Clase abierta de par en par

Recension de
Manifiestos para la innovación educativa
Roberto Carballo
Editorial Díaz de Santos
Madrid, 2009

La metodología de la enseñanza es una disciplina en alza y ésta es una buena noticia para la universidad española. Así parece si tenemos en cuenta la proliferación de foros, seminarios, congresos, blogs y espacios institucionales diversos donde se trata el tema, se comparten experiencias y se estimula el emprendimiento de los profesores más proclives a mejorar su forma de enfocar la docencia. No estamos hablando necesariamente de los avances introducidos por pedagogos, psicólogos de grupos y otros especialistas en el tema, sino del interés básico de muchos profesores por conocer y utilizar métodos de trabajo más estimulantes y participativos en su actividad diaria. Acaso sea este uno de los pocos efectos positivos que se pueden esperar de la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior.

Manifiestos para la innovación educativa se publica en este contexto. El autor, que realizara aportaciones de gran interés en obras anteriores, desgranando una larga experiencia de innovación docente, nos sorprende ahora con una propuesta de innegable originalidad. En primer lugar, nos invita a presenciar sus clases, abriendo los contenidos y los métodos con una aproximación minuciosa a los detalles de organización y además, en un riguroso ejercicio de coherencia, nos introduce en este mundo tan celosamente guardado por los profesores, de la mano y en las palabras de los propios protagonistas: los estudiantes que viven la experiencia.

Abrir las puertas del aula para que profesor y alumnos nos cuenten qué pasa dentro y el por qué de cada acción ya es un ejercicio suficientemente útil como para analizar y extrapolar las reflexiones que suscita. Más aún cuando la narración nos lleva por un recorrido sistemático de los distintos niveles metodológicos por los que discurre la labor docente. Ese recorrido se materializa en los contenidos de los 42 manifiestos propuestos por el autor, en un estilo directo y una cercanía narrativa que facilita la comprensión de los procesos descritos, a veces de una engañosa simplicidad. Es decir que detrás de las reflexiones y las propuestas hay un acervo de experiencias maduradas que obliga a una lectura sosegada y atenta.

La primera parte enfoca, lógicamente, los principios fundamentales que subyacen en la acción docente. Principios que se perciben forjados después de un largo proceso de aplicación y aprendizaje por parte del autor y que representan, en realidad, valores contrastados por su pertinencia en los procesos de aprendizaje. Aquí encontramos reflexiones esenciales sobre cuestiones como los objetivos de la acción docente, los roles de profesores y alumnos, los vínculos entre emoción y aprendizaje (y entre vida y pensamiento), la relación entre esfuerzo y logro, el papel y alcance del método, etc. Algo así como el sustrato del que se alimenta el proceso de aprendizaje.

La segunda parte de la obra se ocupa de los aspectos más aplicados del método. De manera coherente con unos de los principios que enarbola el autor desde el comienzo: Aprender de/en la experiencia, los instrumentos para estimular la comunicación y recoger la información ocupan un papel destacado en la metodología. Las técnicas están planteadas de manera que faciliten el conocimiento de los procesos estructurales (profundos y globales) a partir de las relaciones reales que se ponen de manifiesto en los fenómenos objeto de estudio. Para ello, es necesario partir del sentido de la realidad, es decir, saber dónde estamos, elaborar un diagnóstico de la realidad en que nos encontramos y avanzar, profundizando, hacia la que queremos aprehender y explicar. La forma de inducir una dinámica que lleve al grupo en esa dirección es introduciendo la información oportuna a partir de aportaciones del profesor (píldoras), aportando las técnicas necesarias de manejo de la documentación y la información, facilitando su expresión mediante instrumentos expresivos como el grupo de trabajo, el blog o las redes sociales, al tiempo que se desarrolla un itinerario (ciclo de aprendizaje). Todas estas expresiones configuran una trama densa de comunicación en la clase que nos recuerda ese magma complejo donde comienza la vida y donde surge la innovación.

El tercer gran tema tratado en el texto es el del método que guía todo el proceso. En esa zona profunda donde el método se confunde con la teoría y los principios. La idea-fuerza que preside la visión del aprendizaje es la de la action-research. Aquí el autor se desmarca de la aparentemente equivalente investigación-acción, para defender la primacía de la segunda sobre la primera como fuente de conocimiento. La experiencia analizada proporciona el material básico del aprendizaje y para tratarla de manera metódica e innovadora no hay mejor espacio que el del grupo de trabajo operativo, otra pieza fundamental del andamiaje metodológico subyacente. El grupo de trabajo se presenta como un instrumento clave de los procesos de innovación educativa, en la medida en que hace posible el tratamiento sistemático de gran cantidad de información, su análisis y jerarquización, la elaboración de conclusiones inalcanzables en los procesos individualizados y, en definitiva, la creación de conocimiento pertinente en el marco del itinerario formativo. El desarrollo de grupos de trabajo con garantías de éxito requiere el manejo de un método contrastado, del que el autor da algunas pistas y del que se echa en falta una descripción más detallada.

