Sherezada: prólogo 2002

APRENDIENDO DE LA EXPERIENCIA Y EN LA VIDA

“Lento es el enseñar por medio de la eoría,
pero breve y eficaz por medio del ejemplo Séneca

“Un buen maestro es el que sabe extraer
una nueva verdad de un saber antiguo”
Confucio

Scheherazada reeducó al rey Schahriar . En vez de satisfacer directamente su placer con sus encantos e intentar asi aplacar su odio y su sadismo, diseñó y puso en práctica un proyecto, un plan estratégico basado en su propia experiencia, en su conocimiento, en su autoestima, en la escasez, y en su grupo interno. Sherezade era pragmática, un ser práctico, que hizo de su experiencia una bandera no declarada para reeducando al rey evitar la tragedia de otros seres humanos amenazados, y de ese modo, se dio fuerzas para que esa tarea transcendiese lo individual hacia un horizonte social.

Sherezade consiguió que el rey estuviese mil noches escuchando sus relatos, cuentos que eran sugerentes y hablaban de viajes, de historias de amor, de fantasías, …. pero eran prácticos porque captaban la atención y evitaban que el rey entrase en cólera, desvariase y cortase también su cabeza. Eran cuentos de amor y de belleza que sinuosamente evitaban la fealdad, la arbitrariedad, la incontinencia, la inconsciencia, la brutalidad, la injusticia de los actos del rey. Era una especie de lucha por la regeneración social .

El rey recibía lo que realmente necesitaba para regenerarse como persona, lo que precisaba para hacerle superar su frustración visceral por engañado. Al final, su casamiento consigue consolidarse y evitar más daño real.El rey se rinde a la inteligencia y a la pasión de una gran educadora que le hace traspasar los umbrales de su agujero negro y transcender en otro mundo, en otro paradigma, donde las pulsiones y los odios se conviertan en paces y amores.
Sherezade se dotó de una observadora, de su hermana Doniazada, y de un método. La instruye y le dice: “Te mandaré llamar cuando esté en palacio, y así que llegues y veas que el rey ha terminado su cosa conmigo, me dirás: `hermana, cuenta alguna historia maravillosa que nos haga pasar la noche´. Entonces yo narraré cuentos que serán la causa de la emancipación de las hijas de los musulmanes”. La protagonista monta una estrategia, se dota de recursos para conseguir sus objetivos y se anticipa a la realidad.

El rey evitaba que la vida continuase. La gran educadora, Sherezade, lo envuelve en un juego diferente, en un juego consciente con muchos ingredientes. Primero, es un espacio coherente con lo que pretende (ataca el problema en su base, pero en vez de hacerlo directamente, lo hace sinuosamente, siguiendo rutas eficaces e indirectas –la línea recta no siempre es la mejor opción para llegar a un punto, al menos en relaciones humanas-).

Después, en lugar vez de intentar satisfacer el deseo, para hacer rebosar su belleza en el balance de la pulsión, aborda su supervivencia como un proyecto, como una estrategia de sueños, fantasías, …. todas inacabadas , al menos, en el momento en que si se acabasen podrían ser un riesgo, por lo que cada noche deja sin finalizar su fantasía, su relato, con lo que el rey presa de la escasez, no puede decidir más que la espera a la finalización del relato.

El aprendizaje es algo inacabado, como los cuentos de Sherezade. Nos marcamos horizontes sólo vislumbrados, pero no alcanzados, porque la ciencia y el conocimiento tampoco están acabados, pero tantas veces se muestra al alumno como una “estazioni Termini”, se le cuenta como lo que ya sabemos, y no como un proceso de construcción que todos los días renovamos.

