-trabajo en un Curso que diseñé hace más de un año y que ya lleva dos ediciones con muy buenas expectativas. Empezamos la tercera. Lo que quería contar, es que a los quince minutos de empezar, ya todos estaban adscritos a un grupo de trabajo y “enrollados” con la cuestión que les planteé. El proceso no sólo pretendía que el grupo analizara un tema, sino que al tiempo, se fueran conociendo entre sí, a través del trabajo conjunto. Después de una hora aproximadamente de trabajo grupal, presentaron sus conclusiones sobre lo que habían trabajado y …..¡qué riqueza de consideraciones!. De eso es de lo que me asombro. Aunque lo espero, porque lo he experimentado ya muchas veces, siempre me sorprende positivamente.

Les dije a los participantes, al final de la experiencia, que teníamos material para escribir un artículo entre todos, y espero tener tiempo para pergeñar un borrador que luego mejoren ellos y podamos publicarlo. Es impresionante lo que puede hacer un grupo con método y con proyecto, es decir, con horizonte y sistema de valores: una gran palanca para mover el mundo. No deja de sorprenderme que culturalmente utilicemos y valoremos tan poco el grupo de trabajo. Pero esa es otra cuestión»

Innovación es para mí una función de la calidad de la Comunicación, y esta red de relaciones e intercambios, esa red tupida de interrelaciones, sólo puede asentarse sobre una buena metodología grupal.

De esa forma, la cadena causal sería:

Grupo-Comunicación-Redes-Innovación

o lo que sería análogo, en último extremo,

Innovación = f(Comunicación, Grupo de Trabajo ….)

pero no es una cuestión de palabras, sino de métodos. Si el método para generar espacios de innovación y de intercomunicación no reune una ciertas condiciones, los resultados no nos asombrarán …… más que excepcionalmente. La metodología MINING-Aldebarán que contiene el método de grupo de trabajo operativo se ha demostrado como extraordinariamente eficiente para desarrollar espacios de innovación y dinámicas y proyectos innovadores.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

2 comentarios en «Grupo»

  1. Reproduzco aquí un artículo ya publicado en 2007, pero en la intención de hacerlo accesible a los participantes en el ciclo de innovación. Fue presentado como contribución a un congreso de Economía Aplicada.

    Inhibidores, Sublimadores y aprender haciendo en Estructura Económica

    Prof. Dr. Roberto Carballo
    Profesor-Investigador Estructura Económica

    Índice:
    – Introduciendo el tema
    – Enseñanza o aprendizaje
    – D-ydeas
    – Del tonto al implicado
    – Aprender haciendo
    – Epílogo: “La estructura es lo que dura …..” o seamos coherentes

    Abstract:
    El autor se dedica a la innovación, también educativa. Y nos introduce en un mundo donde interrelaciona Estructura Económica, generación de espacios de aprendizaje, su modelo de Innovación, basado en las tres Ces –Cliente, Calidad y Comunicación- y el Conocimiento. Para ello hace primero una digresión sobre Estructura Económica y Sistema Económico y sus significados profundos y sus condicionantes pedagógicos, lo cual le lleva a la necesidad de buscar modelos complejos, mezclados, mulatos, para aprovechar las energías latentes de cada formato. Es decir, del inhibidor, cada uno fragmentado, al sublimador, una totalidad interdependiente en constante transformación y autorregulación. Eso es paralelo a enseñanza y aprendizaje, en los planos pedagógico y metodológico. A partir de ahí, aparece la práctica misma de la enseñanza y la importancia de saber por donde empezar. El inhibidor es la “ocultación” del cliente, un alumno tonto, un alumno que no sabe, un discente. El sublimador es su aparición, su implicación, tenerlo en cuenta, considerarlo, que se sienta acogido, que sienta que le preguntan y ponen en marcha lo que quiere aprender. Pero hay un nivel más, y el nivel más es la realidad. Nosotros postulamos la importancia de lo real, y no podemos tampoco ocultarla en datos, en informes, en libros, en artículos, en clasificaciones, en interpretaciones. La realidad así no es realidad, es un inhibidor central. Por eso, la forma de superarlo es enfocar el proceso de aprendizaje hacia la realidad misma: aprender haciendo, si puede ser en grupo. Este es un tercer sublimador.

