Aprendiendo en Espiral

Aprender haciendo:
Nuestro núcleo es “Aprender Haciendo” (a lo que vamos a añadir “haciendo en grupo”, dado que la soledad y el aventurismo no son más eficaces que la cooperación, y aprender a cooperar haciendo es una nueva dimensión social). Este es el pre-juicio, fundamentado en estudios que nos permiten afirmar que hacer es más eficiente a la hora de aprender que escuchar o que hablar o leer. Aunque es cierto que hay personas y personas, pero en todo caso, la acción nos deja fácilmente la huella del aprendizaje, por su complejidad.

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Búsqueda (investigación)
Para “aprender haciendo” es preciso ir a las fuentes del aprendizaje y del conocimiento: la búsqueda, la inquietud vinculada, la investigación, si hablamos en términos más actuales. Investigar es la mejor forma de aprender. Además, puede llevarte a algo novedoso y hasta innovador o rompedor. Aprender a investigar, desarrollar autoestimulos para buscar, comparar, ver, escuchar, comprender, investigar es básico, y un primer paso para llegar al action-learning.

Esfuerzo-trabajo.
Si algo caracteriza la investigación es el esfuerzo, un trabajo constante, reiterado las más de las veces, que en nosotros no sólo lo será, sino que será la señal interna de algo diferente, de algo que todos llevamos, pero que lo acabamos escondiendo porque “no funciona” en instituciones y hasta en algunas sociedades. Sentir la necesidad de esforzarnos para conseguir algo no es competir para conseguir algo, sino querer, tener voluntad de buscarlo, investigarlo, y además, sentir que es la mejor forma de vivir y compartir, y hasta de aportar (recibimos muchas cosas por el hecho de ser los privilegiados que vivimos hoy, después de tantos años, milenios, de trabajo, de pensamiento, de conocimiento, que recibimos como herencia.

Necesidad social.
Pero aunque sabemos que investigar nos permite generar espacios de aprendizaje, y son muy efectivos, no lo serán del todo si lo que buscamos o investigamos es una “chorrada” o algo que no nos obligan o que no está en nuestra necesidad (en la necesidad social). Si investigamos para hacernos ricos, buscaremos cosas diferentes, cosas que luego se pueden vender o imponer a los consumidores, más como deseos producidos que como necesidades reales. Por eso, la necesidad, y sobre todo, si es social, es decir, de la sociedad, es un buen punto de partida. Siempre hay muchas necesidades sociales pendientes, que hay que abordar y resolver. La vida cada vez es más compleja y necesitamos resolver problemas que se van complicando, y que es preciso abordarlos. De ahí la importancia de investigar sobre necesidades sociales, para resolver algo, para avanzar, no para generar espacios llenos de deseos y de manipulación, sino abordar lo que es realmente necesario, siguiendo a Maslow (hay mucha gente que lo pasa mal, que pasa hambre, mucha gente y niños que mueren por ello, …… por ejemplo).

Grupos de Acción-Investigación.
Forjamos o contribuimos a formar grupos de action-research, que partan de las necesidades sociales y se esfuercen cooperativamente en la resolución o replanteamiento de los problemas o necesidades que más siente el grupo. Un grupo de acción-investigación es primero, un grupo (es decir, un conjunto variado de personas, en la medida de lo posible lo más diverso y complejo posible, nada de unir especialistas unos con otros, que acabarán compitiendo y reduciendo su eficiencia y además, “producirán” líderes), después se centra en la acción, seguida paralelamente de investigación, y lo hace desde la necesidad, para de esa forma generar “holding” social y vínculo con lo concreto, con lo inmediato.

Estructura, hoy
Estos grupos se centran en el hoy, en el aquí y ahora. Las fuentes sirven para hacer el trabajo previo, saber lo que tenemos, saber
con lo que ya podemos contar, pero sin obsesiones, si el grupo se desviase hacia la fuentes de forma intensiva y obsesiva es más que probable que no avanzara o se desviara al poco de empezar. Aquí y ahora significa que todo está referenciado en el hoy, y que no se trata de estudiar el pasado, sino de ponerlo en el hoy, y trabajar con él. Por supuesto, es más complejo trabajar con el hoy, pero las necesidades están en el hoy y en el mañana, por tanto, si queremos ser efectivos y al tiempo sentir la satisfacción de contribuir a la sociedad y a los mismos que forman el grupo, tenemos que hablar en términos de aquí y ahora, y no en términos de pasados o de explicaciones obsesivas. Es cierto que muchas veces encontramos las “estructuras del hoy”, en los antecedentes, pero casi siempre nos preocupamos demasiado de explicar históricamente las cosas, antes de resolverlas. Y aquí el el hoy mira al futuro, y se basa en algunas cosas del pasado, aquellas necesarias, pero mucho más en las observaciones, análisis y comprensión del presente.

