Forum Innovación: tercer paso

Tercera reunión del Forum permanente de Innovación educativa

Promotor: Dr. Roberto Carballo. UCM + Asociación Espiral para la Innovación Educativa

Después de presentarnos rápidamente, centrándonos en el interés por estar en el Forum, el prof. Carballo propuso una “píldora” para empezar a trabajar. Del libro de Stephen Covey “7 Hábitos de la gente realmente efectiva”, comenzó haciendo una cita de Aristóteles, y continuó con lo esencial del modelo de Covey: el paso de la dependencia a la independencia y de la independencia a la interdependencia. Fases ineludibles que recorremos en nuestro proceso vital y también educativo, o al menos tendría que ser así. Lo cierto, sin embargo, es que “la escuela” nos concede más libertad en los primeros años, en la infancia, y se va perdiendo la autonomía y la capacidad para decidir con el paso por las escuelas primaria y secundarias, hasta que en la Universidad encontramos un espacio informal que nos facilita la interrelación, pero el modelo tradicional nos hace regresar a grados de libertad bajos en relación con lo que ya sabemos y somos. La enseñanza tendrá que tender a convertirse en espacios de aprendizaje, donde se camine primero hacia la independencia –autonomía-libertad y más tarde, ya en el Bachillerato o en la Universidad, hacia la interdependencia.

“La excelencia no es un acto, sino un hábito” decía Aristóteles

¿Qué nos libera de la dependencia inicial? Sobre todo, y en primer lugar, nuestra actitud proactiva, la acción misma. La acción tiene efectos “terapéuticos” sobre nuestro carácter y nuestra relación con las cosas y las personas. La acción es el espacio para aprender: se aprende haciendo. Pero se aprende mejor si lo hacemos con otros y con un método para trabajar con ellos. Lo cual nos lleva a que aprendemos mejor cuando hacemos, experimentamos, probamos, y lo hacemos en grupo, con otros: aprender haciendo en grupo es básicamente el horizonte y el método de aprendizaje. De ahí la importancia de reconocer los intentos en lugar de reprimirlos, de reconocer no tanto los resultados, como los procesos que nos llevan a aprender sobre todo del error. Si a la acción le sigue un aprendizaje (action-research) y ambos están casi ineludiblemente unidos en el tiempo, pero empezando siempre por la acción, por el intento, por “tirarse a la piscina”, estamos constantemente aprendiendo de lo que experimentamos. Y sabemos que la experiencia es la antesala de la ciencia, es decir, que si vamos incorporando poco a poco un método científico en el análisis y comprensión de nuestras experiencias, estamos construyendo o deconstruyendo conocimiento, saber.

