Ganamos todos

Dejar de tener ocultos a los franquistas/nacionalistas es muy bueno. Antes estaban escondidos en el PP, ahora se les ve, y eso es mejor que no saber cuántos y cuáles son. Mejor a la vista, mejor conocer, siempre es mejor conocer, tanto lo bueno como lo malo. Es cierto que son muchos más de 2,5 millones, más de los que se esperaba, pero tampoco son todos los que han votado, sino una porción de ellos. Casi seguro que no serán todos, la mayoría sólo son nostálgicos que se quedan en su casa y protestan y dicen que antes se vivía mejor, lo cual es cierto, porque antes el capitalismo no había llegado a los niveles de explotación en que actualmente se mueve.

images (8).jpg

Por otra parte, otro beneficio es que han movilizado a las izquierdas calladas, y eso no ha estado mal tampoco. Sensibilizarse de lo real, comprenderlo e intentar que no se desmadre todavía más es también un paso hacia la concienciación de lo que hay y tenemos. Es cierto, controlan ideológicamente o al menos influyen casi decisivamente en Andalucía, pero es más coherente también para Andalucía. De todas formas, hay límites a casi todo, también en la nueva situación de la política andaluza, porque hay respuestas sociales que ya están formulándose (a veces, sentirse presionados o hasta en persecución, nos permite reaccionar ante las políticas de desigualdad y de falta de libertad que normalmente padecemos en este mundo del capital).
Además, el franquismo fue profundamente más lamentable y agresivo y hasta más reaccionario –si es posible- que el nazismo o el fascismo. Aquí se mezclaban latifundistas absentistas, aristócratas todos que no deseaban reformas agrarias y no estaban dispuestos a ceder a los campesinos; empresarios muy particulares y explotadores que querían seguir haciendo estraperlo y aprovechar la guerra para enriquecerse aún más; pelanas ideólogos procedentes de un mundo de señoritos remilgados y pijos –desde Valladolid a Madrid- que lideraban movimientos con una fuerte capa religiosa como eran los falangistas y tal vez en otro sentido los carlistas requetés y otros especímenes extraños y además, los monárquicos que querían recuperar sus privilegios y sobre todo, esa casta que son los militares que están acostumbrados a mandar y ser obedecidos y que en este país siempre ha tenido más privilegios de lo razonablemente normal en cualquier país democrático. And so.
El franquismo era además profundamente religioso, católico/apostólico/romano y con una iglesia heredera de la Inquisición de toda la vida. Todavía hoy los obispos y la curia que manda de la iglesia española es más papista que el Papa, y sigue a su rollo, produciendo más cortocircuitos de los que podría hacer en Francia o hasta en Polonia.
Ejes del Rollo Franquista
Vaya mezcla: aristócratas terratenientes absentistas por un lado.
¿Quienes eran? En general, señoritingos, señoritos, mucha feria, muchos toros, mucha caza y ningún interés en que sus tierras fueran utilizadas para ofertar trabajo digno. Nada de eso. ¿Que era mejor? Plantar olivos, viñas o si acaso dejar que las encinas crecieran a su aire.
Auténticos y despreciables rentistas, de «sangre azul», hijos, nietos o bisnietos de cabrones guerreros que robaron las tierras a algunos que la perdieron …… sin saber lo que es » dar un palo al agua» y con una ideología clasista, machista, xenófoba y putera: vamos, lo que se conocía como el típico «señorito andaluz» –que sólo es su “arquetipo”, no todos son andaluces, por supuesto- Esos fueron los primeros aliados del franquismo.
¿Razones? Muchas. La más importante la Reforma Agraria de repartos de tierras que proponía la II República, pero hubo muchas más vinculadas a esa ideología ventajista, imperialista, monárquica y super-reaccionaria de estos tipxs que raramente aparecían por sus tierras y que lo único que deseaban era que todo siguiera igual o si pudiera ser todavía más favorable que en épocas anteriores. Ganaron la guerra y siguieron haciendo lo mismo bajo el amparo del poder militar del franquismo.

Segundo prototipo que apoyó al franquismo fueron los empresarios, en general grandes, pero también pequeños (los grandes apostando por el negocio y la rentabilidad; los pequeños sobre todo por el miedo a perder lo que ya tenían, aunque los más especuladores para conseguir ventajas del conflicto).
Empresarios de la burguesía vasca o catalana, o de los oportunistas de Madrid y alrededores. El ejemplo más utilizado es el del famoso March, que se recuerda haciendo negocio y evitando impuestos, metiendo zapatos del pie izquierdo por una aduana y los del pie derecho por otra distinta, o dedicándose al estraperlo.
Gente sin sentido social, solo puro egoísmo mezclado con miedo: tal vez la peor combinación de actitudes. La explotación se acentúa cuando se tiene una conciencia de superioridad y/o de temor, hasta la paranoia personal, familiar o social.

