4 Claves estratégicas para innovar: hasta aquí ….. (una síntesis interrelacionando)

Si, hasta aquí hemos visto sobre la importancia estratégica de cuidar y fomentar a partir de Salud, Desarrollo en lo local y Educación, las tres bases más amplias del trapecio para innovar.

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Hemos visto como la Salud se relaciona con la vida, y con un elemento básico en el desarrollo de lo humano: la capacidad de anticiparse, de prevenir, de prevenir antes de curar, algo que de alguna forma se ha ido perdiendo en el mundo de la salud, y que sin embargo, si somos capaces de ver las cosas desde un prisma humano, es imprescindible para el futuro de la humanidad como tal. Aprender a prevenir, aprender a planificar, aprender a vivir en uno mismo, en su relación consigo mismo y con los otros, tiene mucho que ver con adelantarse a los problemas, anticiparlos, preverlos, y consecuentemente, planificar el camino que queremos. Ya sabemos lo que dice la sabiduría popular: si no sabes adónde quieres ir, no importará que sople o no el viento. Hay que saber aprovechar los vientos, y para ello, hay que saber prever lo que va a ocurrir, anticiparse al futuro, y eso es la innovación. Muchas necesidades desconocidas para todos o casi todos, se hacen patentes cuando se innova y uno acelera la vida, dándole una nueva perspectiva.

¡Cuánto se ha ganado en esperanza de vida, por ejemplo! Sólo ha sido posible anticipándonos: ¿qué son las vacunas sino anticipación? ¿qué son los tratamientos preventivos sino anticipación? La salud es vida y es anticipación y nos lleva a uno de los grandes soportes de la innovación: saber siempre donde se está, saber analizar el aquí y ahora, el presente, lo inmediato, para así poder anticiparnos al futuro, que como decía mi maestro José Luis Sampedro, está en el presente, si sabemos analizarlo.

Innovación significa análisis y comprensión; innovación significa planes a partir de saber dónde estamos; innovación significa anticipación a partir de proyectos que prevén lo que puede ocurrir y lo adelantan; innovación significa dialogar con el río de la vida y saber cuándo va a conducirse en torrentera, o en remanso o en salto o en corriente. Innovación en definitiva es salud porque es vida, en el sentido apuntado, como algo realmente humano que consiste en planear lo que se quiere hacer y luego intentar ponerlo en marcha. Así, la Salud, tanto personal como social acentúa nuestras competencias hacia el conocimiento de lo que ocurre, y sienta las bases de la transformación querida y no del cambio que nos obliga.

La Salud tiene un espacio donde se desenvuelve y es lo local. Todo se desarrolla a partir de lo local. Hasta se dice pensar en global y hacer en local. En lo inmediato es dónde somos, y nos hacemos. Es el mundo de las relaciones más auténticas, de las interrelaciones básicas, de aquellas que nos confieren raíces y paz, cariño y amor, y muchas veces, proyectos y aventuras. El mundo local es un mundo que en nuestra sociedad tenemos muy descuidado, sólo parece que nos sirve como determinados servicios y muchas especulaciones y también corrupciones. Y no, el mundo local es allí dónde nos hemos hecho, dónde nos hemos criado, dónde tenemos los afectos y sentimientos más acendrados. No se puede hacer innovación sin raíces. Es más, yo he afirmado muchas veces, que la innovación tiene su fundamento en la tradición (véase dónde se produjo primeramente la revolución industrial y se tendrá una idea clara de que tradición e innovación no son en absoluto incompatibles, sino que más bien se refuerzan mutuamente): es más sin el conocimiento y sabiduría de los muchos maestros que nos han precedido, nunca podríamos vivir como vivimos, aunque podemos aspirar a mucho más, pero vivimos mejor que nuestros padres y que nuestros abuelos, y estos vivían mejor que los tatarabuelos y así sucesivamente, salvo alguna excepción histórica.

Y si no es así, es porque hemos roto con la cadena productiva que estoy bosquejando, porque nos hemos querido saltar obstáculos sin estar preparados para ello, o poniendo el idealismo por delante de lo posible, y al final hemos caído en lo contrario del ideal, en la oscuridad del fracaso. Y este es un país muy dado a subir muy alto y a bajar muy abajo, casi sin solución de continuidad, entre otras cosas, porque no sabemos dar continuidad a nuestros avances, aprovecharlos para comprendiéndolos, mejorarlos y devolverlos en mejores condiciones de las que recibimos. Ya sé que puede resultar a veces muy aburrido ser científico, pero es la manera de crecer, poco a poco, pero constantemente, y con un horizonte claro de lo que uno quiere hacer y hacia dónde quiere tirar. Por eso es tan importante lo local, porque es el mundo de los sentimientos, de las interrelaciones, de las relaciones, de los sentimientos. Si desarrollamos lo local, a partir de sí mismo, como un proceso de autoaprendizaje estamos transformando las bases de nuestra sociedad, porque finalmente aunque pensemos de otra forma, sin lo local no puede existir lo global, tanto que en lo local está también lo global, y sino miren un poco al mundo de los fractales y cómo se reproducen desde lo nano a lo macro sin discontinuidad alguna -y no hablo de fractales por molar sino porque están íntimamente vinculados al caos, a la organización del caos en que nos desenvolvemos-.

