Esfuerzo-ejemplo (primer núcleo)

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El primer núcleo estratégico es el esfuerzo, derivado de la necesidad social, no de la imposición o arbitrariedad.
El esfuerzo no se consigue a base de imponerlo, obligarlo, determinarlo, ni de explotar o esclavizar o exigir. El esfuerzo ha de nacer como una necesidad, probablemente ineludible, pero que el actor debe considerarla o acercarse a considerarla como tal. Por eso, la fusión de esfuerzo-necesidad social (o sentida individualmente, pero realmente social).
El facilitador, el maestro, el profesor ha de impulsar, inducir por el ejemplo, desde el primer momento. El ejemplo propio, vinculado al reconocimiento de los esfuerzos de los que participan en el proceso. Ejemplo-reconocimiento son dos recursos imprescindibles para avanzar. Dar ejemplo, reconocer -tengamos en cuenta que reconocer es re-conocer, o sea volver a conocer-.
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Por eso el gran punto de partida es favorecer el esfuerzo en el participante, y relegar la supuesta “inteligencia natural”, mostrada casi siempre como una imagen de lo que es. No he dicho desechar o eliminar, sino relegar, poner en su sitio.
Es claro que la “inteligencia natural” mostrada en participaciones públicas suele ser bien recibida por los profesores, que siguen la estela y participan en los intercambios que promueve “el que ya es”. El profesor ha de evitar entrar en ese juego, y más bien reconocer el esfuerzo en llegar antes que “lo que ya se sabe” .
Énfasis en el esfuerzo. Puede que ese esfuerzo no sea del todo “productivo”, pero ya lo será. Del esfuerzo nace finalmente casi todo, y sin esfuerzo no somos, ni podemos llegar .
Por tanto, el primer núcleo orientador primario de nuestro trabajo como maestro es la

combinación compleja de ejemplo-reconocimiento-esfuerzo.

