¿En qué tenemos que perfeccionarnos? (1)

Nada más importante que aprender a trabajar en colaboración y cooperación, y a enseñar esa misma metodología practicándola a nuestros estudiantes. Ellos aprenderán mucho mejor si saben colaborar y para eso no se nace, se hace a partir de varias experiencias, de muchas experiencias en el aula. El profesor no puede enseñar lo que sólo ha visto en libros para ser motivante y realmente conocedor de lo que enseña.

Por eso, primero el profesor ha de aprender a trabajar en grupo. No es tan difícil, pero no lo tenemos como bagaje cuando nacemos, tenemos que practicarlo y aprenderlo. Y tenemos que reconocer que es una competencia genérica -especialemente humana- que no tenemos demasiado desarrollada, por no decir, nada desarrollada.

Además, no se trata de decir que trabajamos en grupo, sino qué y cómo lo hacemos. Trabajar con otros es una dimensión compleja. Hacerlo sólo es una dimensión simplona y en decadencia, casi diría que complementaria, entre otras cosas, porque es lo único que nos han enseñado desde pequeños. Trabajar en grupo hay que aprenderlo. Y no confundamos grupo con equipo. El equipo se forja a partir de un líder y unos integrantes que normalmente sòlo tienen la responsabilidad de ejecutar lo acordado o lo determinado por el líder. Es cierto que se trabaja mejor en equipo y se puede ser más eficaz que individualmente, pero también es cierto que un equipo no es más que un simple escalón para ser grupo.

Un grupo es democrático, un grupo induce al respeto y a la positividad, no exenta de crítica y autocrítica, un grupo rota los papeles, por lo que no se fosilizan las relaciones y el poder contenido en ellas. En fin, un grupo es una dimensión compleja, y un equipo es una todavía muy simple. Los famosos team groups de origen anglosajón sirven para mantener la autoridad por encima de la eficiencia, para tener jefes más amparados y para tener subordinados que siguen siéndolo, aunque al menos se les deja hacer algo por su cuenta. Los team groups son todavía demasiado primitivos. Y resulta que en España todavía en la mayoría de los casos siguen sin funcionar mínimamente bien, producen permanentemente conflictos y si no es más es porque el miedo implícito a perder el empleo, hace que la gente se dependice, se subordine y acabe diciendo: a mi me pagan por esto … y deje su creatividad, su buen hacer, en su casa o para aplicarlo con sus amigos.

Por tanto, si queremos cambiar realmente, tenemos que aprender a trabajar en grupo de trabajo, que es la antesala de la comunicación, de la calidad de la intercomunicación, y también de la satisfacción de las relaciones y de las plataformas de libertad y autonomía que nos permiten no sólo hacer bien las cosas, con calidad, sino sentirnos bien porque somos parte de proyectos comunes y aprendemos colectiva e individualmente con mucha mayor intensidad.

Si un profesor quiere cambiar tiene que dar un salto en su manera de generar espacios de intercomunicación y para ello ha de enfrentarse a una práctica teórica de aprender y vivir y experimentar los grupos de trabajo. La mejor forma es compartir un espacio de aprendizaje-aplicación, y que mejor que agruparse con un facilitador (que luego serán ellos con sus estudiantes) que les permita autodesarrollar sus capacidades, auto-aprender grupalmente, lo que les permitirá después de uno o dos ciclos de trabajo, derivar unas competencias humanas que tiene poco desarrolladas.

Si un empresario o directivo de cualquier tipo de organización quiere dar un salto paradigmático, tiene que aprender en sus carnes a trabajar en grupo y cambiar los team groups por grupos de trabajo operativos. Al final, no tienen nada que ver. La única gran diferencia es que para montar un team group -que después no se montan demasiados en nuestras tierras- sólo es preciso ir a algún cursito con un tío simpático como profesor, leer algo, normalmente en un libro bien editado, y hala, a hacerlo. Poco énfasis, poco trabajo, no siempre es lo más adecuado. Aprender es otro nivel. Y las cosas que son demasiado simples o facilonas no son las que nos enseñan. Aprender a trabajar colaborativamente, cooperativamente, inter-comunicado, en grupo de trabajo es una dimensión de la que no podemos ni siquiera saber sus límites, porque su perfeccionamientos está en nuestra capacidad para experimentar alternativas. Al constituir una base de un proceso de auto-aprendizaje grupal, todo es posible, y desde luego, mucho más que la suma de las partes, que en el mejor de los casos se sumarían, cosa casi imposible. 5 personas trabajando individualmente o en team group tienen el techo de trabajar con cinco personas, y lo normal es que trabajen como dos o tres o a veces, uno, que suele ser el lider o el segundo que se queda “sólo ante el peligro” de tener que responder por todos, por más que les exija y amenace.

En grupo de trabajo se aprende el respeto al otro, la positividad, la intercomunicabilidad, la importancia de la mejora continua y su práctica, la colaboración como algo que cuando llegamos nos proyecta espectacularmente en una exponencial de aprendizajes y aplicaciones, …… En fin, ponga grupo de trabajo operativo en su vida, y deje las simplicidades a un lado. Ya es tiempo del grupo de trabajo. Tanto un profesor como un líder actual de organizaciones o hasta político, necesita lo que no sabrá nunca si sigue con la práctica de encargar trabajos en grupo sin que él ni sus colaboradores o estudiantes sean facilitados para hacerlo realmente en grupo o en equipo.

Si no empieza por si mismo, nunca cambiará de paradigma y se adelantará a los demás y además, se sentirá totalmente reconfortado anímicamente, como aquél empresario que en un desarrollo que hice por los años noventa en Galicia, llevaba veinte años sin vacaciones, de lo que le absorbía su trabajo. Había ido a muchos cursos de motivación y de delegación y nunca se había fiado. Le parecía bueno, pero no se atrevía. Resulta que conoció allí a otros empresarios y directivos y le dijeron que ellos delegaban y que estaban tan contentos con los resultados. Vino el segundo día, tres semanas después, vino tremendamente agradecido porque se había atrevido a delegar. Dijo: mi mujer y yo estamos encantados, hemos decidido irnos de vacaciones durante dos semanas. Como sabéis, hacía veinte años que no hacíamos vacaciones. Pienso que va a salir bien. Su cara de satisfacción era la de una persona que ha cambiado su paradigma vital, que por fin ha descubierto que es posible y que los miedos conservadores ante el cambio, no tienen ni tenían sentido.

Total, si hay una prioridad para perfeccionarnos como profesores o como empresarios o como directivos o como cooperadores o como cualquier actividad que tengamos que abordar, cualquier proyecto, esa prioridad es aprender a desarrollar grupos de trabajo operativo.

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