Ricardo García de León es un líder que ha sabido llevar sus convicciones a muchos otros, sobre un tema de gran relevancia social, como es la lactancia materna. Ricardo resulta entrañable, por muchas razones. Él fué quién me buscó para montar un programa de innovación para avanzar en su proyecto HQTQ («Hasta que tú quieras»), quién me convenció, quién también convenció a los que tenían que financiar, quién arrastró a otros muchos para vincularse a un gran proyecto. Hace unos días estuvimos hablando por teléfono para terminar el programa, para conseguir que el gran trabajo que se ha hecho por todos los participantes, tenga un buen colofón, que a su vez sea antesala de lo que va a venir, de un futuro no por predecible, menos apasionante. Quedamos en que escribiría algo sobre la experiencia y me manda esto, que ahora reproduzco. Creo que es una muestra de apasionamiento, de racionalidad, de emocionalidad, y de amor. Por eso, me atrevo, aún sin su consentimiento a reproducir el texto íntegro, que es el que sigue:

«Ante la eminente finalización de este curso sobre innovación, en un área tan necesitada de ello como la atención a la madre lactante, intentare presentar una síntesis de mis impresiones sobre el curso, es decir “mis aprendizajes”, y una presentación más formalizada del proyecto HQTQ que la ofrecida hasta ahora en el transcurso de esta actividad formativa. Pero no se trataba de extender o difundir un determinado proyecto, surgido en el área más alejada de la región, sino de compartir una nueva forma de entender la asistencia a la mujer durante este crítico periodo de la alimentación a su bebé. Una atención basada ante todo en el respeto a la decisión de la mujer: “Hasta Que Tú Quieras” y en el compromiso para adecuar nuestros servicios a las necesidades de la mujer.

Este curso nos ha permitido recorrer juntos un itinerario de aprendizaje para desarrollar las competencias innovadoras necesarias para conocer donde estamos, de donde venimos y donde queremos ir, a la vez que vislumbramos el método para acercarnos a nuestro horizonte. Aunque estamos condenados a no alcanzar nunca el horizonte, la tierra es redonda, si podemos encontrar el sentido a nuestro quehacer, a nuestra profesión, a nuestros proyectos, para descubrir nuevos horizontes, nuevas oportunidades para mejorar y aprender en este difícil oficio como profesionales de la salud.

Como no pude ir haciendo mis tareas a su tiempo resumiré mis impresiones y aprendizajes durante estos intensos días donde pude comprobar, una vez más, la gran capacidad de creatividad de las personas cuando se dan las condiciones necesarias para que surja el diálogo que permita polarizar nuestras mentes en un sentido de búsqueda para encontrar las estrategias más adecuadas a las necesidades planteadas. En nuestro caso, las necesidades de la mujer actual para que pueda amamantar a su bebé todo el tiempo que desee.

El primer día fue un encuentro con esa palabra casi mágica que los expertos denominan innovación y que los demás recibimos con un comprensible escepticismo. Y no es de extrañar. Desde los nuevos modelos de gestión preconizados en los años 90, la euforia de gestión clínica con un despliegue de guías, vías y protocolos clínicas, hasta los modernas teorías de calidad total en torno al cual se han desarrollado diversos modelos de excelencia como el EFQM, los profesionales hemos percibido algunos cambios pero no innovación, no al menos con el alcance que le dan a este categoría los teóricos de la innovación.

Lejos de mi propósito está criticar estos excelentes desarrollos formales ni su estrategia de despliegue, mi intención es plantear algunas sugerencias que puedan ayudarnos a entender esta escasez para desplegar los enfoques de calidad total y de desarrollar nuevos modelos de atención más adecuados para las necesidades reales, sentidas, de las personas.

El problema, a mi entender, es que la innovación la hemos limitado al ámbito de la política y de la gestión, en niveles de la organización muy alejados de la compleja realidad asistencial. El resto hemos quedado a la espera que estos modelos de innovación lleguen y contagien con su espíritu los diferentes niveles de la organización. La consecuencia de esta actitud es lo que algunos llaman “la cultura de la queja”, fruto de ese desencuentro entre los niveles macro y meso de la organización con el nivel micro donde se tienen que operativizar y desplegar estos enfoques.

La innovación que yo entiendo, comienza en el terreno donde se producen las diversas interacciones personales propias de nuestro quehacer, donde se gestan los conflictos, se ponen a prueba nuestras competencias, donde nos juzgan con sus gestos, sus palabras o sus escritos, EL OTRO (una nueva y sugerente categoría para definir un término que aún no hemos encontrado: usuario, cliente …).