Sherezade tiene una estrategia, un proyecto, no sólo quiere contar cuentos, sino que lo hace de determinada forma, es sugerente, es exótica, es profundamente atractiva, induce a soñar; ella misma no sueña, pero vive el sueño de/para el otro, intentando sobrevivir. Su pensamiento le conduce, pero pone emoción. La estrategia es decisiva, el método es decisivo. Lo que cuenta también, pero menos. Es más, cuando llega a instalarse en una metodología eficaz, hasta los cuentos empiezan a ser menos interesantes, pero el rey no puede dejar de oírlos –ni tampoco el lector pierde el interés- y poco a poco modera sus impulsos: “ha sido cazado por la razón y por la emoción combinadas” –a través de la razón mostrada con pasión, se le va instalando otra emoción, otro sentir en su cuerpo-.

Sherezade usa de la inteligencia, pero se supone que está tensa, como los días de estreno. Aún así es capaz de superarlo, en ello le va la vida y la de otras muchas mujeres que le seguirán si ella falla, porque lo que le motiva es conservar su vida (hay una extrema necesidad latente, un especie de dinamizador de energía superadora). Sherezade hace que el rey sea el protagonista y al tiempo el cliente satisfecho en sus cuentos. Lo convierte en protagonista porque le habla de lo que no tiene, pero que necesita y se supone que acaba siéndolo una vez reeducado, porque él mismo piensa que lo mejor es quedarse con la cuentista para que siga toda la vida contándole aventuras. Pero el rey es un cliente que todos los días renueva su estado de satisfacción, y a través de ello, transciende sus deseos, sus impulsos, y los transforma en intereses, en razones que le impiden actuar como había establecido como norma arbitraria y sanguinaria. Los alumnos son también nuestros clientes o nosotros tenemos que hacerles caminar hacia ese rol.

Lo que salva a Sherezade además de su método educativo, es su grupo interior, los personajes que es capaz de recrear a partir de su propia experiencia y de su invención. Sherezade “trabaja en grupo” su experiencia. Está acompañada de los personajes que crea o que recupera del acerbo cultural de su época. En este sentido es contemporánea de su tiempo e innovadora y a la vez esta en la tradición, en la memoria .

Sherezade es una gran maestra porque facilita, es una facilitadora, no es directiva, sino que sugerente, motiva, impulsa, dinamiza, pero no puede ni es jerárquica, ni autoritaria, facilita un marco en el que se desarrolla su enseñanza . Pero sabe marcar los límites de su enseñanza –cuando cree oportuno, se para y descansa, le da un ritmo a su aprendizaje-, los ritmos de la enseñanza, las pausas y las aceleraciones. Al comienzo hay saber enganchar, pero no exageradamente. Los primeros pasos son decisivos, aún no se tiene la confianza del alumno, pero no se puede empezar demasiado bien y caer pronto en la desgana, es mejor empezar bien y seguir bien, y saber que el alumno va a pasar por determinadas etapas y saber adaptarnos a lo que necesita emocional y racionalmente en cada paso.

Al principio, están las emociones, entonces son convenientes las razones y los horizontes. Luego están las prácticas que convierten emociones en acciones y motivación, las tareas, es preciso guiarlas metodológicamente, enseñarle a las personas a pescar más que regalarles el pescado. Después surgen muchos problemas en el camino, haciendo el camino al andar, es preciso estar ahí cerca y apoyando el proceso –“en las distancias cortas es donde uno se la juega” decía el anuncio-, aportando conocimiento, método, pero no resolviendo los problemas, sino haciendo que el grupo y las personas los enfrente. Y al final hay que saber terminar, es preciso conseguir un espacio donde el alumno se sienta que al tiempo que aporta, y es valorado en su trabajo, puede ser evaluado por los otros, y es parte importante de la educación de los otros .

En el proyecto, todos somos capaces de educarnos, unos con otros, y todos tenemos capacidades y habilidades para hacerlo. Somos profesores y alumnos al tiempo, aprendemos en un proceso continuo y dinámico, en el que el hecho de aprender es contemporáneo del hecho de enseñar: aprender enseñando o enseñar aprendiendo.