    Descriptores: Estructura Económica / Innovación / Inhibidores / Sublimadores / Aprender haciendo en grupo / Cliente / Alumno
    Introduciendo el tema

    Enseñamos Estructura Económica o Sistema Económico, Mundial o de España. Hay algunos que aún tienen la suerte de que su asignatura tiene el sentido original. La mayoría han sido invadidos por la mediocridad y el “descriptivismo” dominante, y no pueden pasar de Sistema Económico. Este es mi caso. Y que conste que los palabros tienen siempre un significado, no vale decir: es igual. No, no es igual, pero no voy a adentrarme en estos caminos, porque me llevarían tiempo y energías y he de dedicarlos a mi tema.

    ¿Por qué inhibidores y sublimadores y Estructura Económica? Un antecedente de este trabajo lo podemos encontrar en “Innovación, Comunicación, Conocimiento: de los inhibidores a los sublimadores” publicado en la Revista Madri+d de Investigación en Gestión de la Innovación y Tecnología, diciembre 2003, pág. 31-48. También por supuesto en el libro “Metodologías y Experiencias de Innovación Educativa” (en prensa). Y por supuesto, en “Innovación y Gestión del Conocimiento. Modelo, método, sistemas y herramientas” (Díaz de Santos, 2006), amplio tratado original sobre la materia.

    Enseñanza o Aprendizaje

    La primera palabra es “enseñamos”, cuando quizás debiera dar una vuelta de retranca y decir: “diseñamos y desarrollamos espacios de aprendizaje”, si quieren busco una abreviatura, por ejemplo d-ydea, las conozco peores. Bien, aceptemos que “dydeamos” nuestra materia.

    Lo primero es acercarse al asunto: y el asunto podemos definirlo como una descripción organizada de datos, informaciones y conocimientos; o bien como una interpretación compleja estructura de la realidad. No es baladí, porque si lo consideramos de la primera forma, nuestro trabajo consistirá en organizar y ubicar a cada una de las variables y elementos, de manera que todas sean una parte del conjunto; y si lo hacemos de la segunda forma, lo que buscaremos es dar sentido e interpretación, teoría, a lo que está ocurriendo, y por tanto, todo se presentará como un todo interdependiente, un sistema de transformaciones que se autorregula, como diría el maestro Jean Piaget.

    Parece que es lo mismo, pero no lo es. Pero como hoy estoy de buen talante, como se dice ahora, y pienso que hay que buscar conjuntos de gana-gana, vamos a integrar las dos formas de conocer, abordar y enseñar nuestra materia, como si fueran complementarias, que lo son, hasta cierto punto.

    Necesitamos de los datos, del inventario de datos, como decía otro maestro, José Luis Sampedro, como primer paso, para luego clasificarlos, y ubicarlos en un conjunto. Si a esas tipologías le añadimos el sal y la pimienta derivada del método, es decir, que es antes, que es después, que es más importante, que es menos importante, que depende de qué, etc. y si sabemos también husmear en el lodo que se nos presente, y “detrás” encontrar la “estructura en el modelo estructural”, como decía otro maestro, Xosé Manuel Beiras; si hacemos la integral de ambas consideraciones, tenemos de todo.

    D-ydeas

    Porque para generar d-ydeas es preciso tener de todo. No vale con tener modelos, porque los modelos al enseñarse acaban convirtiéndose para el que los oye, en ideologías más o menos refinadas, hasta que es capaz de experimentarlas en sus propias carnes; no vale tampoco con tener los datos muy organizaditos y cada uno en su casilla y ordenados si puede ser cronológicamente, porque la gente se pierde de tantos datos, y al final si tenemos éxito en la enseñanza salen eruditos un poco tontos, llenos de información, pero que no tienen ni idea de que es lo esencial, y que es una chorrada, porque todo está junto y la mayoría de las veces sólo jerarquizado por la cronología histórica –parece que lo que fue antes es más importante, por eso buscamos continuamente los orígenes, y no siempre es así, al menos, en términos de la realidad actual, de la realidad que vivimos-.

    Total, que necesitamos datos y bien organizados, y necesitamos modelos y teorías y funciones que signifiquen cosas y se aproximen a interpretaciones. Las dos cosas imprescindibles; las dos vertientes complementarias, sólo necesitamos puentes. Es como si se tratase del cerebro derecho y el izquierdo. Finalmente no es tan importante ni el tamaño ni donde está, sino los puentes entre ambos cerebros. Cuando los puentes son estrechos se producen atascos, tanto para nuestras fuentes de ubicación como para nuestras fuentes de búsqueda e investigación. No vale sólo con ser geógrafos, sino que es preciso investigar nuevas formas de usar la ubicación y sus fenómenos.

