En último extremo, no hay auténtica innovación si no es endógena. Pero me preguntarán: ¿y con eso que quiere decir? Pues algo tan evidente como que las cosas se transforman a partir de uno mismo y de su entorno inmediato. Mi modelo, y sobre todo, la metodología que he desarrollado, tiende a pensar en términos de generar espacios innovadores que se desarrollan a partir de sí mismos. Con autonomía, con libertad relativa, con responsabilidad, con acción-investigación y proyecto, con el cuidado democrático y horizontal …… una serie de ingredientes explícitos o implícitos, pero en todo caso, hechos conscientes, que facilitan herramientas, métodos y sistemas para que los grupos se autoorganicen y se autodesarrollen a partir de sus propios recursos y posibilidades.

¡Qué interesante contemplar experiencias de desarrollo endógeno! ¡qué maravilla contrastar en la práctica que son posibles! Sólo necesitamos sentido y método; una suerte de sentido común, así es más comprensible; y un método que permita organizar y asentar las bases de una proyección hacia un horizonte integrador. Esta semana he tenido una experiencia de lanzamiento de un espacio grupal de estas características. No voy a contar los detalles, pero sí las esperanzas que despierta observar los primeros pasos de un proceso regenerador de ese tipo. La gente se emociona, las personas se sienten otras, empiezan a creer en los demás, a pensar en los demás, y a creer también en sí mismos y en lo que pueden hacer. Es como si de pronto pudieran volar ….. en definitiva, es el principio de un vuelo. Las caras quedan sonrientes, expectantes, transparentes, ciertas, con expectativas y ganas de moverse, de liberarse de los prejuicios y las cadenas autoimpuestas las más de las veces. Es una experiencia muy gratificante. Más si la vives desde dentro, pero también si la observas. La necesidad como oportunidad, la escasez aceptada como punto de proyección y de superación, los proyectos hacia los otros, con desprendimiento, dando lo que se tiene. Sí, una experiencia sencillamente apasionante.

El grupo, un grupo heterogéneo de profesionales que han venido a nuestro país a reencontrarse, a encontrar su sentido, su horizonte, sus estrategias, para poder luego proyectarse en sus diversas actividades profesionales. Una gran experiencia que, como una onza de chocolate, sabe a poco.

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