Un son para la tarde

Un son de Nicolás Guillén

CUANDO YO VINE A ESTE MUNDO

Cuando yo vine a este mundo,
nadie me estaba esperando;
asi mi dolor profundo
se me alivia caminando,
pues cuando vine a este mundo,
te digo,
nadie me estaba esperando.

Miro a los hombres nacer,
miro a los hombres pasar;
hay que andar,
hay que mirar para ver,
hay que andar.

Otros lloran, yo me río,
porque la risa es salud;
lanza de mi poderío,
coraza de mi virtud.
Otros lloran, yo me río,
porque la risa es salud.

Precioso para el atardecer ….. precioso para el pensar ….. precioso para el vivir …. precioso para el sufrir …. precioso para el padecer ….. precioso …… precioso …..

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3 comentarios en «Un son para la tarde»

  1. El libro siempre es un buen compañero en cualquier momento del día y es casi obligado que yo diga esto hoy teniendo en cuenta donde trabajo (una biblioteca).
    ¡Feliz día del libro! Si además lo celebramos leyendo, mucho mejor (aunque sea en soporte electrónico)
    Un saludo

  2. Este poema de Nicplás Guillén también me gusta:

    PUENTE
    ¿Lejos?
    Hay un arco tendido
    que hace viajar la flecha
    de tu voz.

    ¿Alto?
    Hay un ala que rema
    recta, hacia el sol.
    De polo a polo a una
    secreta información.

    ¿Qué más?
    Estar alerta
    para el duro remar;
    y toda el alma abierta
    de par en par.

  3. Puestos a sugerir poemas a mí me encantan los de Pablo Neruda, pero este en particular:

    Me gusta cuando callas porque estás como ausente,
    y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca,
    Parece que los ojos se te hubieran volado
    y parece que un beso te cerrara la boca.

    Como todas las cosas están llenas de mi alma
    emerges de las cosas, llena del alma mía.
    Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
    y te pareces a la palabra melancolía.

    Me gustas cuando callas y estás como distante.
    Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
    Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza;
    Déjama que me calle con el silencio tuyo.

    Déjame que te hable también con tu silencio
    claro como una lámpara, simple como un anillo.
    Eres como la noche, callada y constelada.
    Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

    Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
    Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
    Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
    Y estoy alegre, de que no sea cierto.

    Hay tantos poemas y libros preciosos que siempre tenemos alguno cerca para poderlo comentar.
    Creo que este es precioso para cualquier momento.

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