    Bien, ya tenemos materia: un mix de realidad y de teoría, de datos y de interpretaciones, de organización crono-histórica y de sistematización gnoseológica, un método para alinear y componer, y un método para analizar relaciones y desarrollar espacios, ….. and so on, como dicen los anglosajones.

    Fíjense que la materia, según como se mire, también acaba llevando a un tipo de metodología pedagógica. Materia y pedagogía están muy interrelacionadas. Si uno se mueve en modelos y en eso de la estructura, al final es más ideólogo, o se le ve, desde fuera, y también por el alumno, como más ideólogo. Ese profesor-investigador atraerá un determinado público y se le irá otro tipo de cliente. El cliente que quiera datos normalmente huirá de las abstracciones farragosas del entendido. Por otra parte, el modelo descriptivo también atrae un determinado tipo de público, muy diferente del anterior, y se le van los que buscan “posicionamiento”, que normalmente no encuentran. Los emergentes grupales del primer tipo de materia serán muy duros dialécticamente, pero en lo básico se “ajuntarán” con las ideas y posiciones del profesor, que cuanto más críticas, más éxito tendrán con ese colectivo. Sin embargo, los emergentes grupales del segundo tipo serán más adaptados al medio y participarán en la reproducción del conocimiento diseñado de manera menos incisiva.

    Cuando normalmente funciona la materia, sea Mundial o España, cuando partiendo de cualquiera de ambos presupuestos teóricos, somos capaces de llenar de ejemplos y de casos y experiencias la primera forma de enseñar, y confirmamos “las abstracciones”; o bien cuando somos fuertemente críticos con las informaciones, con sus fuentes o con su calidad o con cualquiera de sus presupuestos básicos, en el segundo caso. Es decir, como casi todo, las cosas funcionan cuando se hace la mezcla. La química de la materia es decisiva.

    En la mezcla va a estar el auténtico gusto y la decantación de los mejores vinos. No es mejor un cabernet-sauvignon o un tempranillo o un syrah o un merlot, primero, depende de la comida que acompañen, pero cada vez más los enólogos nos sorprenden con esas mezclas que como el diseño de ropa acompañan lo que uno quiera ponerse. Cuando yo era pequeño si iba uno de azul, tenía que combinar en azules, blancos o negros. Ahora puedo ir de un azul que no se sabe que azul es, y puedo combinarlo con un beige que tampoco se sabe como, pero combina ….. de esa forma, no tenemos que preocuparnos tanto con que el bolso vaya acorde con el vestido, y este con el collar y ……. Hemos aprendido a mezclar, y también aquí tendremos que aprender a mezclar. No olviden que de la mezcla han salido las mulatas y …. los mulatos. Siempre habrá a quién le guste: “al pan, pan y al vino, vino”, pero ya no está en el mundo, hoy en día las cosas “dependen”. Es más bello y nos permite vivir mejor.

    Volvamos al tema: enseñamos estructura o sistema.

    Del tonto al implicado

    ¿Por donde empezamos? ¿A que ante esta pregunta si fueran Uds. Marketianos no tendrían ninguna duda? Pues aquí tampoco. Tenemos que empezar por los clientes, sí, por los clientes. Y los clientes son los alumnos. Ya sé, ya sé, los alumnos “no saben lo que quieren”, “no tienen ni idea”, “¿cómo vamos a enseñarles lo que quieren si no lo saben?”.

    Hay una pizca de verdad en esas afirmaciones, pero reconocerán conmigo que a largo plazo, “el cliente siempre tiene la razón ……. y -lo que es peor para muchos- la impone”. Y sino se va a jugar a las cartas o a beber una cerveza o se queda en cama y el aula vacía, y la solución no es “pasar lista” -¿a que no?-.

    Pero es que además es incierto que no sepa, vaya si sabe. Les presento como muestra la investigación que hizo mi Grupo de Colaboradores durante más de cinco años en las aulas, y su resultado, el capítulo primero del libro “Experiencias en grupo e innovación en la docencia universitaria” (Editorial Complutense, 2002). Claro, que nosotros, que somos los profes, sabemos más que ellos de la materia que impartimos, seguro, mucho más. Y pensamos como J.B. Say: “toda oferta crea su demanda”, lo cual tampoco es incierto del todo, y nos sirve aquí de buen argumento.