Método (Aprendizaje Activo-Participativo):
Trabajar sin método es un error. En el fondo la ciencia avanza, porque se perfecciona su método, y con ellos, sus técnicas. Para trabajar sobre necesidades sociales, en grupo y priorizando la acción sobre el conocimiento, es preciso disponer de una metodología compleja, un mix metodológico que contenga en sí la experiencia y las posibilidades de la complejidad con la que tratamos. Hacer un mix entre action-research, grupo de trabajo y método científico es la mezcla que he elegido desde hace años. Y aquí ocurre como en la cocina, hay que echar sal al gusto (¿y que es eso? preguntamos los poco conocedores, y se nos dice, “bueno, un poco de sal”, y tu observas al experto y te parece que echa mucha sal y no entiendes lo de mucho o poco), es decir, buscar las proporciones adecuadas a cada caso entre esos ingredientes. En el fondo ha de estar lo más avanzado del método científico, con sus cuatro o cinco etapas básicas; el grupo y el action-research se aprenden equivocándose y volviendo a intentar, siempre que el facilitador esté ahí y pueda ir aportando ingredientes a la gran cocina de estos elementos.

Calidad.
Hacer las cosas bien es algo que está en nosotros: siempre queremos hacerlas bien. A veces, no lo logramos o hemos errado el camino, pero aprendiendo del error, logramos un paso más, que se incorpora a nuestro acervo de conocimiento, y seguimos. Nadie busca algo distinto a hacer las cosas bien, por eso tenemos ventaja con la calidad, está en todos nosotros, sólo es preciso valorarla en su justa aportación a nuestra vida (el ejemplo y aplicabilidad de los llamados círculos de calidad, puede ser una buena referencia).

Enseñar-aprendiendo.
No sólo es preciso aprender haciendo en grupo, sino compartir lo que se aprende y debatirlo con otros, aportando nuestra faceta de maestros a los demás, sea dentro de cada grupo o con otros grupos. No es posible finalmente aprender, si no lo compartimos con otros, con la sociedad, si no perseguimos que se pongan en marcha las cosas que sabemos es preciso hacer. La función profesoral no es en exclusiva de los profesores, sino de los llamados alumnos, que han de aprender a enseñar, a compartir, a convivir con los otros y con los profesores-facilitadores.

Límites.
Tenemos que saber de nuestro límites (inhibidores, que a su vez contienen en sí los gérmenes de la sublimación, de la superación del límite). Esto significa que aunque las cosas nos salgan bien, no tenemos asegurado nada; si no que tenemos que seguir. Los límites nos llevan al mundo de lo posible, al mundo dónde las personas saben que son importantes, pero no tanto como para no ser posible su sustitución. Los límites nos llevan a lo que Melanie Klein llamaba “posición depresiva”, como punto de partida del conocimiento, desde la humildad, desde abajo, sabiendo que en el fondo no se sabe nada, pero se sabe. Por eso es preciso la autocrítica y la crítica de lo que se hace. La autocrítica para darse cuenta de que algo hemos hecho, pero siempre se puede hacer más y mejor; la crítica porque muchas veces cuando estamos entusiasmados con algo que hemos hecho, podemos perder el sentido de la realidad y conducirnos hacia un mundo ideal que no es o que puede dificultar nuestros avances.

Redes/Grupos.
Y todo esto es social, es decir, camina de la mano de otros grupos, de redes de intercambio y de generación y resolución de problemas y necesidades sociales. Este es el futuro que nos llevará a la innovación como un todo democrático, una innovación social basada en personas, en grupos, en sociedad, y no una innovación de artefactos, tecnológica básicamente, que sólo piensa en la oferta y manipulación de la demanda, para conferir nuevos aparatos a las masas e idiotizarlas.
Sabemos por experiencia que los grupos no son fácilmente engañables, aunque cuando las personas se alienan o institucionalizan, es más que probable que lo poco importante prevalezca por novedoso, sobre la necesidad y lo importante. Un grupo se autorregula. Y eso es lo que buscamos: autorregulación

Autorregulación/Innovación social
Este es el resultado, la autonomía y libertad relativa, lograda con otros, y compartida con otros, en la búsqueda de horizontes donde podamos coincidir y aprendamos valores, derechos y obligaciones a través de la propia práctica y experiencia. Autorregularse, innovar, es una forma de liberación de lo institucional, y de lo macro, y el renacimiento de lo meso y lo micro. Estos procesos, como se suele decir en términos de Knowledge Management (lo pongo en inglés porque su traducción por “Gestión del Conocimiento” no me convence), se hacen posibles a partir del mundo meso-micro, trabajan en un espacio concreto, y se traducen en sentido de la realidad y de lo concreto. Siempre lo macro mejora con estas estrategias, pero no es ni quién dirige ni quién necesita, sino que todo se mueve más en los mundos locales y meso-micros, porque ahí es donde es posible la innovación social (las acciones desde arriba condicionan el entramado de relaciones sociales y tienden a anularlo, por eso tenemos los problemas que tenemos, porque todo se mueve en el nivel macro, hasta la desigualdad, de tal forma que “sin quererlo” se llega a situaciones lamentables, donde los problemas y las necesidades aumentan, en vez de ser abordadas y total o parcialmente resueltas.

A esta espiral le llamo de conocimiento, porque finalmente la vida nos aporta -o nosotros en nuestra vida aportamos- conocimiento, como algo que no es para toda la vida, pero si nos ayuda a vivirla a cada paso.

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