Prácticas wait & see

El sistema educativo español reproduce personas pasivas o más pasivas de lo que sería conveniente, para ellas mismas.

La pasividad, la espera, esperar para ver, dicen los británicos, genera unas formas de comportamiento peculiares, que derivan finalmente en «esperar que a uno le llamen» o que «ya vendrán otros tiempos mejores» o «aquí me las den todas» o «total, no voy a conseguir nada» o «cuando lo intento es peor» o «esta sociedad es injusta, no me trata de acuerdo con lo que soy» o …. etc. La pasividad, cuando siempre se puede hacer algo, es un comportamiento que yo identifico en mi mismo en algunas ocasiones. ¿A quién no le ocurra, que levante la mano?. Uno tiene la intención oculta de desaparecer o también puede ser la de ser un incomprendido u otras actitudes. En definitiva y en mis términos, acentuamos la neurosis, basada en el gap entre lo que es y lo que nos ocurre, y normalmente deriva en críticas, concretas o indiscriminadas, sobre el otro o los otros, todos aquellos directa o indirectamente que son agentes y explican porque yo estoy a la espera y nadie dice nada.

La pasividad, además, no es buena para la salud, porque en sí misma es enfermiza, y es probable que una persona en fases de pasividad acabe poniéndose enferma de algo, teniendo en cuenta que la mayoría de nuestras enfermedades son psicosomáticas. Además, ponerse enfermo en estas situaciones de pasividad puede contribuir a que los más cercanos se compadezcan de nosotros y eso nos lleve a justificar más intensamente la pasividad. De ahí, a un agujero negro o círculo vicioso no va nada.

La pasividad es perniciosa para quién la práctica y también para la sociedad. La sociedad necesita de nuestra actividad, de nuestro interés, de nuestro avance, de nuestras críticas, de nuestros proyectos, y nosotros también. Pero y … ahí está la cuestión: depende -como decimos los gallegos-, depende de nuestro proceso educativo. Y el nuestro, en general, tanto en la familia como en la escuela, como en la calle -aquí un poco menos, porque tenemos que defendernos y jugar y la actividad contrarresta el calor de la familia y la subordinación de la escuela-, se fomenta básicamente «esperar y ver», esperar a ver que ocurre, no equivocarse -que en nuestra cultura casi es pecado, cuando es la gran fuente de aprendizaje-, pasar desapercibido -esto nos viene de esta rama regresiva de la iglesia católica que es la española-, no llamar la atención, no presentarse nunca voluntario, no levantar la mano cuando alguien pregunta si se sabe algo, temer participar porque uno va a ser criticado o envidiado, ….. todo eso lleva a que un porcentaje alto de adultos y de jóvenes en nuestra sociedad se muestren pasivos, no enfrenten sus problemas y vayan escapando de ellos y huyendo hacia adelante, porque «el tiempo nos resolverá». Y por desgracia para tanta gente, el tiempo no resuelve nada, sólo nos hace más viejos.

La pasividad es un gran problema de este país, es parte de nuestra cultura. La pasividad conlleva una cierta vagancia, característica cultural que proclamaba Lucas Mallada, como uno de los males de la patria. Esperar que a uno lo vengan a buscar …. (tal vez esto tiene relación con un orgullo de cultura de hidalgo, «que te vengan a buscar porque no saben lo que vales», ese personaje que casi no comía y sin embargo, salía a la calle con un palillo hurgando en sus dientes) ….. Con la pasividad no vamos a ninguna parte, sólo a criticar en el bar o en los pasillos o en la calle y nunca a enfrentar los problemas que tenemos delante.

La pasividad se expresa en todos los órdenes sociales. Demasiadas empresas piden subvenciones o reducciones de impuestos para seguir manteniendo empleo y actividad. Demasiados políticos viven «la sopa boba», sin hacer nada más que levantar la mano de vez en cuando en el parlamento o en ese lugar inútil y lamentable que es el senado y que pagamos todos; demasiados españoles esperan que les vengan a buscar para trabajar; en fin, para que seguir.

La pasividad es una práctica ruin y perversa. No nos ayuda en nada, sólo que nos permite seguir pensando que somos reyes cuando no somos nada.

