Aprenda metodologia investigando (4)

Y me adentro en el tercer área de aprendizaje que veo muy insuficiente en profesores, líderes sociales y empresariales, y en otras profesiones …..

Después de ver la importancia de empezar por aprender a colaborar, a trabajar con otros, haciéndolo, es decir, trabajando en grupo, y siendo supervisado y orientado por un experto, y sobre todo, escalonando nuestros contrastes, de tal forma que «nos veamos en el espejo de los demás y de sus percepciones sobre nosotros».

Después también de ver que el segundo gran «black hole» de nuestra profesión, que no es diferente de otras, como dirigentes empresariales o como empresarios o como coordinadores de proyectos de investigación o …… es aprender a escuchar y lo que conlleva, a analizar y sintetizar, y seguir perfeccionándose a partir de ese proceso ….

Después de hacer una pausa e interrelacionar ambos elementos: cooperación y escucha …..

Bien, pues después de introducir a ambos temas, sin ánimo de exhaustividad sino de generar espacios de intercambio y de debate entre nosotros, me voy a atrever a hablar del tercer punto insuficiente de nuestra preparación -si pensamos que ya lo tenemos, sencillamente recordarlo y nada más-, Se trata del conocimiento práctico y también teórico, pero sobre todo, práctico-aplicado del método de trabajo.

Para mí el método de trabajo es el método científico: pienso que es el método más sofisticado y avanzado conocido, y por supuesto, en el tiempo ha ido mejorando y transformándose, aunque seguro que tiene mucho por perfeccionar todavía. Pero hoy es de largo el más sistematizado y aplicable en muchas facetas, no sólo en la científica, sino hasta en la artística, en la social y en la política.

Saber trabajar con método científico nace, como casi todo lo que aprendemos, de investigar, de intentar o hacer o seguir haciendo investigación.

Hacer una tesis doctoral no es un requisito para ser profesor universitario o tener un título: es una forma de introducirnos en la metodología científica (es bien cierto que muchas tesis doctorales son mediocres y utilizan con poca consciencia el método científico, pero es una experiencia tan significativa y que te marca tanto en tu camino, que le coges el gustillo a investigar y seguirás probablemente toda la vida, y aplicando cada vez mejor lo que has aprendido por primera vez). Empezar haciendo una tesis doctoral con un buen director de tesis, uno que sepa de verdad es tremendamente importante. Además, es uno de esos profesores que se puede eligir, porque la mayoría de los demás profesores y maestros que uno tiene son obligados y pocas veces se puede elegir. El profesor director de tesis se puede buscar, se puede elegir y normalmente, si tu quieres, te dedica un tiempo razonable para que consolides tus aprendizajes sobre método y su aplicación y hasta sus etapas sucesivas.

Esta claro que antes de la tesis has tenido que incorporar muchos contenidos en tu cabeza, repetirlos y que te aprobaran al menos. Ahora, llega el momento de la madurez, y puedes elegir profesor -hay muchos disponibles y tremendamente interesantes-, puedes elegir el tema que te apasione -no tienes que hacer el programa que me han marcado-, es decir, te puedes motivar con lo que te gusta, puedes sentirte pequeño y a la vez grande -pequeño porque se sabe mucho más de lo que uno cree sobre las cosas y grande porque en realidad eres o vas a ser el gran especialista en este tema, pero no te dejes llevar por la emoción de la grandeza, más bien por la humildad del que es un principiante: siempre lo somos-y muchas cosas más, pero sobre todo, poco a poco afilarás tu método y lo perfeccionarás …. y descubrirás otra dimensión de tu ser, aquella que puede analizar e interpretar las cosas porque tiene método, saber cómo abordarlas y comprenderlas. No siempre es fácil, pero es una gran experiencia, pienso que paradigmática en las personas que han emprendido el camino de su primera investigación seria.

