Un comentario en «Los entendidos y los de verdad»

  1. Sólo hay que ir unas veces a los cines de Princesa, de la plaza de los Cubos y adyacentes, para que te ocurra algo similar a esta escena. Y hasta ….. en la espera …. haberlo hecho tú mismo con tu acompañante femenina. ¿Será el aburrimiento de tener que guardar cola para ver cine lo que nos lleva a hablar con supuesta erudición o será que es un lugar adecuado, porque demuestras que tú “estás en el ajo”. Lo cierto es que las colas de los cines de películas subtituladas -en España se hacen versiones en español de toda película que no sea de minorías- pueden resultar divertidas o tener que aguantar a un coñazo que te suelta un rollo de sabiondo para que tú le oigas y le valores. Cosas también de tímidos.

    La otra parte es que el que tiene que oir a otro que ha “pillado la palabra”, no puede hacer más que criticar, a su vez, las opiniones del que supuestamente sabe, mostrando radicalmente su oposición a las posiciones que defiende. Y no siempre hay un McLuhan que puedas “sacarte de la manga”, para apoyarte, porque tú también, en tus posiciones, pecas de saber, cuando sólo es una opinión de aficionado.

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