Me atrevo a analizar lo que ha sido 2006 para el programa Aldebaran Innovation, es decir, para el proyecto que todavía constituye una parte de mi sueño y de mi horizonte. Regenerar el tejido social no es fácil, tenemos que dotarnos de método, de modelo, de horizonte, de proyecto, y cómo no, de investigación. Sin un fuerte programa de investigación, un programa coherente, estratégico, a largo plazo, no sería posible desarrollar lo otro y mantenerlo vivo. Como decía Gramsci: la verdad es siempre revolucionaria, y alcanzar la “verdad”, aunque sea con minúsculas, tiene que ver con el análisis e interpretación de lo real, con el conocimiento, con el saber alcanzado, y todo eso, sin bases, sin fundamentos, sin documentación, sin análisis, …… no es posible. De ahí la importancia de investigar, y la importancia después de divulgar y de intercambiar. Pero para eso tenemos que disponer de un programa estratégico, un programa a largo plazo, un programa para hacer posible lo demás. A veces, hasta hay que saber “perderse” en la investigación, para luego dar luz a espacios nuevos, espacios que faciliten las cosas de los que vendrán. Ese es el sentido de mi trabajo, y lo que guía mis intenciones. No siempre lo consigo, y muchas veces, me equivoco, pero sigo intentándolo.

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La innovación se produce, el cambio ocurre. En términos generales, creo que es una hipótesis adecuada. La innovación precisa de nuestro esfuerzo, de constancia, de vigor, de energía. El cambio casi siempre nos sorprende. Es cierto, que siguiendo a Kuhn, el cambio de paradigma sería en gran medida una consecuencia de “rondar” alrededor del paradigma superado, mediante aproximaciones sucesivas, por medio de pruebas y errores constantes, pero el cambio, finalmente, nos acaba sorprendiendo, y por eso se suele ver como algo a lo que se teme, en parte tenebroso, y sin duda, oponemos mucha resistencia a esa sorpresa. Sinceramente, para mí el cambio es un dato, sobre el que no puedo actuar más que a largo plazo, y que probablemente no se produzca cuando yo quiera, por tanto, me importa poco, porque no depende de mi voluntad, de mi energía, de mi conocimiento, o al menos, no decisivamente. Sin embargo, me interesa la innovación y el conocimiento, porque ellos al final son los que mueven las cosas, las fuerzas productivas les llamaba Marx.

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El proceso de aprendizaje cuando es positivo y productivo es como una espiral que se va desarrollando, como las galaxias, hacia afuera. Me gusta observar una galaxia como por ejemplo la M81 o la Andrómeda u otras …. con esas formas que parecen abrirse -hay quien piense que se cierran, es cuestión de cómo queremos o deseamos ver. Así concibo el proceso de aprendizaje, como una espiral que se abre, una espiral que “vuelve” al norte, pero en un nivel más amplio, donde la reposición de conocimientos, ha ido calando en nuestro ser, y de esa forma también transformándonos internamente.

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