10 comentarios en «Imaginación»

  1. Y yo añadiría buena memoria, si es que uno no quiere ser pillado contradiciéndose en la mentira; y, en caso de que eso ocurra, una vez más, como dice Perich, hace falta una dosis extra de imaginación para “salirse bien” del lío.

  2. Sin duda, tienes razón. Claro que también habría que unir la memoria a un ejercicio de experimentación que permitiese mantener en una adecuada tensión a dicha memoria. Tal vez por eso, y por el esfuerzo requerido, la mentira es más propia de gente joven que de personas ya maduras, porque ¿para qué? si es que estás ya tan cerca del aprovechamiento hasta excesivamente sobrecargado de nuestra memoria.

  3. Por otra parte, no estoy demasiado de acuerdo con lo que dice Perich …. sobre que se necesite imaginación para mentir; lo que pienso que se necesita es no vivir en la realidad, y vivir la mentira y, por tanto, la irrealidad como si fuera la realidad …. y para eso no necesitamos mucha imaginación, sino sencillamente aplicar la inteligencia normalmente.

  4. Igualmente podríamos discutir el que decir la verdad lo puede hacer hasta un idiota. Todo, sin duda, depende de lo que entendamos por idiota, pero en cualquier caso, no es cierto que sea tan fácil ser coherente con uno mismo y con la realidad circundante. La mayoría de las veces no se trata de “verdades”, sino de “nuestras verdades”, lo que llevaría a comprender lo que un idiota entiende por verdad o lo que otra persona no-idiota entiende por lo mismo. Pienso, y por eso, lo he propuesto, que la frase no es muy inteligente, dado que produce tanta discusión, hasta con uno mismo.

  5. Yo mismo tengo experiencia de mentira por exceso o por defecto. Por exceso cuando exageraba lo que me había ocurrido y lo contaba a otro, lo que acaban haciendo los Monty Phyton que incorporé el día anterior; y por defecto, cuando se trataba de evitar un dolor innecesario a alguien y dejaba de hacer patente algo que podía afectarle. En ambos casos, son mentiras, unas vinculadas al auto-engrandecimiento de uno mismo, y otras vinculadas al amor o el respeto hacia otra u otras personas.

  6. Y visto desde otra perspectiva, la imaginación es en cierto modo, una mentira, porque es algo que pensamos, que elecubramos, que nos permite descubrir algo que consideramos nuevo normalmente, pero sin embargo, ha sido muchas veces pensado, algunas contado y otras muchas escrito …. tal vez sin que nosotros lo supiéramos o estuviéramos avisados de que así era. Pero es entonces nuestra ignorancia la que “produce” la imaginación. Claro que muchos pueden “mentirse” o “engañarse” a sí mismos, pensando que han sido imaginativos, creativos y hasta creadores. Pero es una mentira más que nos hacemos.

  7. Y eso me lleva a que la mentira no la hacemos a los demás, sino a nosotros mismos. Y llegamos a mentirnos tan bien, que llega un momento en que no sabemos si lo que hemos dicho y repetido, ha sido alguna vez verdad o si realmente nunca ha ocurrido, al menos en los términos en que lo hemos formulado. Por eso, en la tendencia al infinito, las mentiras son para nosotros mismos, que perdemos finalmente la memoria de nuestros propios actos y los transformamos en otros que por lo que sea nos gustaría que fuesen, y realmente no han sido así. Este último razonamiento nos llevaría a que la mentira estratégicamente niega la memoria, aunque en el cortoplacismo la contemple como un recurso imprescindible para continuar manteniendo nuestras mentiras en activo y sin quiebra o descubrimiento.

  8. El mismo Nietzsche nos dice: “Las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son”, lo que nos confunde tal vez algo más. También el mismo autor dice: “La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano”, en consonancia con lo dicho más arriba.

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