Miedos, economistas y Podemos

Es una suerte que el líder de Podemos no sea economista.

Los economistas vivimos en un constante miedo a cualquier cosa. Supuestamente, nos movemos (sic) en los límites de todo: no se puede hacer esto, ni tampoco aquello, que barbaridad hacer eso, …… un discurso plenamente paranoico, atemorizado ante cualquier cambio. La suerte es que Iglesias -con ese apellido tampoco se puede hacer una revolución excesiva- ni muchos de los que le acompañan son economistas.

Y entonces, los miedos están bastante desterrados de su discurso, lo cual es emprendedor, innovador y casi schumpeteriano en el sentido clásico del término. Conoce a Stiglitz y/o Krugmann, lo cual no está nada mal, y tal vez a Marx en formato marxiano o marxista, y alguna cosa más, pero no están influídos por la caterva de economistas “clásicos” o “neoclásicos” o “liberales” y mucho menos por los llamados neo-liberales -aquí se han colado todos bajo la máxima de la simplificación monetarista, pero que hasta el más tonto de los periodistas o los que no saben economía, entienden: máximas de mínimos, demagógicas, encubridoras del poder diciendo que es libertad, mezclando religión y dinero-finanzas, rompiendo con el conocimiento, que como sabemos es complejo y no una simplicidad como la que podía llegar a practicar un actor de tercera como Reagan o una señora británica que ni siquiera hacía quiches en su cocina-.

Una suerte contar con un líder, el de Podemos, que no funciona como un economista, ni considera como Aznar, Zapatero, González o Rajoy que la economía es el centro del universo, aunque no la entiendan ni en sus formas neoliberales y más simplificadas.

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