¿Por qué enfatizo en la investigación? Porque siempre estamos buscando, investigando, comparando, contrastando, analizando, interpretando, y si perfeccionamos por la práctica nuestra forma de hacerlo es seguro que nuestra vida va a ser menos difícil y aprenderemos mucho, no sólo sobre las cosas, sino -y lo que es muchísimo más importante- sobre cómo hacerlas, sobre cómo ponerlas en marcha, sobre cómo dinamizarlas, sobre cómo encontrarse con ellas, sobre cómo interpretarlas, ….

Hace años que digo EL MÉTODO TE HACE LIBRE. Seguro, el método nos hace libres, porque sabemos como llegar. Los que no lo tienen o es un método muy simplista y en parte inconsciente, más bien creen que saben, pero sólo pueden moverse en terceros lugares, ni siquiera en segundos. Todo empresario tiene un método, la mayoría de las veces inconsciente. Si le dijeras que escribiera sobre él tal vez no pudiera expresar más que dos o tres frases aisladas y hasta tal vez poco relacionadas, pero es claro que tiene un método. Un profesor tiene un método, pero es la fusión de muchísimas cosas que ha aprendido haciendo su profesión, pero la mayoría de las veces o su método está caduco o es inconsciente y es muy probable que siga métodos que le indican y no que haya él interiorizado, sino que los aplica, o en el peor de los casos, no sea ni siquiera consciente de que tiene un método particular. Sin embargo, desde afuera nos damos inmediatamente cuenta de quién tiene método y lo aplica conscientemente, y quién no. También los estudiantes, también los trabajadores de una empresa o de una organización, también los que no ejercen de líderes, sino más bien de acompañantes en el proceso.

Estoy seguro que los profesores, igual que los empresarios o los dirigentes o los políticos, tendrían que tener una prioridad importante en aprender a investigar y luego reflexionando sobre lo que se ha hecho, ir desgranando y sobre todo, interiorizando un método científico vinculado necesariamente a la investigación.

Siempre me ha preocupado que mis alumnos aprendan sobre el cómo y mucho menos sobre el qué. Mi maestro José Luis Sampedro (entre otras cosas, me dirigió mi tesis doctoral) me dijo un día y yo no olvidé: Mira Roberto, si quieres saber sobre algo no necesitas más de tres meses, y casi serás el mejor sobre eso. Y así es. Pero para ello tienes que disponer de un método que te lleve a hacer o conocer lo que quieras, a saber relacionarlo con otras vertientes del problema, a encontrar modelos que representan más correctamente la realidad que analizas, saber desarrollar sus consecuencias y contrastarlas en la realidad misma. El método científico no es difícil, pero igual que la colaboración con otros y la escucha no se aprende en los libros -aunque los libros pueden ayudar una vez que has experimentado- sino en la práctica, en el aprender haciendo que propugno como método pedagógico.

Si sabes investigar, si has aprendido a investigar investigando, podrás ayudar a tus estudiantes a ser libres, a tener como enamoramiento aprender continuamente e investigar las cosas, y contrastarlas y atreverse. Tus estudiantes se lo merecen. Esos estudiantes cuando acaben no estarán tan perdidos -aunque para investigar uno tiene que sentirse perdido después de los primeros momentos de acumulación de datos-, sabrán mejor lo que buscan o como pueden buscarlo y lo aplicarán, casi sin darse cuenta, en sus actividades cotidianas, lo que les facilitará menos errores y más aciertos.

No podemos olvidar que la metodología científica tiene un gran recorrido y que la ciencia sigue siendo la actividad más antigua y al tiempo la que todos los días sigue sorprendiéndonos. Además, crea mucho más empleo que cualquier otra actividad humana y me parece que tiene recorrido para rato. O sea que es una empresa -de emprender, de innovar- buenísima, la mejor, la que crea empleo de calidad y razonablemente pagado y que piensa siempre desde el presente hacia el futuro.

