Lo advierto: no me gustan los toros. Al que le gusten, no le va a gustar lo que voy a decir. Esto es como en las películas para mayores. Y ahora sigo.

Me parece imposible que tratemos tan inaceptablemente a los animales. Es una fiesta primitiva, y que dice mucho de nuestra “primitividad”. En la transición política la llegamos a “acorralar”, pero en los últimos años, desde los ochenta, ha vuelto a renacer, primero por el andalucismo de los dirigentes, luego por el derechismo de los siguientes, y ahora seguimos igual. Es triste ver las diversas y bestiales formas de utilizar a estos animales que tendrían que producirnos escándalo y repulsión, y sin embargo, parece que nos regocijamos sacando imágenes de verano en la continuamente se suceden fiestas de escarnio, tortura y muerte de toros y de otros animales. Nadie podrá decir que soy un loco por los animales, pueden decirme que me gustan los seres humanos y que su cultura sea avanzada y no cerril y antigua, tradicional y lamentable como es la de la llamada “fiesta”.

Mi hipótesis de trabajo es que si tratamos mal a los animales, es muy probable que tratemos mal a las personas, porque son cosas similares. Y eso es lo que me preocupa, que la relación con los animales es síntoma de nuestra relación con los demás. Y se cumple, se cumple. No lo duden.

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Tuve una época, de muy joven y hasta los 22 años, que los toros me gustaban, con esto quiero decir que no hablo sin conocimiento de causa, aunque evidentemente no soy un experto; igualmente tuve una época en que fumaba. Pronto me dí cuenta de que era una salvajada, una cosa propia de primitivos, y lo dejé, no sin haber incorporado a mi cultura montones de términos y “pases” taurinos. Lo mismo me ocurrió con el tabaco, era una chorrada, solo servía para que me sintiese viejo antes de tiempo. Son cosas primitivas, y además, no podemos olvidar que normalmente van juntas. Toros sin puro, parece que no son toros. Es curioso y no es curioso, porque a mí ahora me parece lo más lógico, que las cosas que la razón te recomienda dejar después de conocerlas, vayan de la mano. Una perversión junto con un vicio.

Y …. por supuesto, no es posible hablar tranquilamente sobre esto, porque todo es pasión, es locura, es falta de sentido, y falta de pensamiento. No hay pensamiento cuando se habla de estas perversiones, y el último argumento es: “que es una tradición” y que “los demás casi te envidian porque no la tienen”. No, las tradiciones si producen locura social y perversión hay que superarlas, y eliminarlas de nuestro presente. Es bueno que queden en la historia para recordarnos como eramos de brutos, para de esa forma no volver a caer en la misma brutalidad, pero nada más: al baúl de los recuerdos. Pero este no es el caso, los toros … que en el fondo son una representación del padre malo y del niño liberador de la madre ….. algo así como un mito muy español, de mitad para abajo (no sé si sólo de la mitad para abajo de España, sino también de la otra de cada uno), los toros o los espectáculos en torno al toro y otros animales se han “revitalizado” en la España que ha entrado en Europa, ¡qué curioso, verdad!. Todo el mundo parece querer correr delante de un toro; todo el mundo parece querer tirar cabras desde campanarios, o toros al mar, o ponerles entorchados de fuego, todo el mundo ….. admira a niños toreros que siguen “liberando a las madres” de las garras de ese “padre” que no se sabe si tiene fuerza o tiene “cuernos”. ¿Cómo podemos seguir así? ¿Cómo no habrá nadie que diga como decía la canción que decía Fidel: “llegó el comandante y mando parar”? ¿Para cuando?

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¿Es que creen que esto no tiene que ver con cómo trabajamos, como nos relacionamos, como inventamos o no inventamos, como investigamos o no lo hacemos, como …….?

Pues si, la respuesta es si. La sangre no fue nunca buena compañera de nadie ni de nada, y sino pregúntenle a los aztecas como haciendo tantos sacrificios humanos en sus templos, después eran nada ante unos cuantos hombres con armadura y caballos de Cortés. La sangre nos envilece, no lo duden, también a los que no participamos directamente en esas orgías perversas.

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Los toros son una contra-civilización, es algo que muestra nuestra decadencia, por eso nacen justo cuando ya somos decadentes y se desarrollan según los ejercitos van retirándose de las colonias. Igual que fueron los espectáculos de los circos romanos en la decadencia de Roma. Y ya es hora que olvidemos conscientemente, hagamos un esfuerzo consciente por olvidar nuestros “fantasmas” inconscientes, y nuestro “orgullo herido” por la decadencia, por el imperio que ya no es, tenemos que olvidar nuestra decadencia, porque hasta que lo hagamos, hasta que pensemos sin nostalgia de mundos pasados que supuestamente, aunque no realmente, fueron mejores, no podremos hablar del aquí y ahora, del presente hacia el futuro, porque una parte de nuestra energía se volcará en la nostalgia de un pasado mejor (sic), y se podría decir que nuestros “meridianos” están abocados a la trombosis energética. Y añadiría que todo esto tiene mucho que ver con lo que vengo llamando el volcán Madrid, aunque en este caso, casi todos en mayor o menor grado participan de esas torturas, tanto en el desierto que rodea al volcán, como en las estribaciones del atolón España. ¡Cuantas personas, supuestamente inteligentes, sufren de la alucinación toros!

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4 comentarios en «Toros»

  1. Es normal que se revitalice esta fiesta popular, porque indudablemente estamos en una sociedad decadente y cada vez más, hemos vuelto a nuestros orígenes y estamos muy contentos ¡eso parece¡. España va muy bien, volviendo al siglo pasado, no nos damos cuenta pero es así. Volvemos a la moda de los años 50, a sus películas, pero a las malas, el pensamiento cada vez es más reaccionario, etc… es una pena pero estamos en un período de gran retroceso y lo peor de todos es que estamos muy satisfechos con nosotros mismos.

  2. Y no sólo son los toros. También estamos muy satisfechos cazando jabalís, ciervos, perdices, corzos… No nos importa criar pollos hacinados, engañar a las gallinas con luz artificial para que piensen que a todas horas es de día y así pongan más huevos, encerrar a las vacas en un establo y sin campo por el que moverse… Para qué hablar de visones o zorros. No nos duele el sufrimiento ajeno. Tienes razón. Sin no nos duele el sufrimiento de los animales es fácil que no nos duela el de las personas.

    Y así no vamos por buen camino.

  3. Que realidad mas injusta, como tantas otras, ver como se divierte la gente mientras matan a un animal, y no solo por matarlo, sino que primero lo vacilan, lo engañan,lo marean, se rien de el.Pero de que nos sorprendemos, si en la actualidad todo se trata de eso, en los programas llamados de corazon, mienten y critican a las personas, incluso las ya fallecidas. Se supone que hemos avanzado, que nuestra sociedad, es mejor que las anteriores, pero ¿que es lo que la hace mejor?, ¿meter a un animal en un recinto y hacerlo correr hasta agotarle para luego matarlo?

  4. yo opino que se deberían prohibir las corridas, pero mientras tanto yo voy a seguir yendo a los toros. ya que el querer prohibir las corridas responden a los más produndos delirios del progresismo más rancio de este desgraciado país.

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