Reconocer lo que nos han aportado los que nos han precedido es un buen principio para el respeto y para no empezar siempre de cero, como por desgracia suele ocurrir más de lo debido. ¿Por qué no nos enseñamos más nuestros “trucos” a la hora de estudiar, de trabajar, de investigar, de vivir? Sencillamente, porque vivimos en una sociedad donde somos usureros de lo que sabemos y los guardamos como los personajes de Dickens de los otros para que “no nos los roben”.

Aprender de la experiencia de otros es básico, y así es como aprendemos las cosas más importantes, de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros amigos, de …… pero no somos del todo conscientes de la importancia de la memoria, excepto cuando se trata de memorizar cosas que no entendemos y que tenemos que reproducir en un examen.

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