Recuperar a los maestros y reconocerlos no es una manía, ni una moda, ni otras cosas. Es una necesidad para seguir. Su experiencia y sus conocimientos, una vez sintetizados y mostrados, son como referentes que nos permiten “introyectar” en vena su conocimiento y hacerlo nuestro y actual, “situarlo en la realidad que vivimos”. Además, nos sienta bien, porque siempre que reconocemos al otro, nos sentimos mejor, es como si le hubiéramos dado algo que en realidad es él quién nos lo dió, pero que al proyectarlo en él, se convierte en bien para nosotros mismos. Recuperar a los maestros es también recuperar a nuestros padres, a nuestros ancianos, a los que han ya vivido -y siguen haciéndolo o no, pero siguen en nosotros-, es como poder pararse para reflexionar, hacerlo con respeto y sin nostalgias, sino que recuperando el conocimiento del otro y poniéndolo en nuestra situación. No sólo nos ayuda, sino que nos enaltece como personas. Por eso son tan importantes nuestros maestros, no sólo porque nos indican lo que ellos han intentado y lo que les ha salido bien y lo que no, y también lo que han sido capaces de pensar y de llevar a la práctica, sino y sobre todo, porque podemos convivir con ellos, llevarlos con nosotros, agradecerles lo que nos han legado y reconocer lo mucho que han hecho por nosotros. No importa que el maestro te sienta tu discípulo, sino que tú te sientas que tienes maestros, porque nunca hay un maestro en tu vida, sino muchos, algunos que has vivido directamente y otros muchos que sólo has visto en letra impresa o en fotos o en otras manifestaciones culturales, artísticas y sociales. Conocer a nuestros maestros, es reconocer nuestra cultura; pero seguro que nuestros maestros no querrían que nos quedáramos donde ellos han podido llegar, sino que nos impulsarían a seguir, a seguir en esta ruta apasionante que es la vida.

Por eso, entre otras cosas, volvería a llamar maestros a los ahora profesores, y recuperaría un concepto, un vocablo, una expresión, una palabra que nos enriquece, que nos desarrolla, que nos permite ser nosotros mismos.

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