La innovación es una característica de todos los seres vivos para responder a la necesidad o escasez a la que continuamente se enfrentan para encontrar las estrategias más eficaces para resolverlas. Para las personas innovar significa tener conciencia clara de los límites, percibir e identificar las necesidades reales en el contexto de una realidad concreta, percibir el proceso como una oportunidad para compartir conocimientos y experiencias, para encontrar nuevos métodos, nuevas formas de pensar que den respuesta a las numerosas incertidumbres de nuestros tiempos.

La segunda cuestión responde a la pregunta ¿por qué es importante innovar? Creo que nadie duda de ello. La OMS en su excelente trabajo sobre “Cuidado innovador para las condiciones crónicas” propone un cambio de modelo como una necesidad real para atender las nuevas necesidades planteadas por las enfermedades crónicas. No cabe duda que la atención al proceso de la maternidad y crianza necesita igualmente de un nuevo modelo de atención muy diferente al que nos encontramos.

La tercera cuestión ¿es posible innovar? El escepticismo actual fruto de una realidad incapaz de desarrollar nuevos modelos mas allá de los modelos formales, es un freno importante en este empeño innovador. Actualmente la responsabilidad para la innovación recae fundamentalmente sobre los responsables del diseño (Donabedian). Alguien planteo, el primer día, si este curso pasará a la historia como un curso más, donde los contenidos y su exposición pueden ser magníficos pero y después ¿ ?. Alguien le respondió: “eso dependerá de nosotros”. Planteado de otra forma ¿tenemos los profesionales sanitarios capacidad para innovar? Es un cuestión que cada uno debe plantearse, responderse y actuar en consecuencia.

La cuarto y última cuestión es ¿cómo innovar? Para ello hay que definir en primer lugar el alcance de la innovación, su profundidad atendiendo a la naturaleza y complejidad del problema, de la necesidad. En un planteamiento como el que nos ocupa donde buscamos nuevas formas de atención al complejo proceso de la maternidad y crianza, la innovación se plantea desde una perspectiva global, integradora capaz de desarrollar nuevos modelos de aprendizaje-mejora, alimentados por nuevas formas de pensar para enfrentar la complejidad de nuestra realidad socio-sanitaria actual y nuevas formas de actuar basadas en la responsabilidad y el compromiso.

La innovación comienza en la persona, se consolida en el grupo y se proyecta al OTRO, la familia, la comunidad. El itinerario será diferente en cada grupo produciendo una sana biodiversidad de abordajes y experiencias que irán enriqueciendo un nuevo modelo de atención centrado en el niño y su familia.

Para nosotros la innovación comenzó cuando encontramos el documento de la IHAN que puso “en evidencia” la validez de las prácticas y recomendaciones que hemos venido utilizando hasta el año 2000. Barreras entre la madre y su bebé, manipulaciones innecesarias del recién nacido en sus primeras minutos de vida (sondas, colirios, mediciones…), horarios rígidos para las tomas, suplementaciones con sucedáneos de leche materna, rotatorios de leches artificiales en la maternidad, propaganda de la industria de alimentación infantil que “decoraba” las paredes del entorno sanitario. Para completar la escena, la leche de mujer era analizada con frecuencia y tildada de mala calidad en la mayoría de las ocasiones.

Cuando miro hacia atrás para comprender de donde venimos me cuesta trabajo comprender la escasez de actividad reflexiva para poner en tela de juicio nuestras prácticas y recomendaciones que conformaron un escenario tan poco propicio para el normal desarrollo del amamantamiento.

Los 10 pasos de la IHAN nos descubrió un nuevo horizonte que daría sentido a más de diez años de trabajo para proteger, apoyar y promocionar la lactancia materna. La sencillez y sentido común de sus recomendaciones tales como no separar al RN y al bebé de madre, salvo por motivos médicos obvios, el derecho a la información de la mujer, la necesidad de un código ético de conducta para los profesionales y la industria de alimentación infantil, respeto y atención a las necesidades del bebé no interfiriendo inútilmente con su delicado proceso de aprendizaje y devolver a la mujer la confianza mermada por tantos años de desaciertos, contrastaba con nuestras prácticas y recomendaciones fruto de una cultura que ha recibido justamente el nombre de “cultura del biberón”.

Aunque en principio se planteo en el marco de calidad asistencial, siguiendo la metodología de un ciclo de mejora basado en la medición del grado de cumplimiento de una serie de criterios de calidad, articulados en torno a los 10 pasos, antes y después de la intervención, la complejidad del proceso de cambio nos sorprendió pero no nos desanimó. Se trataba comprender la realidad, de conocer nuestro punto de partida, de encontrar los porque de esta situación que mantenía injustificablemente un problema de calidad asistencial responsable principal del abandono prematuro del amamantamiento.

