Si hay lugares pensados en términos de sistema capitalista son los aeropuertos. Cada vez que los “actualizan”, los convierten más y más en lugares consumistas, donde uno, con el atractivo supuesto de “no tax”, compra con mucha más alegría de lo que haría en otro sitio. Pero es que todo está pensado para que básicamente sólo se pueda pasear, ver, hojear, mirar productos y comprar. No hay sitios donde sentarse cómodamente, sino unos asientos, normalmente muy mecánicos y se supone ergonómicos, pero durísimos, que casi te impiden estar más de media hora sentado o descansando. Pienso que la ergonomía de esos asientos está pensada para que uno no pueda descansar …… y eso cuando existen, cosa que no es fácil. A veces, hay salas amplísimas, con espacios inmensos, y ni un sólo sitio donde sentarse. Mucha gente va de un sitio para otro, como enloquecida o huyendo de la espera y la falta de descanso.

Las cafeterías y cafés son incómodos y parece que los hacen para que no estés más que el tiempo imprescindible para consumir tu pedido, y seguir paseando de un lado a otro hasta que vuelves a sentarte para consumir otra cosa. Y no digamos la oferta de productos, “de plástico fino” y a unos precios desorbitados en relación con lo que aportan. Comida basura en su máxima expresión. Y bebidas basura, de esas llenas de azúcares y …. otras materias inconfesables.

Lugares tecnologizados, deshumanizados, fríos, anónimos, incomunicados, incómodos, …….. Sin embargo, a mucha gente le gusta comprar en el free shop del aeropuerto, y puede hasta ser uno de los atractivos de viajar en avión, precisamente esas compras, siempre de lo mismo, que parece que es más barato, pero que va, no lo es. En realidad, es un monopolio, porque cuando estás encerrado en estos espacios inhumanizados, no puedes salir, estás atrapado, y como tal te cobran siempre más que si fueras a la perfumería de tu barrio, donde casi siempre hay ofertas razonables, de aquello que compras con más dificultad, pero que al final comprarás en el free shop de un aeropuerto. Paradojas de nuestros comportamientos y de lo que nos venden.

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