Más aplicabilidad-practicidad (2)

Pienso que la mejor forma de aprender es experimentar. Si el alumno no aplica, no practica, no experimenta, sólo su memoria le ayudará, aunque habrá lagunas en las posibilidades reales de aplicación de lo aprendido.

Aprender haciendo es el reto, o mejor aún, APRENDER HACIENDO EN GRUPO, ¿Por qué? La primera frase es casi una evidencia. El grupo nos sirve para aprender sociabilidad, cooperación, colaboración, y además, tener más probabilidades de contrastar los pasos que se vayan dando. El grupo es un gran contrastador. No sólo enriquece la acción, haciéndola más compleja y con más vertientes, sino que contrasta cada paso. Es difícil que a un grupo con una mínima metodología de trabajo (esa es una de las tareas del facilitador, ponerla a su disposición y supervisarla en los primeros pasos), no verifique sus pasos y los dé con alto nivel de acierto.

El trabajo grupal nos permite menos miedos a la hora de avanzar y más seguridad en lo que vamos aprendiendo.

La practicidad tiene muchos niveles: el más básico es la práctica de ejercicios o pruebas. Se aprende la teoría y se ejercita. Es el método más tradicional y aplicado en nuestro sistema educativo. Un segundo nivel es que se experimente y se “redescubran” los procesos por los que se ha llegado a una teoría o modelo. Normalmente, esto se hace individualmente, aunque también podría hacerse grupalmente, pero tenemos poca cultura en este campo. El tercer nivel sería investigar, descubrir, innovar y hacerlo en grupo. Poner a los estudiantes o los grupos de lo que sea promoviendo un proceso a partir de algo que ellos mismos consideran como necesario y forjando a partir de ahí proyectos innovadores, es un nivel más profundo de practicidad …. es la vida misma, pero con otros, y formalmente.

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