El despliegue e implantación de la IHAN, a lo largo de cuatro años, nos permitió crear nuevos espacios de comunicación con las madres y su familia para comprender sus problemas y dificultadas, sus agobios, sus sentimientos y frustraciones cuando abandonaban su lactancia. Comprendimos el significado de la expresión “hasta que pueda” cuando les preguntábamos sobre el tiempo que le gustaría amamantar. Esta incertidumbre de la mujer actual sobre el control de su proceso de amamantamiento fue el punto de partida que nos llevó a buscar nuevas fronteras en nuestro conocimiento, fragmentado y ineficaz para resolver estas necesidades reales de la mujer para afrontar con éxito y libremente su proceso de maternidad y crianza.

Por esto nuestro segundo horizonte quedó definido en la expresión “Hasta que tu quieras” con el ánimo de recuperar la confianza de la mujer y con el compromiso de adecuar nuestros servicios a sus necesidades.

Así surgió un plan de acción con un sentido claro de servicio a la mujer, su bebé y la familia, basado en el respeto y sustentado por una serie de valores que se fueron consolidando a lo largo del proceso y reproducidos en este “espacio innovador”: respeto, generosidad para compartir y crecer con ello, diálogo y positividad, confianza en nuestras posibilidades de innovación. Un plan que se iba modificando y conformando en razón de su desarrollo, azares y dificultades.

Llegados e este punto podemos señalar los principales objetivos estratégicos que sustenta y dan cohesión a los diferentes proyectos innovadores que surjan de los diferentes grupos de trabajo en un entorno de desarrollo capaz de integrar y articular todos los esfuerzos de las personas, grupos y organizaciones que apuestan por un maternidad libre y responsable.

1. Adecuar los servicios sanitarios a las necesidades y expectativas de los mujeres en periodo de amamantamiento: Implantar las buenas prácticas recomendadas en el proyecto IHAN y de las madres, así como de la estrategia de parto normal. Impulsar la cultura de Investigación, monitorización y evaluación orientadas a la mejora continua en lactancia materna.
2. Apoyar la constitución de grupos sociales donde se permita destacar la importancia del papel de la mujer en salud, avanzando en el apoyo social, personal y sanitario de la mujer en periodo de amamantamiento.
3. Ampliar la cultura de lactancia materna al ámbito social, doméstico y escolar.
4. Establecer alianzas con agentes sociales que nos permitan el abordaje interdisciplinar en la génesis de espacios comunes de difusión del proyecto donde se vean reflejados y trabajen en colaboracion los sanitarios y los docentes de los centros educativos para la promoción de hábitos saludables.
5. Detectar las necesidades formativas en habilidades para el fomento de la lactancia materna:Desarrollo del plan de formacion en lactancia materna en profesionales y sociedad.

Con estos objetivos magistralmente sintetizados en el blog de Juani termino esta disertación, no sin antes agradecer a todos vuestro tiempo, lo más escaso y valioso, para compartir ideas, opiniones, sentimientos, ilusiones, proyectos en este campo de salud tan necesitado de atención y de innovación. Y el compromiso de establecer sólidas redes de innovación con el sentido, valores y horizonte que entre todos hemos vislumbrado»

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

3 comentarios en «Emocionante proclama»

  1. Extraordinario, como su autor. Su pasión, su increíble capacidad de autocrítica, su seductora bondad. Tras una aparente imagen desaliñada de iluminado cincuenton, y un discurso inconexo y disperso, oculta una aguda inteligencia, a la que toda forma de expresión nunca le hace justicia. Una idea, otra, y otra, y aún una más, surgen en la conversación, atropellándose, amalgamándose, en un caos indescifrable. Pero -efectivamente- hay que tomarse un kilo de sal con él, para descubrir que la entropía no es tal, que existe un magistral hilo conductor en sus aparentes palos de ciego, y un atractivo irresistible de su visión. Y todo ello aderezado con una calidad humana que lo haría, por sí misma, un hito vital para cualquiera que lo conociera. Es un placer compartir proyecto con alguien como él.

  2. Precioso,nunca he hablado contigo Ricardo pero, al oirte, ya en varias ocasiones, creo que transmites la seguridad y confianza de alguien muy cercano,de ideas muy sencillas,y, efectivamente, de una excelencia absoluta.

    Espero seguir aprendiendo mucho más de vosotros en otras ocasiones.

  3. pues la pagina me parece interesante por el contenido de esta, pues nos podra servir en el futuro si se requiere informacion sobre como se realizaran trabajos
    de alguna investigacion y tambien de exposiciones

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