“El que por la mañana ha conseguido conocer la verdad, ya puede dormir por la tarde.”

“Nunca hagas apuestas. Si sabes que has de ganar al otro, eres un tramposo… y si no lo sabes, eres un tonto.”

“Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes deberá acomodarse a frecuentes cambios.”

¿Se imaginan a quién tienen por autor? Bueno, no es difícil. Pero podemos abrir un concurso, aunque mejor es que …….

Olvidemos el autor. Son ya parte del patrimonio de la humanidad.

Primero, empezar pronto, es cuando nuestra mente está mejor, cuando nuestro cuerpo está más descansado. ¿Por qué no hacer las cosas importantes a primera hora? Y dejar las menos importantes para después …. cuando ya no somos “lo mejor de nosotros mismos”.

Segundo, para qué jugar ….. no tiene sentido. Hace años que no juego a nada, ¿para qué? la probabilidad de perder es más alta que la de ganar. Es más, la probabilidad de ganar es bajísima, por no decir nula, no tiene sentido hacerlo y sufrir porque no te ha tocado. Pero es que además, ¿que pasaría si te tocara? ¿cambiarías de vida? y si, cambiaras de vida, ¿no sería o podría ser una desgracia que tu trayectoria cambiase tanto que no te pudieras reconocer ni a ti mismo? La decisión adecuada es no “tentar la suerte”, no jugar y así ni pierdes ni ganas.

Tercero, la felicidad y la sabiduría no son estados, sino dinámicas. ¡Qué cierto! Si no haces nada por mantenerlas, se marchitan o desaparecen. ¡Nunca hemos llegado!, ¡¡¡¡NUNCA!!!!

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4 comentarios en «Frases para renacer»

  1. Hay personas que nunca llegan a ninguna verdad … y se mueven en ls entretelas de la mentira o la media verdad.

    También hay personas que les ilusiona jugar, y que finalmente, siempre juegan y siempre están pensando que van a ser ….. (el cuento de la lechera)

    También hay personas que se sienten felices sin que existan muchas razones para ello, y también que a la primera de cambio ya piensan que están en una especie de paraíso. En fin, no soy así: aún si vislumbrara alguna vez el paraíso, pensaría que se puede ir más allá, o se puede ir a un sitio más acogedor. Además, ¿por qué habré utilizado el término paraíso, no será un lapsus ….?

  2. Si, yo lo noto, cuando “me retomo” en mis buenas costumbres de madrugar y hacer lo importante antes de desayunar, mi vida es mucho más placentera y satisfactoria, que cuando me levanto e inmediatamente estoy pensando en desayunar y me pongo a hacer el desayuno.

    Alguna vez he “tentado” la suerte y casi siempre me he olvidado de mirar los números o lo que fuera, que quedaron en el fondo de los bolsillos de mis pantalones.

    Y ciertamente y con los años, no sé si por esto, o por las circunstancias, o por mí mismo, vivo muchos más momentos felices, aunque como toda felicidad pase pronto, pero vuelve y vuelve. Sin duda, hay que aprovechar los años que, por desgracia, pasan demasiado rápido.

  3. Empezar pronto es tener un proyecto, amar algo que se está haciendo, y no disponer de tiempo más que para seguir amándolo.

    “Buscar suerte” casi siempre está relacionado con “no tener suerte”, o con aspirar a más de lo que uno tiene o puede tener. El estómago se resiente de todo esto.

    Parece que ser crítico pudiera impedirte ser feliz o sentir la felicidad, pero no es cierto: se puede seguir teniendo criterio (¿en eso consiste ser crítico?) sin dejar de ser feliz, aunque tal vez sea necesario equilibrar un poco nuestros impulsos.

  4. Por cierto, no entiendo que nadie podamos alcanzar alguna verdad que no sea provisional y por la tarde, pueda cambiar y renovarse.

    Tampoco entiendo que se busque la suerte que no se cree tener, porque si no se “cree” en ella, es que no existe para nosotros o no existe en nuestro imaginario personal o colectivo (por cierto también, siempre me ha parecido impresentable que sea el Estado quién fomente a los jugadores y buscadores de la suerte, como medio de vida o de hacernos ricos: no es precisamente muy educativo y un mal ejemplo, sin duda).

    Por cierto, no sé tampoco porqué ser feliz es un objetivo, más bien había que quitarle el complemento, y sencillamente buscar “ser”, “conocernos a nosotros mismos”, disfrutar de cómo lo intentamos, y ser ¿felices? entonces.

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