Hay algo que es un gran impedimento para que la ONU sea lo que todos queremos y es el derecho de pernada de los grandes, el derecho al veto.

Según he leído, en el último cuarto de siglo, China y Francia vetaron en conjunto siete resoluciones; Rusia, seis; Reino Unido, 10, y Estados Unidos, 45, incluso incluyendo resoluciones para exhortar a los estados a observar el derecho internacional. Lo tomé de un artículo de Chomsky, y sin duda es muy significativo, porque las puertas al campo, y por tanto, a la libertad están justo ahí, en el derecho de veto de las resoluciones de Naciones Unidas.

Así, difícilmente llegará a ser lo que tendría que haber sido una Sociedad de las Naciones, una sociedad hoy imprescindible para dar una cierta orientación y hasta legalidad a la globalización que nos invade.

Entradas relacionadas

2 comentarios en «ONU»

  1. El mundo realmente necesita tener una mínima organización. Las naciones y sus gobiernos están desbordados por el sistema económico ampliamente globalizado y casi totalmente fuera de sus competencias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.