Empecé a estudiar Económicas en La Coruña, en una escuela ad hoc que crearon en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles de esa ciudad para prepararnos para presentarnos en la Facultad de Bilbao. Como era profesor mercantil, podía intentar hacer dos años, los dos primeros, en uno. Tenía 6 asignaturas, eran las más duras, pero no tenía que atender a otras que también resultaban duras para mis compañeros.

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No noté mucho el cambio del Profesorado a la Facultad, porque en realidad seguimos en el mismo sitio, sólo que nos mandaron a la azotea, que después de ocho años en esa Escuela yo no había visto nunca, pero que ahora se utilizaba para impartir esas clases de preparación de los primeros cursos de Económicas. Recuerdo algunos profesores muy interesantes, algunos de ellos ya los había tenido cursando el profesorado mercantil, otros eran nuevos, como el Secretario General del Banco de La Coruña, que impartía Estructura Económica, la de José Luis Sampedro, basándose en «Realidad Económica y Análisis Estructural», un grandísimo libro, pero costoso de entender, que había constituido la memoria de cátedra de dicho profesor. Eso lo supe después.

En ese momento, solo me preocupaba de estudiar el libro y lo que cayera en mis manos. Leí mucho ese curso. Recuerdo que un libro de poemas de Evutchenko me enganchó y también Dostoiesky y Tolstoi. El ambiente era muy bueno. Lo más difícil era sin duda la famosa MicroEconomía, marginalismo y así, que estudíabamos por el manual de Castañeda, otro prohombre de la Facultad de Madrid. El exámen era durísimo, oral, en la pizarra, y te lo tenías que saber no sólo perfectamente, sino comprenderlo y flexibilizarlo, porque los temas tal y como se proponían al que se presentaba, estaban normalmente elegidos entre los más difíciles de ese manual, ya de por si «poco amigable». No me examinó Castañeda, sino Echevarría, que tenía unos modos parecidos y era su discípulo. Tuve suerte, me tocó unos temas muy complicados, pero que tenía muy bien preparados, y recuerdo que Echevarría cuando salí del exámen oral, se vino conmigo y con otro compañero y nos invitó a un café en el bar de la Facultad de Económicas de Bilbao. Fué muy emotivo, me dió Notable, creo, o Sobresaliente. No me acuerdo bien.

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Había asignaturas preciosas, porque la carrera era preciosa, como Sociología, donde estudiamos el McIver, o Filosofía, que estaba planteada de forma hiper-tradicional, pero aún así me enseñó mucho. No recuerdo el profesor que me examinó, pero si me acuerdo que era gallego y que era muy gallego. Vamos que yo lo entendía muy bien. En fin, me parecía una carrera interesantísima, cultural, amplia, con una visión abierta y libre, con pensamientos entrecruzados de diferentes extracciones y calados. Me enamoré de Económicas. Me parece que me suspendieron en dos asignaturas de las seis que llevaba preparadas.

Mi compañero y todavía amigo, Jose Meije, también se presentó en Bilbao a primero-segundo de Económicas, y poco antes, pensamos en presentarnos a una oposición para administrativos de la banca, en concreto unas oposiciones que hacía el Banco Exterior de España, y que se iban a hacer en Barcelona, por lo que fuimos primero a examinarnos a Bilbao y después cogimos el mismo tren, el famoso «Shangai» que recorría las tierras del norte desde La Coruña-Ferrol a Barcelona y viceversa, pasando por Venta de Baños, y con bifurcaciones a Bilbao-San Sebastían y otras.

Lo cierto es que ya habíamos hecho el viaje a Bilbao y había sido terrible, en vagones de madera, de tercera, yo recuerdo que me dormí encima de la puerta, entre los equipajes que llevábamos. Los departamentos eran para 10 personas, o sea que íbamos 10 personas enlatadas en el departamento. Claro que el viaje en tren siempre era maravilloso, porque se podía salir al pasillo y hasta encontrar gente con la que hablar, muy diferente. Los pasillos de aquellos trenes eran muy democráticos, y el «tracatrá» del tren era algo maravilloso y que te incitaba a dormirte.