Pero además para avanzar en la vida y en el aprendizaje precisamos contar con el otro. Dice Sábato: “el otro es el que finalmente nos salva”, y tiene razón básicamente. Para ello, el otro no es un cualquiera, sino una pieza esencial en nuestro avance. Por eso no podemos sólo competir o verlo como un enemigo, sino que todo lo que hagamos tiene que acabar conduciéndonos a pensar que el otro es básico en nuestro desarrollo. De esa forma, nos adentraremos en lo que se ha dado en llamar el win-win, el gana-gana. Aprender es aportar a los demás, aprender es ganar y dejar que el otro también gane: todos ganamos aprendiendo. No hay plazas limitadas, como en una oposición, sino que todos podemos aprender y mucho más de lo que ahora hacemos, siempre que lo hagamos desde la experiencia, y aprendamos pensando en nosotros, pero también en la repercusión positiva en los demás. En consecuencia, aprender no es competir, ni luchar por ser el único o el mejor, sino ser social y humano, es decir, socializar nuestro aprendizaje que normalmente ya es un producto social (los maestros y lo que ya sabemos) y humanizarlo, o sea, poner en primer lugar a las personas y no cosificar nuestro aprendizaje, aprendiendo cosas y más cosas como si fuéramos una memoria de un pen-drive. Una práctica, una experiencia de ese tipo acaba conduciendo a sinergias, a espacios de colaboración, a “parcerías”, como dicen los brasileños, a grupos colaborativos y de apoyo mutuo. Y de ahí a pensar que continuamente tenemos que renovarnos, porque a pesar de avanzar, nunca llegamos ni llegaremos al horizonte que se abre con el aprendizaje, no hay más que un paso.
Trabajamos también una de las “trabas” o inhibiciones que dificultan precisamente el desarrollo de espacios de aprendizaje. El grupo enseguida se dedicó a hablar sobre la evaluación, y sobre todo, sobre el tipo de evaluación en el que nos movemos y se mueven los estudiantes casi desde su más tierna infancia. Una evaluación competitiva, casi de opositor, con plazas excelentes sólo para unos pocos y muchos que son “desheredados” del placer del conocimiento y del saber, al ser orillados por el mismo proceso y sacados del mismo. Entendió el grupo Forum que tendríamos que caminar hacia un horizonte de auto-evaluación grupal. Se debatió mucho en torno al tema, presentándose diversas experiencias evaluadoras, y analizándose la práctica evaluadora y su tendencia a aumentar en los tiempos actuales, con el objeto de que el sistema educativo acabe sólo preocupándose sobre “los excelentes”, que serían una minoría de todos los que estudian y aprenden. Esa tendencia es correspondiente con el sistema económico y social dominante, capitalismo, que tiende a primar al “mejor” y más adaptado al sistema, por un lado, y a pensar en términos “marginales”, es decir, de lo último que se ha hecho, como referencia permanente (por ejemplo, la importancia del último acto del proceso educativo, el examen final; o la hiper-valoración del hoy respecto al aquí y ahora, que es una dimensión más humana (el hoy, en los comportamientos actuales, el carpe diem, es un momento mínimo, marginal –dicen los economistas-, en tanto el aquí y ahora es un estado social, una estructura de comportamientos transversalizados y complejos).

Al final hicimos una Ronda de Aprendizajes:

