«La civilización primitiva suele explicar y ordenar la vida según mitos de fuerzas todopoderosas (dioses) que rigen sobre los seres humanos, proporcionándoles orden y bienestar sólo si son apaciguadas con los sacrificios y ofrendas de la sociedad. El móvil del individuo y del grupo, pues, es el miedo» Escribe Karen Breiner-Sanders en «Crónica del Alba y sus ciclos rituales»
Mitos ¿igual? Dioses … ¿Sacrificios/ofrendas/¿inmolaciones? Miedo, sí, miedo, miedo a la vida, miedo a ser, miedo a convivir, miedo a morir sin la seguridad de «ver la gloria» …. ¿cómo es posible, nos preguntamos todos? Pero lo es.
Miedo e ignorancia y desconfianza: «Nos ha engañado todo el mundo. Y es que la generación que tiene ahora el poder en todas partes es una generación podrida de embusteros» ¿Nos suena a algo? ¿Es posible identificar alguna verdad en los que nos gobiernan? o son, como dice Sender «una generación podrida de embusteros»?
De pronto, percibimos o nos damos cuenta o sencillamente, aceptamos, que nos tienen hipervigilados y eso acentúa todavía más el miedo, la desconfianza. Cuenta el pastor de Sender en Crónica del Alba»: «Mi abuelo quiso entrar una vez y le salió al paso un diablo que conocía toda la historia de mi familia ….. Y a mi abuelo le entró después de aquél día un vacío a la entraña que le duró hasta que se murió …. Y si entras muy adentro te da un vacío y si sigues más adentro caes en los mismos infiernos» …. Estos son los procesos en que vamos cayendo día a día.
Metáforas y más influjos para pensar.
Carrière en “El círculo de los mentirosos” nos relata el siguiente cuento de origen zen:
«- Maestro, ¿que le llega al hombre inteligente después de la muerte?
– No lo sé, responde el maestro
– ¿No sois un hombre inteligente?
– Si, pero no estoy muerto»
Por desgracia, la ignorancia nos impide comprender el sentido de las cosas y muchos lo sustituyen por etiquetas, ideologías o extremismos que no llevan más que a su pérdida y a la de otros muchos.