Reflexiones desde los estudiantes

Reflexiones desde las aulas

Leer algo o repetir una lección de ya hace años; hablar desde detrás de la mesa; leer intentando que no se note, pero se nota; replicar cualquier interrogación con una crítica; quejarse de que los alumnos no están preparados; creer que el fin del mundo está en unos apuntes de pena o lo que somos capaces de decir en las clases; hablar de lo que no se ha vivido ni experimentado; tener ideas pero no saber ponerlas en práctica, ni parecer que puedan ponerse nunca en práctica; no tener paciencia porque nadie la tuvo con nosotros; pensar que un manual es lo máximo que se puede aprender; trasladar conocimientos demasiado antiguos, amparándonos en que nadie nos oye; etc. etc. son cosas que mis alumnos cuentan en sus análisis de lo que pasa en las aulas …. cuando yo les pregunto qué es lo que ven de negativo en lo que han vivido …. en las aulas ….. No es sorprendente, porque nosotros también lo vivimos, más o menos, y lo peor es que parece que nos conformamos con repetir malamente lo que nos hicieron.

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Sin duda, hacer cosas diferentes, poner al aprendiente como protagonista, trabajar más para hacerlo mejor y perfeccionarnos, escuchar, aprender a escuchar …. más que a hablar, buscar el aprendizaje o los espacios de aprendizaje para que todos aprendamos, y todos lo pasemos mucho mejor, buscar la diversidad y la complejidad, en vez de conformarnos con simplificaciones tipo apuntes, o tipo manual o sólo “mi asignatura” que es la más importante ….. todo eso es realmente difícil y además, tampoco es demasiado gratificante, porque los compañeros muchas veces aún sin conocerlo de verdad, te critican o te apartan, por apestado por cosas que no quieren entender, y no entienden, y son relativamente pocos los alumnos que son capaces de manifestar o hasta de darse cuenta de lo que han vivido y cómo lo han hecho, porque es más que probable que un profesor que quiere que sus alumnos aprendan, pueda hasta ser malinterpretado porque rompe con al acuerdo implícito profesor-alumno, por el que el profesor no es juzgado y el alumno aprueba con poco esfuerzo. Cuando yo trabajo con mis alumnos, ellos al principio en buena medida se rebelan contra lo que rompe con su tendencia a hacer lo mínimo, a pasar desapercibidos, a aprobar estudiando a final de curso, ….. si quieren aprender, tienen que trabajar, y el esfuerzo es lo más importante, y eso no siempre se ve bien ….

Por desgracia, nuestra cultura no es de esfuerzo …. el trabajo se valora poco, no ocurre como en otras culturas como la germánica, la nórdica o la anglosajona ….. parece que el trabajo es algo malo, algo que no nos lleva a ningún sitio …. y hay que luchar también contra eso …. pero aún así se puede sobrevivir, aunque con mucho esfuerzo, con mucha vocación y con mucha humildad, con la que se necesita para seguir intentándolo, aún cuando es probable que no sepamos del todo si estamos haciendo cosas positivas o no …….

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

9 comentarios en «Reflexiones desde los estudiantes»

  1. Leer algo o repetir una lección desde hace años: ¿Cuántas veces sucede? ¿Y cuántas con lecturas nuevas mínimas, sin experiencias que se puedan trasladar al aula, tan sólo repitiendo lo que el «maestro» que hizo el manual o los esquemas o los apuntes, lo construyera? He visto muchos casos …. por supuesto, escondidos, a lo largo de cincuenta años de docencia universitaria.

    Muchas veces encontramos a un profesor avergonzado, detrás de una tarima, sentado y casi leyendo sobre la marcha lo que repite la lección de siempre. Y digo avergonzado, porque me parece imposible que no lo esté, pero si a este mismo profesor, un alumno le interrumpe o hasta le pregunta, es probable que no parezca avergonzado, sino enaltecido en una autoridad que no corresponde a su valía y a su interés por lo que es su profesión.