    El profesor tiene que saber que tiene que explicar y trabajar en el aula, pero igual que una empresa que sabe más de automóviles que sus clientes, ha de saber tener en cuenta lo que los clientes piensan o creen pensar, y

    nada mejor que en vez de empezar haciendo
    una declaración de intenciones de lo que se va a hacer
    en un curso o en un cuatrimestre,
    empezar preguntándoles a los alumnos:
    ¿qué es lo que les ha gustado tanto de su carrera, que repetirían? , después …. ¿qué es lo que nunca se les ocurriría volver a repetir? ….. y finalmente, ¿cómo creen ellos que podían mejorar su interés y su atención en una asignatura, qué cosas serían decisivas?.

    Si los reunimos en grupos el primer día de clase, sin hablar nada, sin decir nada, solo saludándolos al principio, y diciéndolos, vamos a hacer un trabajo grupal, el primero de este curso, y quiero saber que es lo que pensáis vosotros de lo que es importante y lo que no lo es. Se hacen grupos en dos minutos, se les pone la primera pregunta, se les da diez o quince minutos para trabajarla; luego se les pone la segunda, y se les vuelve a dar otros diez minutos; y por último, la tercera y nuevamente otros diez minutos.

    Aproximadamente en 35-40 minutos del primer día de clase hemos conseguido un diagnóstico amplio y general de cómo está la enseñanza en nuestro país, que es lo bueno y valorable, que es lo malo y denigrable y cuales son algunas de las formas de superar la situación actual. Además, conseguimos parcialmente cosas:

    a) que los alumnos empiecen a conocerse entre ellos y entablar relaciones, lo cual no es nada malo si uno piensa que tienen que formar grupos para trabajar en el aula

    b) que los alumnos empiecen a pensar que se les tiene en cuenta

    c) que aprendan a saber que es importante y qué no lo es tanto, aspecto de gran relevancia si tienen que aprender a hacer las cosas bien y con calidad

    d) que no se vean condicionados desde el primer momento por el modelo del profesor, y

    e) que empiecen a pensar que ellos pueden pensar y hasta reorganizar los procesos educativos y hacerlos más fuertes y más eficientes.

    Aprenden muchas cosas más, pero no me voy a extender, porque esas cinco son las más importantes en mi opinión.

    Pero seguimos, el segundo o tercer día de clase, el profesor ha de presentar su proyecto, y entonces, al presentarlo se puede basar en muchas de las cosas, sino la mayoría, que han dicho los alumnos. Entonces, muchos de ellos se van a sentir identificados con el modelo de trabajo expuesto y se sentirán inicialmente más motivados, que si el primer día de clase el profesor dice como van a ser las cosas y ellos solo pueden preguntar –ya sabemos además lo que preguntan, justo sobre lo que normalmente en el primer día de clase no queremos extendernos demasiado, por la forma de evaluación y de exámenes.

    ¿Qué aprendemos con esto? Pues que como profesores tenemos un problema, y el problema se llama cliente, y que no podremos generar un aprendizaje de calidad si no contamos con el cliente; y que tampoco será de calidad si nos obcecamos en que las cosas tienen que ser de una manera o de otra y no aceptamos el debate y el intercambio.

    El problema es un inhibidor. Es un inhibidor del aprendizaje. No se aprende sobre modelos preestablecidos y menos si se tiene veinte años. La gente no quiere asimilar modelos, sino participar en la configuración de los mismos, que les dejen aportar sus propias ideas. Se pueden sentir comprometidos si se les escucha, si se les ofrece la posibilidad de reforzar lo que piensan e intentar superarlo, si se acepta la realidad –esa que es nuestra meta teórica, su explicación-, si se acepta que la enseñanza universitaria es para sufrir y que fracasa en primer lugar porque los alumnos son “discentes” y sólo el profesor es el “docente”, es decir, el que sabe.

    Teníamos un inhibidor potencial, no hablábamos con el cliente, no le preguntábamos. Si le preguntamos, el inhibidor se convierte en un sublimador, porque supera la enfermedad en la que estábamos metidos, el exceso de autoridad en el aula, y la negación de que otros pueden pensar, el respeto mínimo por las personas, personas que ya tienen 18 años, pueden votar y sin embargo, no pueden participar y ser consultados sobre cómo les gustaría aprender.

    Hemos visto hasta aquí dos inhibidores –la materia en sí misma- y la falta de cliente, y dos sublimadores, la construcción de un espacio mixto, un espacio mezclado, un complejo lleno de riqueza y de interés, una integración de espacios dis-formes; y por otra parte, la aparición –fácil- del cliente en el espacio del aula.