Un profesor tiene que experimentar e investigar. Es un buen complemento de la cooperación-grupo de trabajo y la escucha respetuosa de los otros.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

2 comentarios en «Aprenda metodologia investigando (4)»

  1. Que importante es el metodo y cuantas veces se olvida.
    He leido este articulo
    METODOS DE INVESTIGACION CIENTIFICA

    CARACTERIZACIÓN DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO: EL MÉTODO.

    «Las teorías son redes que lanzamos para apresar aquello que llamamos «mundo»: para racionalizarlo y dominarlo. Y tratamos de que la maya sea cada vez más fina» (La lógica de la investigación científica, Popper, 1959)

    A la hora de conocer la realidad, «aquello que llamamos mundo» (Popper, 1959) (o la parcela de éste que se esté abordando), si se quiere evitar que la «construcción» resultante responda a la «caótica diversidad de nuestra experiencia sensorial»

    (Einstein, 1940), hay que procurar que ésta se corresponda con «un sistema de pensamiento lógicamente uniformado» (Einstein, 1940). En, y para, esta uniformidad lógica resulta fundamental operar de modo ordenado y regulado, conforme a pautas que suelen concretarse en lo que se denomina método, y constituyen las “finas mallas”

    (Popper, 1959) con las que se apresa la realidad.
    La palabra «método» tanto en griego (méthodos) como en latín (methodus) alude a camino, que se puede entender, en sentido figurado, como sendero o vía que lleva a algún lugar. La definición que recoge el Diccionario de uso del español de María Moliner (1996) es coherente con estas raíces clásicas, ya que define método como «la manera sistemática de hacer cierta cosa». Por tanto, cuando se procede de modo metódico al aproximarse a lo que se pretende estudiar o entender, se ordenan sistemáticamente actividades, pasos, tareas, procedimientos en suma, que darían como resultado pronunciamientos teóricos sobre la parcela de la realidad bajo estudio.

    Es por tanto claro que el concepto método, lo definiremos con carácter general, como el camino para alcanzar cierto fin o un procedimiento para tratar un conjunto de problemas. En el terreno científico será un camino definido por unas reglas que utilizamos para el descubrimiento de una verdad que desconocemos.

    Podemos delimitar aún más esta idea y definir el método científico como el conjunto de procedimientos de investigación de conceptos, teorías y principios de razonamiento utilizados en una parte concreta del conocimiento humano. Más formalmente, Machlup (1978, pág. 54) lo define de la siguiente forma: “La metodología es el estudio de los principios de discriminación que guía a los investigadores a decidir si se aceptan o rechazan ciertas proposiciones como una parte de un cuerpo de conocimiento”.

    Para Oscar Lange (1966, pág. 94): “El método en las ciencias es un caso particular del método comprendido en sentido amplio, en efecto, la investigación científica es la acción humana que tiene un fina definido y que tiende a conocer la realidad y las leyes que la rigen”.

    Para Bunge (1985, pág.29): “El método científico y la finalidad a la cual se aplica constituyen la entera diferencia que existe entre la ciencia y la no-ciencia.
    En la economía científica hay que proceder de modo que se pueda llegar a conclusiones con ciertas garantías, por tanto hay que operar bajo la óptica científica, y el método hipotético-deductivo es un modo ampliamente utilizado para elaborar teorías en ciencias.

    Gibson (1982, pág. 15) define el método de investigación como científico si posee las siguientes características:
    1. Abstracción. El método científico implica una abstracción, necesaria para entender el funcionamiento de la realidad. En el proceso de abstracción omitimos detalles y establecemos hipótesis y esquemas lógicos que permiten relacionar los hechos.
    2. Generalidad. Se trata de un método que, además de buscar la descripción de las cosas en particular, elabora afirmaciones de tipo general.
    3. Evidencia Experimental. Es un método que utiliza la observación experimental par apoyar las afirmaciones elaboradas.
    4. Neutralismo ético. Se ajusta a los hechos, omitiendo juicios de valor.
    5. Objetividad. Es un método objetivo, nadie puede estar influido por las circunstancias generales en que se desenvuelve la investigación cuando se elaboran afirmaciones que se deducen de la experiencia.

