Mi segundo padre, por decirlo así, ésta vez más lejano afectivamente, pero más sabio, fue José Luis Sampedro.

Fue, como para muchos de mis compañeros, “un amor a primera vista”. Te envolvía y lo acababas idealizando, por cosas como ésta: “descubrir no sólo lo mucho que no se sabe, sino incluso que no se sabe bastante lo que se sabe” . Siempre era o estaba: uno tenía la sensación de que decía siempre lo necesario y claro era él y después los demás estábamos allí, escuchándolo, admirándolo, intentando copiarlo, tanto en sus discursos como en sus escritos, pero …… sólo era un horizonte, no era posible. Era casi un ideal.

Siempre aparecía un matiz que superaba o ampliaba el discurso, por muy complejo que hubiera sido o por muy bien que hubiera sido formulado . Y la misma diversidad, aunque más erudita, que la de mi padre. El mismo interés por la cultura en sus diversas manifestaciones, por la política, por la sociología, por la antropología, ….. por todo …. y algo más. Comer con él era disfrutar de la diversidad, de la diversidad en libertad. Siempre te sorprendía, siempre sentías que no habías empezado todavía a aprender, que quedaban muchas cosas, y sentías que era difícil intentarlo, pero merecía la pena.

Además, era un gran economista, el mejor de aquellos tiempos en nuestro país, aquél que fue capaz de integrar y dar sentido a una “nueva materia”, que disfrutaba de multitud de fuentes y realmente era una forma –ahora se dice sistémica, pero me gusta más decir estructural- de abordar la vida desde una ciencia social, también en cierto modo coherente con el mundo natural, con el mundo cósmico en general, y hasta con un cierto toque de espiritualidad.

“Estructura Económica” fue un gran paradigma que poco a poco la “especialización”, la “abstracción matemática” y el neoliberalismo han ido desterrando de las aulas españolas, donde se desarrolló a partir de la aportación de José Luis Sampedro . Quedamos algunos en su onda, pero ya somos mayores y no tenemos, ni por asomo, la versatilidad de José Luis, ni siquiera todos juntos.

Recuerdo que cuando estaba en cuarto curso tuve la alternativa de incorporarme como ayudante del ayudante con el profesor Fuentes Quintana o en Estructura e Instituciones Económicas españolas en relación con las extranjeras, con José Luis. Fuentes era el futuro, era asegurar el porvenir económicamente. Sampedro sólo era una pasión. Como siempre elegí lo que me gustaba, Sampedro. No tuve duda alguna. En cuarto curso, impartí por primera vez y con mucho sudor varias clases, sustituyendo al profesor ayudante, prácticas en aquellas aulas de San Bernardo. Muchos más de cien alumnos en aquella aula 2 del viejo caserón. Entre ellos, algunos que posteriormente fueron compañeros de cátedra.

Ese año y el siguiente, volví a “cursar” Estructura Económica de Sampedro. Ahora no como alumno, sino como acompañante del maestro, y todo tenía más sentido, porque, y eso lo aprendí en ese momento, es mejor leer un libro dos, tres o varias veces, que leer otros libros.

Un libro siempre tiene muchas lecturas –y otra en cada momento, en cada situación concreta personal y social-, y cuando lo conoces, aprendes mucho más rápidamente en él, que no encontrando otras novedades . Estar en el aula con José Luis escuchándolo sin obligación de examinarte, era otro nivel. En parte, te sonaba el discurso, pero aparecían otros matices y consideraciones que iban completando y enriqueciendo el aprendizaje. He leído bastante, aunque siempre menos de lo que desearía, pero vuelvo a muchos de esos libros y los releo, porque en ellos encuentro la posibilidad de reflexionar y de ver otras cosas. Sampedro no se repetía, no tenía un discurso fijo y pienso que no le gustaba repetirse, pero tenía un fondo de discurso: el fondo era similar , pero los desarrollos eran diversos y ampliaban, que no completaban, los discursos, los enriquecían constantemente.

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Eso sí lo he repetido en mis clases. No me gusta repetirme . Es cierto que repites el sentido de fondo, pero hay muchos matices y muchas consideraciones cruzadas y hasta nuevas, que al incorporarlas al discurso principal, adquieren otro nivel, como si encontrases otra forma de llegar al núcleo de las cuestiones. De alguna forma, no repetirse es ir adquiriendo coherencia y haciendo más y más potentes las explicaciones. Pero la coherencia no puede uniformar el discurso, sino diversificarlo, hacerlo más y más complejo, pero más y más sintetizado y con sentido global.

