Cuando hay una fiesta de pueblo, se contrata a una orquesta, unos cuantos músicos, que aparte de tocar por la noche, amenizan las cervezas y el aperitivo con la llamada “sesión del vermouth”. Hoy estuve en una sesión de esas, y me convertí en un observador de lo que pasaba y lo que había. Es un pueblo gallego con una media de edad alta. La mayoría de los asistentes eran personas de edad hasta superior a la mía. La mayoría eran hombres. Me explicó mi hija que las mujeres estaban a esa hora haciendo la comida, y las que estaban es porque estaban invitados a casa de otros a comer, y no tenían que hacerla. Los que estaban en la barra del bar eran en su 95% hombres. Las mujeres, que las había, no estaban en la barra, y los hombres parecían encantados con su fiesta. Sólo dos parejas de personas mayores se atrevieron a “botar unha peza”, es decir, echar un baile, una mexicanada en formato de vals. La orquesta tocó un pasodoble, dos mexicanas, una cumbia, algo que no supe identificar pero me pareció también colombiano y una mezcla de cosas gallegas. No pasó nada más reseñable. A las tres nos fuimos a comer todos a nuestra casa. Por cierto, mi hija había hecho dos estofados magníficos: uno de carne y otro de xibia. Fabulosos, aunque demasiadas proteínas. Como era fiesta, habíamos ido por unos pasteles y nos los fuimos comiendo mientras se acercaban a la reunión la familia de mi otra hija y el hermano de Luis y su mujer. Una tarde que empezó con una sesión de vermú.

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16 comentarios en «Vermouth»

  1. Este país, y me refiero tanto a España como a Galicia, es un país de fiestas, festero. Tal vez la mayor diferencia entre ambos sea: a) hay más caribe; b) se baila más; c) se come más; d) no hay toros, ni vaquillas ni falta que hace.

  2. La fiesta ha seguido por la noche, había más gente jóven, tampoco demasiada, y hasta unos que se habían casado y fueron a celebrarlo, bailando sus merenguitos. La proporción hombre-mujer estaba más o menos equilibrada y algunas parejas se formaban entre mujeres, pero sencillamente, porque los hombres bailan menos y algo peor, son más tímidos o sienten más vergüenza. Había una pareja muy bien puesta y arreglada: el hombre tendría 70 ó 75 años, y la mujer algo más joven, tal vez 55 ó 58, y bailaban maravillosamente bien …. era atractivo verlos desembolverse por la pista.

  3. Los niños, mientras tanto, jugaban en un parque infantil, o corrían o montaban en bicicleta. Daba una sensación muy familiar y al tiempo, libre. Me gustan las fiestas de pueblo en Galicia, tal vez porque las he vivido casi desde pequeño.

  4. Y eso que esta es sólo una fiesta: hay otros formatos, como la gira o el romaxe o romería …. que son más familiares y más de relaciones sociales, y sobre todo, se come más y en el campo. Dentro de dos semanas, en este mismo sitio, en San Adrián, será el romaxe y ahí vendrá gente de muchos más sitios de alrededor, porque es una romería con fama en los alrededores.

  5. La fiesta es parte de la vida. Si sólo hubiera fiestas, la vida se haría aburrida; igual que si no hubiera ninguna. Si las fiestas están demasiado organizadas, la gente también se aburre. Tienen que tener un componente de espontaneidad. Y en la medida de lo posible, aportar algo diferente. La fiesta y el descanso también son necesarios para mantener el setting adecuado, y recuperar energías perdidas.

  6. Una cosa que no existía cuando yo era más joven es poner carpas, que impiden la incidencia de la posible lluvia en la fiesta. Recuerdo todavía cuando mis hijos eran pequeños la fiesta de Porto de Espasante pasada totalmente por lluvia, y teníamos que mojarnos de verdad para seguir los pasos de los bailes propuestos por las orquestas. Ahora, una carpa impide o reduce mojarse.

  7. Antes no había tantas fiestas, ahora cualquier aldea monta dos o tres fiestas al año. Antes había bastantes fiestas, tantas como para que en un radio de cuatro o cinco kilómetros, todos los fines de semana hubiera alguna fiesta. Ahora muchas más ….. ¿no será que el dinero europeo lo canalizamos a las fiestas?

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