Más adelante se trata la organización del curso como un proyecto global y definido desde el principio. Un proyecto en el que los alumnos se sienten parte fundamental. En términos generales, puede resumirse diciendo que se aborda el proceso de aprendizaje como si fuera un trabajo de investigación minuciosamente planificado desde el principio. El autor desgrana numerosas pautas para asegurar los resultados, desde valores y actitudes que deben presidir las relaciones dentro y fuera del aula, hasta detalles organizativos derivados de las sucesivas experiencias. Todos de indudable utilidad práctica. Finalmente se dedica un capítulo a un tema que subyace como una de las claves de todo proceso participativo: la comunicación. En esta forma de entender el aprendizaje la comunicación horizontal (entre alumnos) es tan importante como la vertical (entre alumno y profesor). Sobre una tradición académica cimentada en el flujo unidireccional de información entre profesor y alumno, la propuesta del autor requiere una alteración radical de los espacios de comunicación. Se presentan así, las reuniones grupales, las presentaciones grupales de trabajos y los encuentros de intercambios de experiencias como espacios en los que es posible, a través el método utilizado, integrar la diversidad de los asuntos tratados y convertirlos en un aprendizaje complejo de realidades complejas. Con síntesis pero alejado de las simplificaciones. Una idea que se destila nítidamente de esta parte final de la obra es que sin una estrategia de comunicación consciente, metódica y contrastada (experimentada y sucesivamente mejorada) la innovación educativa tiene pocas probabilidades de prosperar. En esta arquitectura comunicativa las tecnologías de la comunicación son instrumentos muy útiles, pero en ningún caso los factores críticos del éxito.

En síntesis, estamos ante una obra innovadora en su factura y muy útil en sus contenidos para aquéllos que se sientan comprometidos con fórmulas más interactivas e innovadoras de enfocar la docencia. De la que se pueden sacar muchas ideas y aplicaciones, empezando por la evidencia de que esas ideas y aplicaciones sólo tienen sentido como retroalimentación dentro del proceso de innovación que cada profesor esté acometiendo. Son aportaciones para facilitar la emergencia de nuevos procesos innovadores donde el aprendizaje brota como resultado de la interacción metódicamente organizada.

Omar de León Naveiro

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

11 comentarios en «Clase abierta de par en par»

  1. Me sumo a los parabienes que el autor de este libro merece, por hacernos partícipes de una experiencia tan enriquecedora. Aún no he terminado de leer totalmente el libro «Manifiestos…» y ya he podido recomendarlo vivamente a los compañeros de trabajo de mi Facultad. Espero terminarlo pronto y comentarlo en mi blog. Enhorabuena a Roberto por este gran trabajo.

  2. Muchas gracias, Nieves …. siempre estas ahi y siempre en esa postura tan universitaria … Te agradezco tu participacion. Pienso, de todas formas, que el libro vale la pena, tal y como dices, y que seguro que casi nadie de los que se atrevan a leerlo, sentiran que han perdido tiempo haciendolo. Esta lleno de propuestas, de salidas, de oportunidades, y de conocimiento y experiencias.

    Ultimamente cada vez que escribo pienso en lo que puedo dejar para los demas, lo que les puede servir de mi experiencia, de mis multiples intentos de avanzar y de transformar los entornos en que me muevo. Casi en plan testamento … Eso tambien es este libro.

  3. Lo cierto es que he probado muchas cosas, y cuando he encontrado algo que funcionaba mucho mejor que otras maneras de enfoque, lo primero que he pensado es en comunicarlo a los demas, que pudieran conocerlo, que pudieramos compartirlo. Siempre ha sido asi en mi vida, pero ahora, que tengo mas posibilidades de reflexion, tal vez mas calma, y por supuesto, algo mas de experiencia, lo hago hasta con mas prontitud. Me gusta compartir mis experiencias y conocimientos, que no son mios nada mas que cuando se experimentan. Luego ya son de todos los que quieran ayudarme a mejorarlos.

  4. Tal vez sea una postura ingenua y hasta incomprensible para muchos en esta sociedad basada en el egoismo, pero he tenido maestros que me han mostrado el camino, desde mis padres, y nunca he dejado de ser como soy, si acaso ahora soy un poco mas atrevido cuando tengo ocasion.

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