Por eso, es preciso ponerse en marcha, cambiar esta mentalidad católico-apostólico-romana, esta mentalidad regresiva, estas sobreprotecciones familiares y sociales, este sistema educativo básicamente subordinador y dependizador -desde luego, poco tiene que ver con la libertad y el desarrollo del yo- que aplana nuestros comportamientos, esta sociedad que sigue pensando que si se hace algo fuera de lo común, es extravagante o hay que cuidarse para que no se note y los demás no sientan envidias, esta sociedad que no da pasos al frente para presentarse voluntarios ……

La única terapia es comprobar lo maravilloso que es practicar la actividad, eso que se llama pro-actividad. Nos libera de enfermedades, nos libera de complejos, nos libera de timideces, nos libera de estar mirando al otro y criticarlo, nos libera de tantas cosas …. hacer cosas, montar proyectos y ponerlos en marcha, es una gran cosa, también como terapia: una de las mejores terapias.

Si el sistema educativo se basase en la aplicación en lugar de en la teorización y el aprendizaje memorístico, sería otro el discurso social y cultural. Si el sistema educativo se enfocase a que todo lo que se enseña tiene que tener una aplicabilidad, una práctica, y es en si mismo una oportunidad, las cosas serían diferentes. Me preocupa que, a pesar de Bolonia -en general-, sigamos con un sistema educativo demasiado teórico, demasiado ideológico, demasiado fuera de la realidad, hasta demasiado crítico -aún antes de saber: en mi facultad es común que a un chico se le pida que haga un juicio crítico de un texto, más que que lo comprenda y luego vea otros similares, lo compare, y después, analice el tema y hasta llegue a alguna forma de superarlo o mejorarlo-, y sobre todo, sin libertad alguna, condicionados los cursos por programas que no deciden ni participan en su decisión los estudiantes que son los que luego los sufren, sin libertad de acción en el aula o fuera de ella, sin la posibilidad real de aprender lo que se necesite y no lo que te digan, que la mayoría de las veces tiene poco que ver con lo que se necesita.

Si, hay mucho que hacer en la sociedad para cambiar las cosas, y también en el sistema educativo español -también en otros, pero no vivo en otro país, sino en este, no me sirve que en otros sitios estén mal o hasta peor, sino que aquí estamos mal, eso si sirve como diagnóstico y no confundir a los demás diciendo que en todos los sitios se cuecen habas-. Es un buen momento, porque al fin tenemos que enfrentarnos con la realidad y la realidad es que el río de la vida no va a seguir esperando por nosotros, ahora es más torrencial, ha adquirido un ritmo que nosotros sólo tenemos en muy pequeña parte, y sin ritmo, no se pueden abordar los muchos problemas que tenemos y las muchas posibilidades que se abren a cada momento.

Entradas relacionadas

Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

10 comentarios en «Prácticas wait & see»

  1. Gótico y displicente, discriminatorio, no escucha, sólo va a lo suyo, a lo de los suyos, se cree más listo de lo que es, realmente feo y de conducta poco social, mirando por encima del hombro (tampoco es tan alto, ni mucho menos), …. ¿no os suena todo esto? Pensaba en Wert …. ese individuo con apellido alemán -¿será amigo de Merkel?-, aunque en realidad empieza por vert y acaba en -edero.

  2. Antigua señorona, nada actual, pelo desfasado, cara de despistada, ultra-pasiva, confiando en la virgen de Rocío, para resolver los problemas de todos, de misa de doce, …. ¿en quién pensaría? En Fátima, la de «desempleo».

  3. Vestido a la antigua, con traje y corbata, pero de Milano, aunque hayan costado el doble, pinta de banquero de otra época, pelo casposo, aunque lo lleve limpio, palabras inconexas, sin saber de la mayoría de las cosas de las que habla, diciendo muchos lugares comunes, sin ninguna gracia ni normal ni especial, …. ¿pensaba en …? El «amigo» de economía.

  4. Más antiguo todavía en el ser y en el vestir, con el reviramiento del pelo, ese de derechas, sabiendo más bien poco, pero poco-poco, feo a más no poder, con una voz horrible, de esas que penetran en el cerebro y tal vez se cargue neuronas, creyendo en Dios y en sí mismo, parecido al de Bankia, muy parecido, …. no tiene el don de la palabra, precisamente, un tipo pasivo, sin gracia alguna ….. La solución es …. el Montoro.

