Parezco pesimista, soy realista, pero al final resulto de los más optimistas. ¿Es una paradoja? No, una cosa es que mi realismo y lo que veo que está pasando induzca a los demás a pensar que soy pesimista, y otra que vea que hay alternativas, hay salidas, y son no sólo factibles, sino relativamente fáciles. Sólo hay que ponerse a ellas: tirarse de una vez a la piscina, en vez de criticar, criticar, criticar.

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