  2. ¿Cómo es posible no ser capaz de incorporar tu propia experiencia en lo que dices, lo que lees, lo que vuelves a leer o renuevas, lo que debates o analizas, lo que investigas …. o es que no haces casi nada de todo eso?

  3. Una vez en un tribunal para titulares era un único que no era de la «banda» dominante, y con la mejor de las intenciones, le propuse al profesor que iba a ocupar la plaza una pregunta elemental para un estudiante de segundo curso, algo que no tenía ni siquiera un poco de picardía o de segundas, una pregunta elemental y aún encima, desde hacía unos años, típica. De esas que un profesional tiene que conocer … ineludiblemente. No sólo el opositor no la contestó más que con una respuesta de quinta y bien alejada de una respuesta elemental, sino que los demás profesores del tribunal -todos de la misma banda- tengo la impresión de que tampoco la conocían muy bien y en todo caso, durante la típica comida de homenaje al final de la oposición, me hicieron el vacío más total. Todo por preguntar lo que el hombre tendría -supuestamente- que enseñar a sus alumnos, ¿cómo lo enseñaría? ¿leyendo un texto, leyendo unos apuntes que no comprendía o sencillamente, se saltaría el tema y hablaría de otra cosa? Pocas veces en mi vida estuve tan sorprendido y durante tanto tiempo.

  4. ¿Hablar desde detrás de la mesa? escudarse en la mesa para que no se vea que estás mirando los apuntes, ¿no es eso copiar? ¿no debería ser sancionado? ¿cómo es que no se le permite a los estudiantes y si lo puede hacer un profesor? ¿Por qué no está preparado para hablar de lo que se supone que sabe, pero parece que no se sabe?.

    Toda distancia física en el aula es un error para desarrollar espacios de aprendizaje, pero ponerse detrás de una mesa, a veces, con el libro o algo tapando lo que se está leyendo ….. es ya el colmo. Luego, nuestros políticos no saben ni siquiera leer, como ya han demostrado sobradamente en muchos casos.

    En el aula, la única distancia que puede existir es la de que siendo compañeros y compartiendo un espacio físico, uno es el profesor y otros son los alumnos …. y eso es un espacio psicológico, no material. Por tanto, uno tiene la responsabilidad de ayudar a interesarse, a motivarse, a informarse, a buscar, a investigar, a enamorarse del conocimiento; y los otros encontrar una especie de encantamiento del conocimiento y de las interrelaciones y participaciones con otros compañeros. Motivarse en el conocimiento, y mejorar las relaciones y ampliarlas ….. ese es el gran activo de una práctica de aprendizaje.

  5. En mi facultad todavía hay aulas donde la tarima del profesor esta tranquilamente elevada más de ochenta centímetros del nivel de dónde se sientan los alumnos. Cuando entras en esas aulas …. y ves a un profesor detrás de la mesa de profesor … allí sentado, sientas la distancia, la tremenda distancia entre unos y otros. Y si lo ves paseando por encima de la tarima …. desde abajo, parece como si unos fueran dioses y otros enanos. Y estoy hablando de dos aulas que están al lado de mi departamento.

  6. Es lamentable que tengas dificultad para conseguir aulas donde los estudiantes se pueden ver la cara entre sí y contigo. Hay poquísimas, y cuando las consigues, muchas veces, tienes que recomponerlas cada día que vuelves a asistir a clase, porque antes han sido utilizadas «enfrentando» las sillas o los pupitres a lo mesa del profesor en su tarima. La arquitectura de la universidad pública está pensada para ser jerárquico, autoritario y distante, y no para generar espacios de participación y de intercambio.

  7. Un modus operandi clásico en el aula universitaria es que el profesor «suelta» su lección, -¿magistral?- y luego se puede preguntar. He visto muchas veces que las preguntas son contestadas como si de una antítesis se tratara, y alguna vez, con alguna descalificación del que pregunta que no es propio de un espacio donde es preciso respetar y ser respetado. Esa práctica ha llevado a una inhibición por parte de la mayoría del alumnado, que muchas veces me ha dicho que no se atreven a preguntar. Los únicos que acaban preguntando son algunos atrevidos que en el fondo «le echan un pulso al profesor» o desarrollan sus propias tesis divergentes y distantes de las expuestas durante más de una hora por el profesor. Eso hace que participen pocos y que nunca se genere un espacio de aprendizaje en el intercambio de opiniones, sino más bien una guerra total entre posiciones irreconciliables. Lo contrario de lo que es el aprendizaje y la generación de conocimiento.