    Resumiendo, diremos que el método científico es la estrategia de la investigación científica, afecta a todo el proceso de investigación y es independiente del tema que se estudia. Sin embargo, cada disciplina científica tiene unas características propias, por lo que los instrumentos a emplear en cada caso diferirán en mayor o menor medida.

    El conocimiento para poder ser considerado como científico debe reunir al menos dos rasgos singulares mínimos, tal y como genéricamente viene afirmando la doctrina (Bunge, 1973) que son las características de objetividad y racionalidad. No obstante, esto no significa que el conocimiento ordinario carezca de tales atributos, ya que tanto el sentido común como la ciencia son críticos y aspiran a ser coherentes, y a no efectuar especulaciones sin control, intentando adaptarse a los hechos.

    Pero, a pesar de la aparente similitud, tales características revisten diferente alcance en uno y otro conocimiento. Así, mientras el concepto de racionalidad -viene a decir Bunge (1980)- suele encontrarse como mera acumulación de información en el conocimiento común, en el científico surge mediante teorías sistematizadas sobre la base de postulados contrastables, fundados y realizados con una perspectiva provisional e incierta.

    En este sentido, los enunciados científicos, a juicio del citado autor, son opiniones fundadas y contrastables, a diferencia de las de la experiencia común que no son susceptibles de contrastación o prueba, ya que rara vez resultan dignos de duda, y de ahí que sean científicamente irrelevantes.

    Por ello, desde el punto de vista de la racionalidad, y como consecuencia de la vigilancia crítica, el conocimiento científico adquiere una dimensión provisional e incierta, jugando un papel fundamental la duda filosófica.

    En este sentido, apunta Fernández Pirla (1983) citando a Ranzoli, “la ciencia tiene como condición la duda filosófica, o sea el espíritu de examen, y, en efecto, para que el pensamiento progrese en la posesión de la verdad es necesario que no se contente con las apariencias y las someta a examen, es decir, las interprete con la razón; que la observación de los hechos quede sometida a la crítica y que las doctrinas admitidas sean abandonadas cuando ya no proporcionen una explicación de los datos de la experiencia”.
    Según Bunge (1973) el concepto de racionalidad se concreta en:
    “a) Que está constituida por conceptos, juicios y raciocinios, y no por sensaciones, imágenes pautas de conducta, etc.”.
    “b) Que esas ideas pueden combinarse de acuerdo con algún conjunto de reglas lógicas, con el fin de producir nuevas ideas. Estas no son estrictamente nuevas desde un punto de vista lógico, puesto que están implicadas por las premisas de la deducción; pero son gnoseológicamente nuevas, en la medida en que expresan conocimientos de los que no se tenía conciencia antes de efectuarse la deducción”.
    “c) Que esas ideas no se amontonan caóticamente o, simplemente, en forma cronológica, sino que se organizan en sistemas de ideas, esto es, en conjuntos ordenados de proposiciones”.
    En cuanto a la objetividad, podríamos apuntar, como señala Bunge (1980), que viene caracterizada por una construcción de imágenes de la realidad que sean verdaderas e impersonales, de tal forma que los enunciados científicos han de ser contrastables intersubjetivamente. A este respecto Popper (1973) cuestiona estos matices asegurando que toda persona es una víctima de su propio sistema de prejuicios, de manera que difícilmente un investigador, a título individual, puede ser objetivo. La objetividad -viene a decir el citado autor (Popper, 1982) – se encuentra ligada al aspecto social del método científico, al hecho de que la ciencia y la objetividad científica no resultan de los esfuerzos de sólo un hombre de ciencia individual por ser objetivo, sino más bien de la cooperación de muchos hombres de ciencia. En el mismo sentido se manifiesta Kant al asegurar que la objetividad de los enunciados se encuentra estrechamente ligada con la construcción de las teorías de forma tal que, cuando algo es válido para quien esté en uso de razón, entonces su fundamento, además de suficiente, es objetivo.