1. Se precisa de una re-formación (reformulación) constante de los profesores. Esto no se consigue con una evaluación competitiva, sino que precisa una aprendizaje continuo, a partir de uno mismo y de sus necesidades, que también son las necesidades sociales.
2. El profesor aprenderá más y mejor interactuando con otros profesores, intercambiando experiencias con ellos, derivando pequeñas mejoras para su trabajo, aplicándolas y difundiendo los resultados para que otros también tengan la oportunidad de seguir aprendiendo.
3. Es preciso no distinguir tan clara y hasta contradictoriamente, la posición de los profesores y de los estudiantes. Ambos forjan el espacio de aprendizaje. Si bien el profesor es el “promotor”, el estudiante ha de ser el motor de su propio espacio de aprendizaje, y ambos aprender de sus acciones combinadas.
4. Es conveniente “abrir” las aulas, tanto para la “salida” de estudiantes, como para “entrada” de otros profesores. También abrirlas a la vida, a la sociedad, salir del aula, relacionarse con la naturaleza, aprender peripatéticamente o de otras formas, ver las cosas y las personas en sus medios, no sólo a través de las páginas frías de un libro, de un manual o de unos apuntes y desde lejos.
5. También es preciso caminar hacia un aprendizaje multidisciplinar, con menos presión sobre los contenidos y sólo los contenidos, y más aprendizaje significativo en el sentido de Vigotski. Esto significa muchas cosas que ahora sería difícil por su amplitud completar.
6. Evaluar para avanzar, para caminar, y no para castigar (no todo tiene que evaluarse, como ahora se tiende). Si la evaluación no tiene feed-back (y la nota final no es un feed-back), no sirve para aprender, más que “con el palo” (me han suspendido, entonces tengo que estudiar más, pero ¿por qué? ¿en qué? Solo el evaluador lo sabe). Una evaluación continua exige una interrelación mayor entre estudiante y profesor y un intento de re-enseñar lo ya supuestamente aprendido.
7. El trabajo por objetivos tiene que nacer de una colaboración en libertad entre los estudiantes y los profesores, y entre estos y los programas que imparten. Si te imponen un programa o un plan de estudios, y el profesor sólo tiene que aplicarlo, ejecutarlo, sin pensar lo que haría si tuviera autonomía para decir, si los estudiantes estudian lo que les dicen, y no lo que les motiva, que a veces puede coincidir con lo que se propone, y otras no. Si ocurren estas situaciones de falta de autonomía, la motivación va a estar muy lejos de las posiciones de los profesores y también de los estudiantes. Dos partes poco motivadas o desmotivadas, no pueden dar un buen resultado, ni siquiera una mínima satisfacción. El profesor dirá: “me pagan por esto” y el estudiante: “tengo que aprobar para sacar un título”, pero no dirán: esto que aprendo es maravilloso y vale la pena dedicar este tiempo a hacerlo.
8. Las competencias básicas no han de ser las de repetir o ser obedientes y hacer las tareas que se dicen; sino que es preciso reenfocar el énfasis de las competencias hacia aquellas que permitan prioritariamente: a) aprender a cooperar, porque cooperando se encuentran mil razones para aprender con mayor motivación; y b) aprender a hacer, es decir, a atreverse, a buscar, a investigar, a reconocer, a vivir, a experimentar, a “tirarse a la piscina” (¿no se buscan emprendedores? ¿Cómo se quiere obtener una “buena cosecha” de emprendedores si no tienen autonomía, ni libertad, ni proactividad, solo dependencia y repetición, en las aulas?)
9. Hay que tender hacia un aprendizaje diverso, complejo, que combine los conocimientos y siendo especializado, siempre se pregunte que es esto dentro del todo, de la sociedad, de la vida. Nada de aprendizajes sólo especializados. De elecciones de “ciencias o letras” que nos evitan a unos saber lo elemental de la lógica matemática y a otros, lo elemental del mundo artístico y lingüístico. Los seres humanos han de buscar la integración en la especialización. No sólo ser especialistas, sino saber que role tiene esto en esto, y así.
10. El cambio es posible, pero poco a poco. El cambio que no sabe dialogar con el río de la vida, suele ser un cambio fallido. No se puede correr demasiado, cuando se ha estado mucho tiempo parado. Es preciso entrenar para correr 10 km., no podemos intentar hacerlo sin preparación. Y lo mismo es con el cambio. Proponer cambios radicales sólo nos lleva a fracasos radicales. El cambio es mejora continua, el cambio es diálogo y no imposición, el cambio es oportunidad y no directriz.

El mejor cambio es el que no es necesario, porque todos los días hacemos algo que mejora y devuelve mejorado lo que hemos recibido. Malo cuando hablamos de que tenemos que hacer un gran cambio. Eso quiere decir que llevamos mucho tiempo estancados y estaremos indolentes de no hacer más que lo que hemos hecho durante años.
11. Y el cambio no puede venir de arriba o desde arriba; ni tampoco desde abajo. En ambos casos, la autoridad primaría sobre la necesidad, e impondría formas de un tipo u otro que habría nuevamente que cambiar y que en gran parte serían rechazadas por otros que no les gusta que les impongan las cosas. El cambio se hace probando, pero sobre todo compartiendo experiencia, y más poco a poco rompiendo las resistencias, y se hace, se inicia, se promueve desde la mitad para abajo. Tienen que ser los que viven las cosas los que tienen que promover el cambio, los profesionales (en este caso, los estudiantes, en primer lugar, y los profesores). Ambas figuras son las que saben lo que ocurre; y ambas saben que no están satisfechas ni motivadas en su gran mayoría con lo que tienen que vivir. Los profesores precisan de más libertad y más reconocimiento; los estudiantes precisan motivarse con lo que aprenden, que les llegue a gustar tanto, que toda su vida la vivan aprovechando lo mucho que han aprendido y sobre todo, los métodos que han aprendido para vivir y para seguir aprendiendo.

Y ahí acabamos la tercera reunión del Forum permanente de Innovación Educativa, promovido por la Asociación Espiral. Una reunión extraordinaria.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

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