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Éramos muy jóvenes, 18 años, y no había forma de desmoralizarnos. Todo era posible para nosotros. Total que de Bilbao tomamos el Shangai hasta Barcelona. Ya íbamos solos Meije y yo. Llegamos a la estación de Barcelona, al lado de la Barceloneta y del puerto, la llamada Estación de Francia, por la mañana, temprano, y metimos nuestras maletas en la «consigna» y tomamos un tranvía que pensamos que nos llevaría al centro de la ciudad. Para nosotros era todo nuevo. El tranvia nos llevó hasta la plaza de toros, una de ellas, y nos dimos la vuelta, porque nos dimos cuenta de que por allí no íbamos a encontrar pensión, que era lo que neceesitábamos. Volvimos a la Estación, preguntamos, y nos dijeron que lo mejor era que nos dirigíeramos al Barrio Gótico o al Chino, que eran los sitios donde abundaban las pensiones.

Nos encaminamos al Chino, dejando las maletas en la consigna. Empezamos a buscar y había muchos anuncios, pero llegábamos a una pensión y todo nos «sonaba» horrible, como peligroso, el barrio, hoy llamado del Raval, era un barrio de prostitución básicamente, o al menos, las pensiones tenían esa pinta. Nos asustamos. Si, nos asustamos. Veníamos de La Coruña, y nunca habíamos visto nada igual. Por fin, bastante asustados, nos fuimos al otro barrio, al gótico, y después de mirar y mirar, por fin encontramos algo que nos convenció, una pensión justo al lado de la plaza Sant Jaume, en aquél momento, Plaza de San Jaime, claro, y que casi se me viene a la boca el nombre, que seguro que era muy largo, pero de una sola palabra. Fuimos por las maletas, nos ubicamos y salimos a dar una vuelta.

Al día siguiente, que me parece que era domingo, nos dimos un gran paseo por Barcelona, y empezamos a pensar donde podíamos preparar las oposiciones, porque con los exámenes no habíamos hecho nada, aunque sabíamos los temas y todo eso, y buscamos una biblioteca, donde pudiéramos estudiar. Enseguida encontramos la Biblioteca de la Universidad, maravillosa, y también otra más cerca, la de la Diputación, que también utilizamos durante esos más de quince días que estuvimos preparando la famosa oposición.

La estancia en Barcelona fue maravillosa, siempre amaré Barcelona, me enamoré de ella, sentimos que era otra cosa, era una ciudad como no habíamos conocido ni por asomo; prácticamente no habíamos salido de Galicia más allá de galicia mismo o de Asturias, y habíamos hecho un viaje fin de carrera por Andalucía, confluyendo en Madrid. Pero todo rápidamente, claro. Barcelona era diferente, muy diferente. Pero sobre todo era diferente la gente, se notaba algo especial, un tono cultural, un saber estar, que enseguida nos enganchó. Las chicas, teníamos 18 años, eran también diferentes, más atrevidas, más mujeres, más atractivas, vestían también de otra forma, más moderna. Además, era el mes de junio, y todo estaba en plena ebullición, porque allí se celebraba, aunque de otra forma, las hogueras de San Juan, y luego había el San Pedro, unos días más tarde.

Total, que era época de fiestas, y yo, creo que por primera vez, ligué con una chica que me pareció la mujer más guapa del mundo, y más graciosa, y por supuesto, simpatiquísima. Un ligue para ir a bailar, fuimos a las fiestas ….. un ligue de muchas miradas, y poco más. Ligues de mi época, o mios, porque habría algunos que se lo montarían mejor. Fueron unos días estupendos. Y realmente preparamos la oposición, los dos. Meije más serio que yo, pero yo también.

Nos presentamos al primer exámen y lo pasamos en muy buenos puestos. Entonces ocurrió algo, me ocurrió algo, recibí una llamada telefónica de mi padre, diciéndome que uno de mis profesores de La Coruña quería ponerse en contacto conmigo: era el Secretario General del Banco de La Coruña. Recuerdo que lo llamé -no era una cosa fácil en esa época llamar por teléfono- y se puso inmediatamente al teléfono y me propuso que me incorporase al Banco de La Coruña, luego absorbido por el Bilbao, hoy BBVA, en la sede de Madrid, y de esa forma podría estudiar y trabajar al tiempo, y en la capital. Me quedé anonadado, hablé después con mis padres, y me animaron. Ellos veían mejor que estuviera en Madrid, porque estaba más cerca que Barcelona, de donde vivíamos. Al final, me presenté al segundo exámen de la oposición -que tenía tres-,también pasé holgadamente, igual que Meije, y ya no me presenté al tercero, que Meije aprobó y se quedó en Barcelona, y yo volví a pasar cuatro días con mis padres y regresar inmediatamente a Madrid para incorporarme el primer día de julio a la sucursal del banco. Estuve dos días en Carballiño con mi madre, que tomaba las aguas para sus dolores de vesícula, y todo me iba tan bien que conocí a una chica de León que le gusté, pero duró sólo dos días ….. que pena.