    Aprender haciendo, si puede ser en grupo (action-research)

    Vamos a ver sólo un tercer inhibidor, con su correspondiente sublimador. Se trata de algo de lo que hablamos tanto como es el palabro realidad. En lo que está de acuerdo cualquier “escuela” de este mundo de la Economía Mundial y de España es en qué nuestra ventaja sobre los de “fundamentos” y demás, es que lo importante para nosotros es la realidad, y no los jeroglíficos y símbolos, especialmente matemáticos en que ellos se mueven, y que consideramos fuera de la realidad, abstractos y sin sentido. Por tanto, nuestro punto fuerte es la realidad.

    Y aquí empiezan los problemas. ¿La realidad es la realidad, o son las informaciones sobre la realidad? ¿la realidad es la realidad, o son las interpretaciones sobre la realidad?, ¿la realidad es la realidad, o son nuestros modelos y teorías sobre la realidad?. ………
    Si la realidad es la realidad, ¿por qué no generamos espacios de conocimiento que permitan que los alumnos se adentren y vean y toquen con sus propias manos la realidad misma?. ¿por qué ellos mismos no aprenden a partir de sus propias investigaciones y búsquedas en documentación, pero también en la calle y en la vida social, política y económica? …..

    Me dirán, es que no están preparados para investigar y para comprender. Y yo les digo, pues para eso están Uds. Profesores. Uds. ya han adquirido el placet de investigadores, ¿no podrían enseñarles a otros, dado que también son profesores, a hacer esa ruta, pero más sintetizada? Claro que eso significaría que el profesor se convertiría más en un facilitador que en profesor al uso, pero la idea es que ellos van a aprender haciendo, como nosotros hemos aprendido haciendo una tesis. No fue un capricho que la hiciéramos, eso nos ha dado el bautismo de saber como se investiga de verdad, ¿por qué no podemos enseñarlo a nuestros clientes-alumnos? Lo están esperando, porque seguro que piensan como uds. y como yo, casi todo lo hemos aprendido a partir de nuestra propia experiencia, y cuando lo hemos aprendido en los libros, primero, nos ha costado más asimilarlo, y segundo, realmente no nos lo hemos creído del todo. ¿o no tengo razón? Pues si, creo que la tengo.

    Y mi experiencia me avala. Llevo más de veinte años trabajando así con mis alumnos, y todos los años vuelvo a sorprenderme de lo que aprenden, de lo que trabajan, de lo que saben –y nosotros no aceptamos- y de la terrible eficiencia de un sublimador básico que es la realidad. Ya decía Antonio Gramsci: “la verdad es siempre revolucionaria”. Pues si, la verdad, es decir, la realidad es el gran sublimador de la enseñanza, la que acaba convirtiendo la enseñanza en aprendizaje, la que acaba permitiendo que las personas se lleven no sólo muchos contenidos, sino método y técnicas combinadas, la que nos permite que tengan experiencias y que desarrollen identidad y responsabilidad en el aula, …. en fin, para que voy a seguir. No es mi intención cansarles. Pasemos a un breve epílogo.

    Epílogo: seamos coherentes

    ¿No habremos aprendido eso de “la estructura es lo que dura …..” en jueves? ¿Cómo se configura la estructura dinámica del proceso de aprendizaje? La respuesta creo que es: Haciendo. Es preciso hacer callo, aprender equivocándose, aprender incidiendo en lo mismo, tejiendo y destejiendo como Penélope, aprender apreciando nuevas aproximaciones, …… Nos hemos equivocado, nuestro aprendizaje en los libros, en documentos, en datos ….. es poco eficiente. Lo sabemos por experiencia propia. Es cierto que sabemos mucho, que podemos citar, que podemos quedar bien en público, para algo somos universitarios e investigadores, pero al final eso no es lo importante de lo que aprendimos.

    Lo que aprendimos es:

    – a trabajar, a esforzarnos;

    – es a perfeccionar, a mejorar constantemente nuestro acervo de conocimientos;

    – es a saber equivocarnos y a rectificar;

    – aprendimos el valor del conocimiento;

    – también a respetar las aportaciones de los maestros;

    – y a criticar criticando; y a debatir en espacios abiertos y públicos, transparentes;

    lo que aprendimos es a saber que a pesar de todo lo que aprendemos, “no sabemos nada o casi nada”, pero que sabemos, pero no sabemos. Que siempre el camino recorrido es menor que el que queda por recorrer, y sobre todo, que el futuro está en germen en el presente y analizar la realidad, es decir, el aquí y ahora, es básicamente la manera que tenemos de aprender, y de enseñar, de vivir y de revivir, de avanzar y de dudar. Y gracias a Uds. yo también estoy aprendiendo. Y aquí les dejo. Gracias. He dicho.