Pero también podríamos ver a Sherezade como la alumna que aprovecha tiranía del rey como oportunidad de aprender intensamente a partir de su propia experiencia y todo lo que puede aportar la libertad de pensamiento, la iniciativa, el conocimiento de uno mismo. Sherezade puede verse como un símbolo de la eficacia de la libertad y la iniciativa cuando se aplica en situaciones críticas o no tan críticas. La libertad relacionada con la experiencia, la libertad que se une a la iniciativa, y a la aventura; y esta a la tarea, al proyecto concreto.

Sherezade sería una alumna inteligente y no debemos olvidar que otras muchas le habían antecedido y habían muerto, suspendido y quizás también eran seres inteligentes. Si tratamos el tema así se demostraría que la gran mortandad real de la enseñanza tiene que ver con su grado de arbitrareidad, cuando es injusta, cuando no cuenta con los alumnos, cuando no tiene por proyecto más que acumular conocimientos –aquí, muertes-, cuando no se arriesga al error y reproduce lo ya sabido, cuando no da la oportunidad de ser proactivo y tener iniciativa.

Muchos alumnos se escapan de nuestras aulas porque son “sometidos” a unos ritmos tiranos, a unas presiones estresantes, a un desinterés a veces más que evidente, a una arbitrariedad que sólo puede ser sentida cuando no se ejerce, a unos vaivenes continuos, a una especie de ciclotimia educacional. Y como las antecesoras de Sherezade caen ejecutadas por el rey, aquí el sistema educativo, los formatos y métodos donde se valora más el contenido que el continente.

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He vuelto a recuperar a Sherezade y a “Las Mil y una noches”, porque me acompaña desde que descubrí en el final de mi adolescencia la edición de Blasco Ibáñez. Ahora he pensado en Sherezade como maestra, porque en último extremo la maestría de la vida está en las mujeres o a mi me gusta representarlo en ellas. He aprendido en/por/para/con/de/gracias a las mujeres que han rodeado mi vida y no creo que sea un caso único de hombre o mujer. Las madres y las mujeres nos enseñan a vivir, a través de la práctica, de lo concreto, de la experiencia, a través de la vida misma. Por eso he querido representarlas como Sherezade, con su sentido práctico, con su visión y horizonte de la vida, con su abnegación por los demás, por su inteligencia, por su memoria integrada en el presente, por su estima, por ser capaz de darlo todo por nosotros sin contraprestación –solo un poco de cariño y un regalito-, por representar la vida y recordarnos lo que somos, por la suavidad de sus formas, por la ternura de sus palabras, por la razón de sus consejos, por el cuidado de por vida, por su amor, … cualidades todas ellas que pueden ser valores que ha de aprender un/a profesor/a si quiere llegar alguna vez a maestro/a.

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Roberto Carballo: Prólogo a “Experiencias en grupo e innovación en la docencia universitaria” Editorial Complutense, Madrid, 2002, pp 11-14

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

6 comentarios en «Sherezada: prólogo 2002»

  1. Primero, porque siempre es una mujer la que nos educa … desde nuestra madre hasta nuestra/s parejas. La educación reproduce y mejora la especie, le da sentido social y humano. No precisa de libros, sino de experiencia, de actos para imitar y de cariño.

  2. Segundo, porque los hombres somos tal vez demasiado urgentes: no damos tiempo, parece que tenemos prisa o mucha prisa ….. y ya lo decía el poeta: «teño mucha presa, de ter presa …..». Los hombres hemos de educarnos para ser profesores o maestros. Nosotros lo necesitamos. Todavía, muchos, siguen pensando que les basta con el palo para educar, y con su mayor fuerza: cosas bárbaras.

  3. Tercero, porque Sherezada es un amor, es la sensibilidad, es la inteligencia, es el amor …. es también la belleza. Como ocurre con la mujer ….. la mujer es todo eso …. aunque a veces se esconda.

  4. Y me gusta por no extenderme o repetirme demasiado por lo que afirmo en el último párrafo que me parece que quedó redondo. Igual es la debilidad de ser mayor, pero es maravilloso que después de tantos años haya llegado a aproximarme a esos ejemplos que son las mujeres o las madres. Felicidades.

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