Un tercer gran apoyo fueron los militares, con un pensamiento nostálgico por lo que les habían dicho que había sido (un imperio donde no se ponía el sol) comparado con lo que era (todas batallas perdidas, fuera de los países colonizados, sobre todo, la totalidad de la América hispánica, un retroceso para los militares que les dejó sin prestigio y sin beneficios, medallas, reconocimientos, dinero y todo eso, también poder).
En 1898 los echaron de Cuba, de Filipinas …. ya a principios del XX del norte de África: un ejército derrotado, y en decadencia. ¿A quien le iban a echar la culpa? A todos, menos a ellos mismos y a su incapacidad paralela a la del país en su conjunto. Querían vivir la fantasía de seguir siendo un imperio al que realmente habían echado de todos los lados.

Un cuarto componente social fueron los monárquicos, alfonsinos, juanistas, carlistas o neo-l carlistas y otros.
Alfonso XIII fue un mal -malísimo?- rey. Tuvo que marchar y se marchó rico y a malgastar sus dineros en casinos y prostíbulos, como buen Borbón que era. Pero la Corte y sus allegados eran bastantes que vivían del rollo monárquico, de los peloteos y las oportunidades que brindaba estar al ladito del poder real. Muchos querían restaurar la monarquía, otros asaltarla, otros «sacar tajada» ….
Eran pocos, pero siempre hay mucha gente tonta que se siente monárquica o cualquier cosa. El rey no puso una perra para financiar la guerra, pero otros si. Pocos, pero con relaciones tanto con la aristocracia terrateniente, como con empresarios grandes y veces no tan grandes, con la iglesia y por supuesto con el ejército (hacer carrera militar era una de sus formas de clase para adquirir poder, respaldar a los suyos y sobre todo para los segundos, los que no eran el mayorazgo, ganarse la vida sin trabajar o casi).

La quinta fuerza, ahora místico-ideologica era la iglesia, muy presente en una sociedad muy ignorante, muy poco estudiada, donde era fácil creer ya que no se podía saber.
La iglesia católica española es más regresiva, y más papista que el Papa y además tiene mucho poder y dinero. Estaba y sigue estando súper protegida por los poderes fácticos o políticos. Nadie se atreve con ella, al menos aquí y hasta ahora.
Domina la enseñanza básica y secundaria y hasta en parte la universitaria privada y también en cierto modo, pública. El modus operandi de la universidad pública sigue siendo todavía la cátedra y las lecciones magistrales: lo que se enseña es la verdad casi siempre con mayúsculas y la libertad de cátedra era y es un privilegio, nada propio de países democráticos.
La iglesia es super-jerárquica, autoritaria, casi visceral en sus principios y creencias, viene a representar y más en los treinta del XX la VERDAD y lo otro está equivocado y arderá en el infierno por los siglos de los siglos.
El franquismo y su líder eran profundamente católicos al estilo español. También la falange, de la que hablaremos, también los militares: casi de misa diaria. La iglesia española es/era tal vez el poder más poderoso -valga la redundancia- en este país.

La sexta fuerza, evidentemente señoritil y minoritaria era la falange ….
Eran pocos, pero como señoritos maleducados llegaron a parecer muchos. Muy en el fondo tenían que ver con el fascismo italiano o el nazismo alemán …. tenían la chulería del primero, sin llegar a una buena imitación del duce Mussolini, y lo que les movía mas era llegar al nivel xenófobo y clasista de las SS nazis.
El líder e hijo bien-amado del dictador Primo de Rivera, era eso, un señorito, hijo de militar politizado y poco más. Sus descendientes construyeron copiando unos puntos que era obligatorio saberse en toda enseñanza oficial (supongo que el lector apreciará que a mí me suspendieron más de una vez en la Formación del Espíritu Nacional), una ideología nostálgico- imperialista, nacionalista, xenófoba, explotadora y más. Tan idiotas que con el sol del verano castellano se ponían cantando cara al ídem ….. ni siquiera comprendían que podían pillarse una insolación o hasta un principio de neumonía. Y aquí se acaba el relato de como los militares del franquismo nos sometieron durante muchos años.

La única y gran ventaja de la etapa franquista, es que éramos tan pobres, que todos aspirábamos a mejorar, y a mejorar. Yo fui un privilegiado, aun cuando siempre estudié en colegios e instituciones públicas, pero pienso que todos, mucha gente, valorábamos mucho lo que aprendíamos y teníamos la esperanza de que aprenderíamos realmente. Hoy todo está más conseguido, más fácil y tal vez por ello, si ahora los innombrables tomaran el poder, se encontrarían con que nada de lo que pretendían y sienten nostalgia, valdría para nada, porque hace sesenta años éramos muchos los que queríamos ser, saber y estar. Hoy nos han jodido tanto la mente que muchos sólo quieren ser los mejores, los únicos o los elegidos, o por el contrario, no tenemos remedio y nos conformamos con seguir como estamos o como están los otros, los que están al lado. Nunca sentí la competición en mí –aunque sí la superación- sino la necesidad de aprender, de investigar, de encontrar, de disfrutar de lo que no conocía.

El franquismo aplastó a una parte mayoritaria del pueblo. Lo puso debajo de sus botas y de sus palios, le reintrodujo todo lo nefasto que éramos todos –o habíamos sido- y nos hizo retroceder mental y socialmente tal vez más de cien años, los mismos que les gustaría a los innombrables de los dos millones de votos.

Entradas relacionadas

Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *