¿POR QUÉ HEMOS LLEGADO A DÓNDE ESTAMOS Y CÓMO ES QUE LLEGAMOS TAN BAJO?. Acercándonos a comprender qué nos pasa como país y dónde están las raíces inmediatas de todo esto.

¿POR QUÉ HEMOS LLEGADO A DÓNDE ESTAMOS Y CÓMO ES QUE LLEGAMOS TAN BAJO?. Acercándonos a comprender qué nos pasa como país y dónde están las raíces inmediatas de todo esto.

Primer punto: ¿dónde estamos? De mal a muy mal, económica, social y políticamente. Me centraré en lo económico-social dado que es casi siempre el antecedentes de lo superestructural.

Un paro juvenil impresionante, hasta triplicando la tasa media de la OCDE, y más que duplicando a la Unión Europea; una desindustrialización impresionante: tendemos a industria cero; prácticamente sólo se crean empleos como camareros, guardias o similares y profesiones que podríamos llamar dependientes: reponedores, cajeros/as, deliveros, taxistas de segunda, etc. Todas muy por debajo de lo que podrían hacer sus ocupantes, ya que están preparados para mucho más, pero no hay puestos a su medida.
Un empleo cada día más precarizado y temporal. Es cierto que es una tendencia mundial, pero les aseguro que vamos con mucho a la cabeza. En esto, sí que ganamos.

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Una sociedad desarticulada e introspectiva, llena de corrupción y de “permisos” para corromperse, sin prácticamente ningún coste social o político. Está hasta “bien visto” y “puede ser hasta gracioso” (sólo hay que ver alguna serie televisiva para darse cuenta de hasta dónde “se ha metido en el cuerpo social” eso de la corrupción o de las malas formas.
No voy a ir más lejos. Con esto, llega, al menos eso pienso, a no ser que quiera ser más pesado. Estamos de mal a muy mal, eso en nota sería que andamos con un 2,5 sobre diez, y que nos conducimos hacia un dos o un uno y medio o tal vez peor. Por cierto, esto no es cuestión de PIB o no PIB, porque el PIB es un invento que nos creemos y que se forja por “estimaciones” y no por hechos, como muchas otras estadísticas.

Segundo y punto más fundamental: Si estamos mal, ¿por qué estamos tan mal y además, estaremos aún peor a largo plazo? Es muy fácil y todos lo vemos. La oferta de trabajo es cualitativamente mala, ¿por qué es mala? Sin duda, por nuestra práctica científica y tecnológica, nuestro “tan nuestro”, “qué inventen ellos”. La industrialización de los años 60 fue producto de las inversiones extranjeras, vinculadas a tecnologías determinadas, y no hemos aprendido de ellas, ni las hemos copiado, porque es más interesante para las burguesías propietarias, aliarse con el capital con tecnología o dejarse comprar o comprar nueva tecnología que invertir en aprender y desarrollar nuestra propia ciencia y tecnología (si, eso que hablan del I+D+i). Ni ciencia, ni tecnología, ni innovación a partir de nosotros mismos, aprendiendo como se aprende (copiando, por supuesto, imitando, para después hacer nuestros propios diseños, forjando aprendizaje, forjando caminos de verdad y no caminos fantasiosos y llenos de frustraciones).

La oferta es mala, porque no está fundamentada en sí misma, y eso lleva a que cuando se desfasa, su tecno se convierte en obsoleta, no tenemos repuesto, y el capital –casi siempre exterior y tecnológico- ve mejores oportunidades en otros países y relocaliza sus industrias y ¡qué casualidad!, se van y la oferta de empleo disminuye en cantidad y en calidad. Veamos lo que ha ocurrido en sectores industriales como el acero, el aluminio, la construcción naval y muchos otros, y díganme si no tengo razón: hasta tenemos que vender “armas” a un país demencial como Arabia para conservar puestos de trabajo. ¡De auténtica pena!
Por tanto, la calidad y la cantidad de puestos de trabajo se va deteriorando y reduciendo y “a cambio” aumentamos camareros, albañiles, seguratas, reponedores, cajeras/os et alii.

Además, eso conlleva puestos menos estables –más precarios-, una menor solidez en la sociedad, que no puede construir futuros –los jóvenes sólo pueden desenvolverse en un cutrísimo “carpe diem”; también conlleva más inestabilidad social y la búsqueda de caminos nostálgicos que no fueron mejores que los de hoy, pero que a muchos engañan con aquello que se puede idealizar –porque no se ha vivido realmente- y pensar que hasta el franquismo-nazismo fue algo bueno; y sobre todo, implica una gran desesperanza, al no haber futuro, el presente acaba en sí mismo, y pocos o ninguno pueden tener un plan de vida, una vida, un horizonte hacia el que caminar.

Y vuelvo al comienzo: TODO HA SIDO PORQUE NUESTRAS CLASES PROPIETARIAS Y DIRIGENTES NO HAN VALORADO LO MÁS IMPORTANTE: EL APRENDIZAJE A PARTIR DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA QUE LA ACOMPAÑA. El “qué inventen ellos” se ha convertido en un muro que ya no podemos saltar. Estamos tan lejos de la media, a pesar de gozar con una posición geopolítica tan favorable –estar en Europa-, que el abismo entre lo que es y lo que debería ser es ya demasiado grande, y mientras queremos seguir siendo “imperio” y pensamos como “imperio” y no nos damos cuenta de que no somos realmente nada o casi nada, y hemos perdido la humildad necesaria para seguir dando pasos hacia un aprendizaje de nosotros mismos, de los demás, y de la verdad con minúsculas, aquella que se puede aprender aprendiendo y trabajando, estando motivado en hacerlo porque “lo que recibimos tendríamos que ser capaces de devolver mejorado”, y de esa forma sentiríamos la satisfacción y el bienestar de quiénes son por si mismos y no como “dependientes” y “subordinados” a otros, y aún encima pensando que somos y no somos.

Nuestras clases dominantes propietarias son deleznables, con alguna excepción, y sólo quieren ganar dinero y más dinero, en lugar de invertir en aprender, en contribuir al desarrollo de aquellas verdades que nos dan futuro, aquellas que hacen que nos ilusionemos con lo que hacemos y que sigamos adelante, motivados por la vida que estamos llevando. Invertir en aprender o en investigar no es algo cuantitativo, sino algo que cambiar nuestro ser, también nuestro ser social: NOS CAMBIA PROFUNDAMENTE. Para ello, necesitamos tiempo, paciencia, y ¡cómo no!, humildad y trabajo.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

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