    Documentación de apoyo:

    Roberto Carballo: “Estructura, método, grupo” en “Homenaxe a o Profesor Xosé Manuel Beiras Torrado” (1993)

    Roberto Carballo: “Innovando en la empresa” (1999)

    Roberto Carballo et alii: “Experiencias en grupo e innovación en la docencia universitaria” (2002)

    Roberto Carballo: “Innovación y Gestión del Conocimiento. Modelo, método, sistemas y herramientas” (2006)

    Roberto Carballo y Paloma Fernández: “Experiencias y Metodología en la innovación docente” (en prensa)

  2. Ciclo de trabajo en grupo pequeño

    Se trata de definir un proceso eficiente para un grupo de trabajo pequeño, de cinco a siete participantes.

    El proceso comienza por tener claros los objetivos: ¿para qué estamos reunidos? ¿cuál es el objeto/objetivos de estas reunión?. En el grupo de trabajo de formación este objetivo suele venir marcado por la tarea que se encomienda al grupo por parte del profesor. En el grupo de autodesarrollo, a veces es conveniente dedicar los primeros minutos de la reunión a definir lo que se va a hacer. Como es lógico, si existe una propuesta previa por parte de alguno de los miembros del grupo o bien por el que se considere responsable o el que haya convocado la reunión, se necesitará comentar los objetivos al principio y preguntar si hay dudas respecto a la tarea. Si no las hay hasta puede ser conveniente hablar algo sobre la tarea y lo que significa: y que los integrantes del grupo aporten sus palabras e ideas sobre lo que se va a intentar conseguir y sobre lo que se va a trabajar según su saber y entender.

    Supongamos que la tarea estaba predeterminada por una reunión anterior: es preciso asegurarse de que se recuerda y se comparte la necesidad de abordarla y para ello es conveniente, en cualquier caso, aclararla mínimamente, sin exhaustividad, sino ligeramente, para que el grupo se haga con ella. Si se dedica mucho tiempo a aclarar lo que hay que hacer, los detalles pueden encajonar la tarea y reducirla. Sin embargo, si la tarea queda abierta y se formula de tal manera que todo el mundo la puede entender, pero no está delimitada ampliamente, permite mayor libertad de interpretación y de creatividad aplicada y las consecuencias sólo pueden ser decisivas. En cualquier caso, si las cosas se fueran Apor los cerros de Úbeda@, siempre habría tiempo para rectificar. Por tanto, en una reunión debe existir un horizonte (hacia donde se quiere ir) y unos objetivos de trabajo. Si estos vienen dados del exterior, es preciso comentarlos e interiorizarlos, comprenderlos; si vienen de una reunión anterior del mismo grupo tienen que ser recordados; y si proceden de una iniciativa de alguien del grupo, sea o no el responsable en ese momento, deben ser comprendidos y se debe ratificar la comprensión con preguntas que refuercen la línea que se pretende alcanzar. Y, además, han de ser construidos sobre plataformas blandas y no exhaustivas; han de permitir que cada cual pueda circular con cierta libertad hacia ellos, es decir, no debemos ahogar la heterogeneidad de las personas y su capacidad para ver cosas que las otras no han percibido, aunque a lo mejor han visto igualmente.

    Ya tenemos el qué de la reunión construido: un horizonte hacia el que nos dirigimos y un/os objetivos o problemas concretos que tenemos que abordar y en los que hemos de centrarnos y ser nuestro objeto de trabajo. El primer paso de un ciclo de trabajo en grupo ya está conseguido.

    El segundo paso consiste en saber cómo queremos trabajar, de qué método nos dotamos para conseguir los objetivos. Esta cuestión es decisiva, porque permite desenvolverse en unas formas y en unos ritmos determinados y en unas maneras de trabajar. Cuestión imprescindible aquí es quién va a actuar de observador y por qué y que tipo de observación es conveniente para que el ciclo avance y cuales van a ser los ritmos de trabajo, la acotación horaria. Por ejemplo, Avamos a trabajar durante una hora; a los cuarenta minutos como máximo el observador cerrará el primer ciclo de la reunión y nos devolverá el discurso grupal que hemos construido; a partir de ese momento, trabajaremos en la mejora de dicho discurso y en las consecuencias que se derivan del mismo.

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