  5. Todos tipos de «a la chita callando», porque si hablaran sería para decir chorradas. Mejor casi que no hablen, lo malo es que lo expresan en decretos-ley de esos que su mayoria parlamentaria ratifica sin mirar. El peligro de los pasivos, el peligro de los que no saben, el peligro de los que creen y se creen imbuidos de un poder casi celestial, el peligro de los antiguos -¿como se atreverán a ir con esa pinta a Europa, ni los de su curia visten tan mal?-, el peligro de los que creen y no saben, el peligro de los pasivos, de los supuestamente tímidos, pero que actúan por atrás, cuando más te descuidas, más te la clavan, a traición; esos para los que no existe la democracia, ni ninguna de sus manifestaciones. ¿Manifestaciones? No, gracias, todos son anarquistas, antisistema, terroristas ….. pero por qué no quieren darse cuenta de que es todo el pueblo de verdad, y no el voto anónimo fomentado por la ignorancia y la indiferencia, el miedo y la búsqueda ansiosa de algo que precisamente ellos no nos van a dar, pero los han votado.

  6. Totalmente de acuerdo con lo publicado, hasta el final.

    Hay una frase de Benjamin Franklin que me encantó y la tenemos muy presente en nuestra empresa y seguro que usted también la conoce dice:

    «Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo».

    También me gustaría añadir, que además de participar en un gran proyecto educativo como es » educa en digital» , estoy estudiando el Grado de CC Transporte y la Logística que se desarrolla en el marco Bolonia, y veo un avance en comparación a los años que realmente me correspondía estudiar una carrera. Pero el problema principal, sigue siendo el de siempre, un profesor que «no siente» lo que enseña, comparte, muestra , explica o analiza es imposible que llegue al alumno, un profesor que no le apasiona, que no ama su asignatura es difícil que pueda transmitir…al igual que se le exige al alumno, es necesario la implicación del docente, para mí personalmente imprescindible, los resultados no tiene color en comparación.

    Ha sido un placer leer su post, y tal vez sean las venas gallegas, pero totalmente de acuerdo de principio a fin…una gran publicación.

  7. Apreciado Roberto;
    Estoy totalmente de acuerdo con tus comentarios y apreciaciones, pero como bien sabes por la propia Facultad de CCPP y Sociología, la Universidad Española reproduce el sistema de reflejo de los autores siempre que se publique lo que dijeron de forma repetitiva, sin que ello tenga aplicación alguna. De tal manera que muchos titulados universitarios están viviendo en las calles de Madrid, según la prensa, como Homeless. Claro, pero los millones gastados en los últimos 30 años proveniente de Europa para la formación y el empleo, que algunos aun continúan recibiendo y aprovechando, ¿donde están? y ¿para que sirvieron? ¿que se hizo con ellos? ¿quien evaluó y evalúa los resultados?
    En definitiva ¿quien decidió y decide que asignaturas figuran en los planes de estudio? y lo que aun es peor ¿que asignaturas no estarán en los planes de estudio?
    ¿Los resultados? Evidentes.
    Tal vez la crisis, aunque con mucho dolor para los mas débiles, ponga un poco mas a cada uno en su lugar, de los que los tiempos de abundancia lo hicieron
    Un abrazo

  8. Curiosa descripción de nuestros gobernantes, no Tolkien ha descrito Mordor con tanto detalle.

    Estando de acuerdo en la actividad/proactividad, he encontrado en el tiempo que desempeñé labores de recursos humanos para una gran empresa, que no es tan fácil, ser activo y proactivo, que la competencia es implícita, y que hay, por arriba y por abajo de uno mismo, sujetos que boicotearán todos los intentos de «poner en marcha», desde los subliminales «se estudiará»; «ahora no es el momento»; ya se hizo algo parecido; para qué cambiarlo si va bien..» hasta los explícitos», «aquí mando yo; «ud. no es personal de mi confianza, «ya llegó el universitario..»
    Ser activo e innovar no depende sólo de uno mismo, en ocasiones no es sólo la batalla interior por mejorar y no acomodarse, sino la encarnizada lucha contra un ambiente hostil que paga la creatividad con frustración.

  9. Mantener el nivel de proactividad y de competitividad que obliga una organización o el sistema capitalista es realmente tan tenso que acaba convirtiéndose en una enfermedad real en los que participan. Pero entre la pasividad y la actividad hay muchos grados, ¿no crees? Un poco más de tensión no nos vendría mal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *