Un ejemplo de “espacio de aprendizaje”

Teodoro, ya lo he dicho en muchas ocasiones, es el prototipo de lo que me gustaría si hubiera que repetir las personas para hacerlas “como es debido”. Participó en un ciclo de innovación que emprendí, junto con algunos colaboradores, con médicos y enfermeras de los hospitales interesados en fomentar el “amamantamiento natural” de los niños. Fue un buen trabajo, y aquí, Teodoro, nos lo cuenta …. con detalles que yo no conocía …. pero que ayudan a conferirle el rango de “experiencia a tener en cuenta”.

“Muchas veces el entusiasmo con que hablo del Curso de Innovación que compartimos hace pensar a la gente que voy a comisión tuya

Todo surgió a iniciativa de Ricardo García de León, responsable del proceso de mejora que, desde el año 2000, culminó cinco años más tarde con la acreditación institucional del Hospital de Yecla (Murcia) como Hospital Amigo de los Niños por Unicef, en reconocimiento al grado de excelencia alcanzado en las prácticas sanitarias relacionadas con la atención a la lactancia materna.

Una vez conseguido la acreditación, considerada el horizonte de aquel cambio inicial, su responsable intuyó una cierta tendencia del proceso hacia la entropía y la pérdida de la mejora conseguida, por lo que impulsó un segundo proyecto, esta vez enfocado al cliente (las madres) para optimizar la asistencia. Con este nuevo plan, conocido como HQTQ (Hasta Que Tú Quieras, en referencia a facilitar que las madres amamantaran el tiempo que desearan, protegiéndolas de los factores ajenos a ellas que lo dificultaban), se optimizó el proceso asistencial aún más, por encima de las expectativas que el propio Ricardo tenía sobre el mismo.

La tercera iteración del proceso de mejora llevó a una consecuencia lógica: había que sedimentar lo aprendido, plasmar los aprendizajes que la propia experiencia habían producido, para poder difundirlos y continuar expandiendo este proceso tan exitoso de cambio. En este punto fue cuando se contactó con Roberto, que organizó un curso de Innovación y Proyectos Innovadores para facilitarnos la tarea, entrenándonos, mientras iniciábamos nuestra tarea, en la metodología grupal.

Del curso recuerdo mucho (casi diariamente): emocional, técnica, profesional y humanamente. La metodología grupal que descubrí abrió mi mente jerárquica y piramidal, como el germen de una flor, que explotó en una sinfonía de aromas descubriendo las virtudes del grupo ‘anarquista’ -que no anárquico-, en el que la cadena de mando se diluye hasta ser irrelevante, la participación de cada miembro -desde la propia experiencia- enriquece la visión de conjunto, y en el que la orientación común hacia un objetivo (la satisfacción de una necesidad del Cliente/paciente/alumno, el fin último de todo trabajo) orienta el caos de la diversidad en un único, poderoso, fértil y abrumador torrente de creatividad.

Las técnicas de grupo para la creación de aprendizaje, para sacar ‘lo que se sabe’ y enriquecerlo con lo que los demás saben, son un descubrimiento que debería ser patrimonio inmaterial de la humanidad. Aprender haciendo es aprender para siempre, es descubrir dónde cojeamos y solucionarlo mientras lo descubrimos, y es divertirse creando el propio proceso de cambio. Es un placer intelectual y profesional.

Ojo, lo dejo claro una vez más: no tengo conflicto de intereses con Roberto, más allá de que está por decidir quién paga el largo café que tenemos pendiente”

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¡Qué buen trabajo hicimos hace cuatro años! Me encantó interrelacionarme y aprender junto a profesionales del mundo hospitalario, son muy profesionales, como decía O Manquiña en “Airbag”, muy profesionales. Y Teodoro … el ejemplo.

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Les sugerí que hiciésemos un libro sobre el tema y al final, no fraguó, pero es una pena que estas experiencias no sirvan de ejemplo para otros.

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Sin duda, no es lo mismo hacer un libro en vivo, habiéndolo proyectado desde antes de producirse la experiencia, que rememorarlo después o hacerlo dos años después …. A los dos años, una parte de los participantes tiende a idealizar lo ocurrido, y otra lo ha olvidado … en cualquier caso, recomiendo que cuando se monte una experiencia de innovación, se trabaje paralelamente con el mundo universitario y se haga, como he visto hacer en otras latitudes, un escrito que haga relevancia sobre lo que está ocurriendo, y sobre todo, lo que hemos podido aprender a partir de cada experiencia.

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Pocas veces recurrimos a algo que es común en Europa -en la auténticamente desarrollada- y también en Brasil, Argentina o Estados Unidos. Habrá otros países, pero quiero decir de estos porque he podido contrastar este tipo de experiencia ….. como algo normal … y no un recurso, como ocurre muchas veces en nuestras latitudes …… mediterráneas.

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A mí, en concreto, me han pedido “llenar” algunos libros “supuestamente” de experiencias, con artículos de una persona que no ha participado para nada en la experiencia, en este caso yo, y que aún cuando mostraba mi extrañeza, me pedían por favor que aportase mis ideas, que no mis conocimientos apoyados en esa experiencia, para cubrir un expediente ….. de esos que normalmente demandan los proyectos europeos.

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