Otro día seguiré contando.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

4 comentarios en «Recuerdos (6) Verano del 63»

  1. «Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla …..», la del Palacio de Dueñas de los Alba. Estoy leyendo, por recomendación de un amigo, el libro de Gibson sobre Machado: «Ligero de Equipaje», y tengo que reconocer que no me está entusiasmando, demasiados datos, para alguien que no le gusta lo farragoso, que ha buscado una y mil formas de sintetizarlo y que sólo guarda en el fondo de su cerebro algunos datos, sólo algunos. Los «recuerdos» de Machado, removidos por Gibson, han removido mis recuerdos. Releyendo lo escrito está claro que no sirvo para hacer autobiografías, faltan datos, faltan muchos datos, falta emoción, sólo hay sentimiento. Pero igual iré aprendiendo.
    Quería contar algo más. Desde pequeño, y no sé porqué, me fijé como meta no morir antes del 2012. Sin duda, era atrevido, dado que estábamos en los años cincuenta y la esperanza de vida no sería muy superior para mí en ese momento. Hasta es probable que lo pensara en función de la estimación de esperanza de vida que hacía el Anuario de Estadística del INE, ahora que lo recuerdo, puede ser. Lo cierto es que eran 68 años. Siempre he seguido pensando en esa fecha …… Tuve unos años de crisis, cuando murió mi padre en 1973 sin poder ver la transición española, en las que pensé que «no tenía buenos antecedentes». Mi madre muerta a los cuarenta y tantos años, mi padre, con unos pocos más. Hace unos años, ya casi quince, empecé a pensar que tenía que ampliar mi plazo hasta los ochenta años, es decir, hasta 2024, y «me añadí» doce años más. Lo cierto es que hoy me siento joven, hasta muy joven, y lleno de energía. Este nuevo plazo me lo dí cuando los Juegos Olímpicos de Barcelona, en el 92, fue una especie de «regreso» a Barcelona en muchos sentidos. Me sentí renacer, tenía 44 años y no era cosa de acabar antes de los 80.
    Hace unos meses decidí que mi plazo «lo tenía que volver a negociar», y me propuse diez años más, pero cuando lo comenté con un amigo, me dijo y por qué no 12, y lo acepté. Total que ahora ando por los 92. Creo que a partir de ahora, empezaré a reducir el plazo, a «recular», pero siempre hay tiempo, ahora mismo siento que 2036 es posible. ¡Cómo cambian las cosas a lo largo de una vida! Ahora dicen que nuestros nietos tendrán menor esperanza de vida que nuestros hijos, por eso del cambio climático y sobre todo, por la comida basura y todo eso, que la esperanza de vida media va a bajar unos añitos. Igual tengo que rebajar mis pretensiones y conformarme con algun tiempo intermedio. Pero es conveniente estar preparado para todo. Hace tiempo pienso, aunque no sea cierto, que si mis enfermedades son mías, yo puedo controlarlas. Lo que sí tengo claro es que me gustaría morir cuando lo desee, y que una inhabilitación importante, me llevaría sin duda a materializarlo sin dudar. No, no me gustaría ser un vegetal o parecido.

  2. Voy a hacerte una breve recomendación para ayudarte a prolongar la historia de tu vida que está narrada con mucha pasión. Me me gustaría aconsejarte otro libro, no sé si lo habrás leído ya, que tal vez te ayude a cumplir ese deseo para esos años futuros. «Las metamorfosis de Ovidio» es un libro extraordinario, ayudó a los dioses del Olimpo a conseguir sus objetivos, espero que también te ayude a tí.

  3. Me alegra oir de tí esos deseos, y a la primera oportunidad, leeré el libro que me recomiendas. Seguro que es una buena recomendación, aunque es evidente que yo no aspiro a compararme con ningún dios, ni tampoco héroe, pero estoy seguro que me será de gran utilidad, como dices.

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