  8. «Quejarse de que los alumnos no están bien preparados» Lo he oído muchas veces a lo largo de mis cursos e interrelaciones con profesores, lo cual puede ser hasta cierto punto cierto, pero en todo caso será un problema de todos, porque ¿no será que no valoramos suficientemente nuestro sistema educativo y no somos tan buenos profesores como nos gustaría? El problema no es el alumno, y si viene más o menos preparado. El problema es el profesor que se disculpa de la falta de preparación de los alumnos. Sinceramente, mis alumnos estaban bien preparados, y se motivaban con facilidad, al menos en una gran mayoría. Es cierto que había siempre un porcentaje que no era demasiado interesado, pero es lo que hay. No pienso que el profesor sea responsable del 100% de los alumnos, sino del 30-35 por ciento de ya interesaqdos y de otro porcentaje similar de personas inquietas y motivadas, pero algo decepcionadas por la enseñanza que reciben. Me fijo en los que puedo consolidar en su motivación y ayudarlos a seguir aprendiendo, y a los que no vienen demasiado bien, con experiencias poco gratificantes, pero que su voluntad es aprender y pueden encontrar su oportunidad ofreciéndoles algo diferente y menos aburrido que lo común.

    A todos los profesores nos gustaría encontrarnos con aulas llenas de personas que sólo incitándolas a aprender, se pusieran con ganas a hacerlo. Pero hay lo que hay, y por cierto hay cursos que podrían pasar a la historia por su excelencia, y otros que son más normales, pero siempre son una gran oportunidad para que uno se esfuerce y busque otras salidas que no había experimentado. Un grupo con «menor nivel» puede ser siempre una gran oportunidad para un profesor a quién le gusta lo que hace, y que no esté fosilizado en que tienen que aprender lo que se les diga que tienen que aprender.

    Sólo unos pocos aprenden cuando son obligados a perder su libertad y autonomía y examinados desde la desconfianza. Mi sentimiento externo e interno es que «es una maravilla ver a personas libres gustarles aprender, ver sus miradas, sus ojos, sus gestos y sentir que está pasando algo que a todos nos permite seguir aprendiendo y saliendo de nuestra ignorancia». Cuando algo de eso ocurre, uno se siente de otra forma, no porque sepan, sino porque quieren seguir sabiendo y aprendiendo, y siendo conscientes de lo que hacemos y por qué lo hacemos».

  9. «Hablar de lo que no se ha vivido ni experimentado» Algo tan común en tantos profesores. Hablan de teorías, de ideas, de cosas, pero ¿han sentido viviéndolo lo que dicen? En pocos casos. Hace tiempo se enclaustró al profesor universitario en la llamada dedicación completa, que sólo abarca investigación y docencia …. y la investigación muchas veces no requiere experimentar. Y la docencia se realiza en espacios cerrados, también clausurados y cerrados al ajeno. ¿Dónde está la experiencia, el ejemplo, la vida, que ampara lo que se dice? ¿Cuántas veces se ponen ejemplos leídos en libros, supuestamente vividos o experimentados por el que lo escribió? Pero …. y uno mismo. ¿Es posible ser un buen profesor de cualquier materia y no haber vivido la profesión en esa materia o en otras diferentes ….? Más que dudoso.

    Un error aislar a los profesores en sus «cátedras» …. en sus facultades, en sus escuelas, …… por lo menos sería necesario que un profesor experimentase su profesión algún tiempo antes de ser profesor, y luego cada ocho o diez años que mínimo que dos añitos de experiencias ….. Todo se enriquecería …. los ejemplos serían más reales y los profesores se sentirían mucho mejor de lo que hoy.

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