Por eso en el gráfico lo encuadro; por eso lo pongo en el mundo de lo básico, de la madre, en el mundo del Este, del naciente, de lo que todos los días nos renueva con su calor .
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Ah, y el esfuerzo significa acción, búsqueda, iniciativa, investigación, atrevimiento, pérdida de miedos al error, aprender haciendo, …… ; y el reconocimiento significa refuerzo positivo, consideración, aprobación provisional, comprensión, identidad …..
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Por eso son tan importantes, decisivos diría yo, los primeros días de aula. El profesor ha de ser lo que es, pero ha de resultar visible en lo que es. Y ha de reforzar la idea de esfuerzo, de seriedad, de coherencia, de reconocimiento.
Es preciso que el profesor se acompañe de sus maestros, a algunos de los maestros de la humanidad y los presente, maestros ya reconocidos, maestros que nos han enseñado tantas cosas o que nos han recordado tantas cosas evidentes: maestros del saber, maestros del arte, maestros de la música, maestros, porque al reconocerlos estamos no sólo creando una necesidad de conocerlos y leerlos o recordarlos u oírlos, sino también porque ese reconocimiento es un ejemplo de conocimiento y de decirnos a nosotros mismos que no empezamos de cero, sino que muchos han aportado cosas, y que vale la pena conocerlas, es muy atractivo hacerlo, interesarse por la cultura en la que vivimos, y sobre todo, por aquellos sentimientos humanos que aunque sean muchas veces recordados, otras tantas parece que se olvidan .
Yo llevo a mi aula desde el primer día a poetas, filósofos, científicos, formas, propuestas, conocimientos, …. Y empiezo mis clases con una píldora de esos maestros que constituyen una parte de mi patrimonio cultural, y por tanto, del de la humanidad.
Le he dado en llamar “píldoras” y las selecciono todos los cursos y para todas las clases. Sólo las leo, o las escuchamos, o las hacemos durante los diez primeros minutos de cada clase. Siempre empezamos el aula acompañados de algún maestro .
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Y si hay que traer a los maestros para reconocer, y puede ser una buena práctica, la que cada uno de nosotros creamos conveniente, también es preciso evitar discusiones, sobre todo, acaloradas, latinas, que puede ser error muy grave; o caer en una digresión o una autocomplacencia, lo es también; o administrar las palabras y hacerlo con un lenguaje demasiado académico; ……..
Hay más bien que mostrar lo que uno es básicamente, humano; sonreír, pero no reír; ser concreto, sin divagaciones; proponer claramente las cosas y asegurarse de que se es coherente en todo momento con lo que se pretende; …… dar ejemplo de esfuerzo y de cariño, de estar encariñado con lo que se hace, de amar lo que se hace y por quiénes se hace; nada de narcisismos vanos o ejemplos de otros años que puedan empequeñecer lo que podemos hacer -cada curso es diferente y aporta cosas diferentes- …….
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Y sobre todo, dar de ejemplo de amor a lo que se hace, pero sin creer que es la única forma de hacerlo, ni la única ruta para llegar. Contagiar el propio enamoramiento, pero más que por los objetos de estudio, por las personas que estudian y que trabajan.
Sentirlo, sentir que es un gran trabajo, que es una gran responsabilidad y que es una gran satisfacción: facilitar condiciones para desarrollar espacios de aprendizaje es una gran labor. Tiene que importarnos más aprender a aprender, que aprender sobre esta materia. Tienen que ver-percibir nuestra ilusión por aprender. Y aprovechar todas las oportunidades que se manifiesten en el grupo de participantes que enfaticen en ese aprendizaje, en ese amor a aprender y a los demás .
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Y si uno quiere enfatizar en el esfuerzo y en la acción consiguiente, ¿por qué no empezar haciendo cosas, en vez de hablando y divagando sobre lo que van a ser las cosas?. Primero, la mayoría de las cosas que se dicen el primer día “caen en saco roto” porque sólo son palabras, y a estas se las lleva el viento, o entran por un oído y salen por otro. Necesitamos hechos. Si queremos enfatizar en el esfuerzo, ¿por qué no empezar trabajando? ¿por qué no proponer tareas abiertas subsiguientes? ¿por qué no empezar a construir el edificio por sus cimientos?
Y es indudable sus cimientos son el esfuerzo y el reconocimiento.
Supongamos que propongo un tema de trabajo el primer día, y cuando recopilamos lo que se ha trabajado, me dedico a criticar algunas de las cosas que se han dicho. Resultado: se acabó el buen feeling del curso. Tengo que reconocer, y para reconocer nada más fácil que elegir lo que es reconocible. Claro, no voy a reconocer lo que no es reconocible o incoherente con lo que yo siento o quiero. Es muy fácil, sólo hay que engancharse de lo positivo, y dejar de lado las disfunciones de lo crítico.
Los grupos, las personas son muy sabias. No es preciso que un profesor les diga lo que está bien o mal, ellos lo saben tan bien como él y el esfuerzo de negar produce inmediatamente fenómenos de solidaridad con el negado, y reduce el efecto del ejemplo. Póngase en positivo, reconociendo el esfuerzo y tirando para adelante. Nadie se va a morir porque no se diga “la verdad”, porque hay muchas verdades posibles, de eso si estoy seguro.
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Lo que yo llamo necesidad social está muy vinculada al esfuerzo, tal como indiqué más arriba.
Le concedo gran importancia a esa necesidad. Mis estudiantes trabajan en grupo sobre sus necesidades sociales, en ese primer día, sobre sus necesidades educativas, lo que les ha ido bien y lo que no, lo que les gustaría volver a encontrar o aquello que no querrían volver a vivir.
Esas necesidades expresadas en grupo representan muy bien lo que son las necesidades sociales realmente sentidas, o al menos se parecen mucho, en más de un 80%, si es que fuera posible saber exactamente cuáles serían las necesidades sociales desde una perspectiva educativa.
Es decir, si empezamos trabajando sobre las necesidades y preferencias educativas de nuestros estudiantes, estamos en el punto de partida para saber lo que sería muy positivo hacer y lo que podemos hacer. Un buen punto de partida, y además, el grupo de trabajo sentirá que no sólo es “su problema”, sino que es en gran medida “el problema social realmente sentido”, con lo que cual se hará más implicada su participación.
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En mi modelo de innovación escasez-necesidad es el binomio que constituye el punto de partida de los procesos innovadores. El aprendizaje en sí es un proceso innovador, es un proceso de renovación, de deconstrucción de un conjunto, de un grupo o de una colectividad. Empezar por el análisis de lo que pasa, de lo que es, de lo que ha sido y por tanto, es experiencia compartida, es una buena base para construir proyectos que mejoren ese punto de partida.
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Al mismo tiempo, el análisis grupal de la necesidad educativa-social nos permite construir unas bases de investigación bien fundamentadas para continuamente seguir renovando y replanteando los proyectos educativos en que nos embarcamos.
Y aquí además podemos ver que estos análisis al ser aproximaciones a análisis estructurales y globales, lo que nos permite es “trasladarlos” hacia otras experiencias bien educativas o de otros tipos . Pero siempre pensando que lo que ese punto de partida hay que renovarlos continuamente, aunque creamos que estamos en el mismo sitio, cosa imposible por otra parte. Siempre hay nuevas determinaciones y nuevos horizontes, nuevos retos y nuevas posibilidades.
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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

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