Si la Salud nos aporta análisis, saber dónde estamos y previsión-planificación, y lo local nos aporta las interrelaciones, las bases sobre las que construimos innovación, en la interacción con los demás, en la libertad de relacionarnos, en la calidad de la estructura de relaciones; pues la educación convertida en aprendizaje nos aporta los recursos para siempre seguir, sabiendo que no llegaremos, pero lo seguiremos intentando.

El aprendizaje nos aporta el método que se fundamenta en la experiencia, no tanto en lo ya conocido, que siempre es importante, sino y sobre todo, en la propia experiencia y en la experiencia con otros. Y el método, saber llegar, saber gestionar, saber cuándo tiene que ir una cosa y cuando otra, es tremendamente importante, si queremos avanzar hacia una sociedad diferente. Pero claro eso no se consigue con los sistemas dominantes de enseñanza actuales que lo que persiguen es sobre todo reproducir lo que ya sabemos, pero a través de unos singulares intermediarios que llamamos profesores y programas.

No, por ese camino, sólo uno de cada diez o de cada cien acaba siendo realmente libre, y puede aportar innovación y considerarse innovador en un sentido social del término. No, ese sistema es un fracaso en cuanto a productividad y resultados: ¿cómo es posible que el sistema capitalista y los Estados a su servicio lo fomenten? Sólo se entienden para seguir controlando las generaciones, no dejarlas crecer, clasificar a la gente, mantenerla en sus celdas, en sus tramos sociales, discriminados, si puede ser aislados -divide y vencerás-. Pero no sirve para facilitar que de cada 100 personas todas las que quieran puedan sentirse bien en su libertad individual y social, no pueden conseguir que todas sean libres, se sientan iguales y en cierto modo, fraternales.

Lo que yo propongo, y no soy el primero en hacerlo, es el autoaprendizaje en grupo, en sociedad, pero en micro-sociedades, nada de grandes volúmenes y macros, sino grupos, grupos que se conocen entre sí, grupos que tienen necesidades que aceptan como comunes, redes de grupos que piensan en proyectos que innovan el cuerpo social y lo hacen más libre, más equitativo y más justo, y a la vez más cooperativo. No, la solución no son las asambleas para resolver nuestros problemas.

La solución pasa por el grupo, y es el grupo de trabajo el que nos permite dar un salto cualitativo paradigmático en sociedad, porque es responsable, tiene respeto del otro, habla en positividad y en mejora continua, favorece la interrelación entre los miembros y hasta el desarrollo de lenguajes comunes operativos y prácticos, en fin, el grupo es el recurso humano para el auto-aprendizaje social y para la superación de los grandes límites y contradicciones que presenta el sistema capitalista globalizador actual, que sólo nos lleva a más miseria, a sociedades cada vez más clasistas y hasta xenófobas y discriminatorias, y que sus soluciones sólo sirven para seguir acumulando innecesariamente capital por unos pocos, y como les digo yo en el épílogo de mi libro «Innovación y Gestión del Conocimiento» (2006), para qué quieren acumular tanto capital si no pueden disfrutarlo, no tienen tiempo para eso, sólo para seguir como el Tio Gilito contemplando sus montañas de oro.

¡Qué gran tontería, sobre todo, cuando más y más de entre la sociedad sólo encuentran hambre, pobreza, guerras y conflictos, posiciones retrógadas para la vida, en fin, miseria! ¡Todos miserables para que algunos puedan «disfrutar» (sic) de un poder que no se van a poder llevar ni siquiera a la tumba! ¡Qué locos estos humanos! Bueno, de humanos, nada.

Pues este es el panorama en este momento: Innovación significa Salud, significa Local y significa Auto-aprendizaje en grupo. Qué cosas tan simples, hasta simplonas, y que importantes. Precisamente lo que menos soy o he sido nunca es un idealista. Desde joven he tenido que sacar mi parte práctica y trabajar para vivir y para aprender. No son utopías de las que hablo, sino métodos para vivir, para disfrutar y para innovar: juntas las grandes filosofías orientales, el gran Epicuro y todos los grandes sabios de la humanidad.

Y sólo nos queda un aspecto básico, nuestro sistema de acción más acentuado, allí donde sigue siendo posible la innovación, porque es pequeño, es local, es familiar a veces, tiene sentimientos, y sigue siendo el gran soporte positivo del sistema económico: las pymes. Entiendo que el término PYMEs es una generalización y que hay pymes y pymes. A eso nos dedicaremos en el último capítulo de nuestras 4 CLAVES ESTRATÉGICAS HACIA LA INNOVACIÓN.

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Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

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