Segundo: un objeto común

Segundo, a partir de las necesidades sentidas, pueden ser directas o sentidas en el otro, de intereses comunes, empezar a identificarse unos con otros, a través del desarrollo de lenguajes compartidos y nuclearmente comunes.

Y para ello se empieza por repensar o plasmar necesidades, sean propias o sean ajenas, pero sentidas por cada uno. Construír un discurso interno en el que se debatan las prioridades de esas necesidades, se vea el interés por abordarlas, por superarlas, a partir de conocerlas, de saber sobre ellas. Sentir una necesidad social o personal y compartirla con el resto de miembros del grupo es un principio de colaboración. Mejor que nadie nos imponga la tarea, sino que sea el grupo la que la pre-defina, se aproxime a ella y encuentre las ventajas, los porqués y los paraqués de embarcarse en ese horizonte.

Una vez predefinida la necesidad, para lo que necesitaremos entre media hora y tres cuartos de hora de trabajo grupal, contrastarla con alguien, con un facilitador, con una persona que refuerce la idea, aportando el contraste desde afuera. Y en un debate sin excesos, reforzar la elección grupal, y proponer un paso más: “bien, es un tema interesante, me gustaría que ahora pusiéseis por escrito las razones (porqués) que tenéis para escogerlo; la utilidad que podéis derivar de investigarlo, para cada uno de vosotros y para todos; y más o menos, como lo pre-definís. Media hora más de trabajo y las cosas ya están ahí. Ahora tienen que salir de la reunión grupal y del aula con un plan de trabajo, un plan que priorice la búsqueda sobre el tema. Todos a encontrar cosas, todos a por la documentación, todos a seleccionar materiales, todos a leer lo que se encuentra y ir encontrándose con lo que se busca.

Para ello es preciso que el profesor-facilitador en el caso de no ser todavía un grupo desarrollado, les de unas indicaciones sobre cómo abordar y buscar documentación, y sobre todo, de cómo es más fácil seleccionarla, para leerla. Y cómo su objetivo ahora es encontrar y encontrar y leer y leer aquello que en principio vale la pena, para luego, intercambiar esa información en el grupo, en otra reunión posterior.

Los grupos de trabajo requieren por tanto dos primeras fases: espacio para conocimiento mutuo y un objeto de investigación, de trabajo, una tarea común, que si puede ser parta de la necesidad sentida por los miembros del grupo o por la sociedad.

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