    Así, el profesor Alvarez Melcón (1978a) considera que las características principales del conocimiento científico se concretan en su aspecto crítico intersubjetivo y basado en la experiencia, poniendo mayor acentuación en uno u otro sentido según las diferentes concepciones epistemológicas. De ahí que -apunta el mencionado autor- llegue a una cierta ambigüedad respecto al sentido que recibe el quehacer científico. Parece oportuno, por tanto, la existencia de una opción colectiva en relación con lo que se entiende por ciencia, aunque reconoce que tal circunstancia sólo es posible mediante la adhesión a un propósito de convención como consecuencia de un estudio epistemológico normativo o proyectivo.

    Por su parte, Bunge (1980) considera que la verdadera diferencia existente entre la ciencia y la no-ciencia se encuentra en el método científico y la finalidad a la cual se aplica, asegurando que “donde no hay método científico, no hay ciencia”.

    En este sentido cabe resaltar la propuesta o criterio de demarcación formulado por Popper, quien distingue entre el proceso de concebir una idea y entre los métodos y resultados de su examen, agregando que la tarea de la lógica del conocimiento consiste, exclusivamente, en la “investigación de los métodos empleados en las contrastaciones sistemáticas a que debe someterse toda idea nueva antes de que se la pueda sostener seriamente” (Popper, 1980).

    Por ello, es precisamente la actitud crítico-interpretativa de los hechos lo que distingue a la ciencia de las nuevas creencias; aunque estas también pretendan una interpretación de esos hechos, su explicación carece de los atributos propios de aquélla. Esto justifica la consideración generalizada sobre los primeros filósofos griegos como fundadores de nuestra tradición científica, a pesar de que, ciertamente, no fueran quienes primero intentaran comprender los fenómenos de la naturaleza, que ya, de otra forma, venían siendo objeto de interpretación primitiva en función de nuevas creencias y mitos. Introdujeron una nueva forma de pensar: la actitud crítica, característica del pensamiento científico, y, con ella, la evidencia de que la ciencia no sólo resuelve problemas sino que, al hacerlo, plantea otros.

    Para Popper, la actitud crítica es un requisito del científico puro, entendiendo que el trabajo del científico consiste en proponer teorías y en contrastarlas (Popper, 1980). A su entender (Popper, 1967), las teorías científicas no son simplemente los resultados de la observación. La ciencia -es cierto- no encuentra su origen en la observación, pero conduce a nuevas observaciones, cumpliendo su cometido pleno tan sólo en el rechazo, la eliminación y la crítica de las teorías, cuyo estímulo nos conduce a otras nuevas.

    Wartofsky (1973), por su parte, afirma que la característica más importante del conocimiento científico se concreta en ser explícito y rentable, además de concebir la crítica como algo natural. Para que exista esa crítica es necesario que el “objeto de la misma se articule, de modo muy claro, como objeto de reflexión consciente y deje de ser tácito. Ser crítico con respecto a la experiencia requiere formularla de tal modo que pueda pasar a constituir objeto de reflexión”.
    De todo lo anterior parece deducirse que la ciencia, como conocimiento, se compone de conceptos, leyes, teorías, métodos e instrumentos que, combinados de acuerdo con una serie de reglas lógicas, generan nuevos conceptos, leyes, teorías, métodos e instrumentos que previamente no existían. La ciencia se constituye como tal y se distingue de las demás formas de conocimiento por la utilización del método científico. Sin embargo, es preciso reconocer que no existe un consenso sobre la naturaleza o existencia de un único método científico, habiéndose producido una serie de controversias entre los pensadores de la filosofía de la Ciencia, cuyas concepciones pasamos seguidamente a analizar.

    Me parece un resumen muy interesante aunque no coincido con todo.

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