A Sampedro también “le tiraba” lo nuevo, lo diferente, lo que encontraba, pero iba fortaleciendo sus puntos de partida, reforzándolos y en el fondo pensando que “mi papel como científico no pasará de ser el de contribuir a rellenar el foso para que mis alumnos avancen sobre mí”. Y ahí viene el mundo del otro: es un motivador, un facilitador, alguien que ha llegado a un punto, …. podemos completarlo con otros, o desarrollarlo a partir de otros .

Pienso que en esta posición está implícito mi interés por los grupos de trabajo y el tiempo que he dedicado a comprenderlos y ayudar a mis alumnos a aprender a utilizarlos . Hemos aprendido demasiado individualmente, estamos imbuidos de egoísmo y “libertad”, precisamente lo que nos falta es grupo, lo que nos falta es saber cooperar, trabajar con iguales o desde la igualdad, aprender a trabajar con otros (“El otro es el que siempre nos salva” afirmaba Sábato en “La Resistencia”). De alguna forma, el grupo al facilitar métodos de forjar y desarrollar cooperación y grupos, es algo muy cercano a lo que José Luis hizo con tantas materias sociales y naturales, integrándolas en algo que llamó “Estructura Económica”. Estaba ahí, lo veo ahora, avancé hacia esas posiciones casi inconscientemente, pero bien guiado por el “ruido cósmico”: estructura y grupo están muy cerca .

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

Un comentario en «Mi otro padre: Sampedro»

  1. Mi “innovación” es básicamente función de las relaciones de intercomunicación, de la calidad e intensidad de las relaciones, sea en una sociedad, sea en una organización, sea en una familia o institución, sea donde sea. El grupo nos permite generar espacios de aprendizaje e innovación que hagan más intensa, fluida y rica la red de relaciones, de interconexiones, lo que he llamado “Comunicación” . De igual forma, la innovación educativa no son las TICs aplicadas en la enseñanza que lo único que hacen es cambiar la imagen de las cosas, sino la generación de espacios abiertos de aprendizaje, donde la participación y la intercomunicación entre los estudiantes se facilita, y dónde se aprende haciendo y en grupo, lo cual significa, aprender investigando –que es la forma auténtica de aprender, haciendo investigación, buscando, analizando, comprendiendo, desarrollando, contrastando- mediante el grupo de trabajo –que permite aprender a trabajar con otros y a cooperar- y orientándose en trabajos y temas que se vean necesarios socialmente, que sean auténticas necesidades sociales, inmediatas o no, pero realmente sentidas por las comunidades. En la misma línea, innovar en una organización o en un espacio local es generar espacios de interrelación que faciliten un trabajo colaborativo y que permitan que las ideas y conocimientos de cada uno, se expresen mediante la complejidad del intercambio con otros miembros del grupo.

    Esto quiere decir, sobre todo, que innovar es crear las condiciones para desarrollarnos como seres humanos. Tal y como indica Fritjob Capra

    “La vida es mucho menos una lucha competitiva por la supervivencia que el triunfo de la cooperación y la creatividad. Efectivamente, desde la aparición de las primeras células nucleadas, la creación ha ido procediendo por disposiciones cada vez más intrincadas de cooperación y evolución“

    Es decir, los seres humanos también disponemos en nuestros cerebros de recursos de cooperación y de colaboración, y mucho más profundos y potentes que los que nos han añadido de competencia y lucha por la vida que continuamente nos “enseñan” en las aulas, en los mass-media, en los discursos políticos y en todo lo que propiamente es ideología, en el sentido de algo que no está contrastado científicamente, sino que responde a ideas que buscan consolidar los poderes dominantes y establecidos.
    La naturaleza, los seres humanos, y probablemente el cosmos, responden más a formas cooperativas y colaborativas que a formatos de lucha y competencia estresante e irritante y que continuamente invade nuestra cotidianeidad. Jacotot dixit:
    “Todo hombre que actúa posee sus principios para la moral privada y para la social. Todo ser que simplemente vegeta tiene sus nociones de física y cálculo; y sólo por vivir con sus semejantes posee su pequeña colección de hechos históricos y su manera de juzgar”

    En esa línea está mi aportación a la innovación (que tenemos que llamar social, y lo es), en sus diversas esferas. El libro “Manifiestos para la Innovación Educativa” es un ejemplo de lo que digo. Todo está escrito por estudiantes, pero no porque se les haya pedido, sino que es el resultado de un proceso de aprendizaje basado en la acción, en la investigación, el método científico y el grupo de trabajo . Mi trabajo consistió en integrar, estructurar, dar sentido, a lo que ya tenía sentido en sí mismo, y son los aprendizajes de los alumnos en un espacio de aprendizaje innovador que de alguna forma pienso es una forma agradecida de devolver a la sociedad y a mi maestro Sampedro lo que he tenido la oportunidad de aprender con su vida y con sus aportaciones y escritos.

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