Homenaje a Público y a sus lectores

Hace unos meses, Público me había solicitado que participase en sus páginas de opinión.

icon-publico_bigger_reasonably_small.jpg

La verdad es que me pareció una buena idea que había animado mi buen amigo Antonio Izquierdo. Me pedían que les mandase varios artículos, y unos días después me acordé y me puse a escribir. Pensé que era mejor contar cosas de lo que hacía y de lo que pensaba sobre el sistema educativo.

Lo cierto es que la cotidianidad me llevó a olvidar el encargo y durmieron dos artículos en mi disco duro durante varios meses. Hace dos o tres meses, cuando se empezó -o yo empecé a oir- que Público iba a tener dificultades, me acordé de los artículos, los volví a leer, pero me pareció que no representaban meses después lo que yo quería decir, y como no tenía mucho tiempo, pensé que era mejor no enviarlos, más que nada por no tener que revisarlos y actualizarlos.

Hoy me parece que aunque sea como homenaje a la labor que ha venido haciendo en los últimos años, vale la pena reproducir uno de ellos al azar: ahí va.

11436_106590462684678_100000011731333_170815_6671426_n.jpg

El monopolio de la especialización y el control o cómo pueden ir las cosas con esto de Bolonia

“Nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siempre he sentido que las verdades …. (podían ser) complementarias, sin dejar de ser antagonistas. Nunca he querido reducir a la fuerza la incertidumbre y la ambigüedad”. Me identifico con Edgar Morin.

Como profesor, como profesor que ama lo que intenta, aunque no siempre lo con siga, vivo una contradicción en experiencias, en ideas, en la vida, en las relaciones, una contradicción interior que no puedo resolver –eso creo- convirtiendo en verdad –¿absoluta?-, dicha en una lección magistral, tal vez por miedo o por ignorancia, en una enseñanza para repetir y luego controlar en un examen, que me devuelvan la verdad (sic), esa verdad, aunque sólo sea para obtener un aprobado raso. No es posible que lo que más hayamos añadido en los últimos tiempos a la enseñanza, en general, no sólo en nuestro país, pero también aquí, sea control, evaluación, seguimiento, y devolver al 50% las “verdades” que tienen que aprender y repetir nuestros alumnos. No nos engañemos: esto que estamos viviendo es casi mucho peor, aunque hoy en día tenemos recursos que no teníamos en otros tiempos.

Bolonia está significando “uniformidad” y más control. Aunque el problema no es “Bolonia”, sino la forma propia -¿tal vez católica-apostólica-romana?- de nuestras instituciones y nuestra cultura. Bolonia no sólo es un sistema de reproducción de baja calidad, para forjar especialistas, técnicos y gente que piense y sienta poco -y si lo siente, que lo haga dentro de los muros de su casa y sin gritar mucho-, sino también es un homogeneizador –en la versión española- y un “más controlador”.

Nos hemos hinchado de montar más y más especialidades, y más y más masters, cuya calidad innovadora y aplicada es más que discutible, con excepciones, que las hay. Y casi siempre la especialización va seguida de la uniformidad y conduce a ella, y cuando nos conducimos hacia una pérdida del sentido de nosotros mismos y de la relación de las cosas con otras y sobre todo de las personas con otras, lo único que queda es el control, la evaluación, cuanto más continua mejor. Porque se puede aceptar que hay muchas formas de evaluación, pero no es ése el camino que estamos siguiendo, sino que la evaluación que contemplamos en las aulas con los alumnos y en las Anecas y otras formas con profesores, es una evaluación no de competencias, sino de competitividad, una lucha por la subsistencia, que condiciona las formas de trabajo, la libertad y los espacios de aprendizaje, de una manera evidente. Una evaluación sádica, cada vez más sádica, que obliga al evaluado a ser más dependiente, menos autónomo, y tener que hacer lo que le dicen que tiene que imitar, consiguiendo de esa forma seres uniformes y sometidos, plenamente subordinados al poder que corresponda, es decir, al del mercado del capital y sus diferentes instancias.

Los grados son más especializados, porque una buena parte “de lo que les sobraba”, es decir, lo que no era propiamente su especialidad, lo han denigrado (por ejemplo, eliminar las economías de Sociología o las sociologías de Económicas, que tanto monta, monta tanto, y es un acto repetido). Eso significa que los grados han homogeneizado aún más su discurso, no sólo por las materias en sí, poco transdisciplinarias, sino por la “evitación” de mezclas o fusiones innecesarias, aislándose cada vez más. Lo leía hace poco en Wallerstein ………

Los masters son supuestamente formatos de mayor especialización y fragmentación , pero es que se plantean por asignaturas, es decir, fragmentados, y el sentido de interrelación, estructural o sistémico –según uds. gusten- es mínimo, y en general, y como mucho, sólo confluye en un proyecto de fin de master, hecho de manera individualizada y en control de un tutor, en general también poco motivado.

En la práctica, la manera en que se ha planteado la “revolución Bolonia” es fallida, tanto en el corto, como en el medio y largo plazo. No tiene futuro, ni tampoco presente. El futuro está en la ciencia de la complejidad, no en la de “la organización científica del trabajo” y la división en trocitos de un árbol común que tendría que ser el conocimiento. La complejidad significa que las cosas, por su cuenta, no tienden al equilibrio, como parece que necesita el modelo dominante, sino que más bien tienden a un cierto desequilibrio, que podíamos hasta llegar a llamar –y llamamos- caos. Que, sin embargo, la vida se autogenera –autopoiesis de Maturana, Varela y compañía-, aunque para nuestra ¿desgracia? no podamos saber bien por dónde va a ir. Los modelos predictivos están en decadencia; podemos proponernos cosas, podemos tener gustos y deseos, pero las cosas van por donde van, aunque podemos intentar acercarnos a ellas.

Y la complejidad es casi lo contrario que la especialización. La especialización se hace cuando existe un tronco común y muy sólido, un tronco en equilibrio, pero aquí no podemos predecir ni siquiera como va a ser el tronco, aunque podemos estudiar como son las cosas, y para ello, en vez de aferrarnos a lo que sabemos, operamos teniéndolo en cuenta, pero experimentando, basándonos más bien en espacios de intercomunicación que facilitan el intercambio entre personas de experiencias, proveyendo experiencias, deconstruyendo el conocimiento constantemente. Es decir, “no sabemos”, sino que “deconstruimos” nuestro conocimiento a través de la acción, de la experiencia de nosotros mismos. En otras palabras, cuando nuestros padres no quieren que hagamos algo porque a ellos les ha ido mal, están equivocados, porque tendremos que vivir la experiencia –que nunca será igual que la de ellos- y compartiéndola con unos buenos métodos de trabajo y de desarrollo de la propia identidad y de la identidad colectiva, avanzar en formas nuevas de conocimiento, que no excluyen la especialización, pero sí evitan las patologías derivadas de su exclusividad monopolista.

Entradas relacionadas

Más ….. más …… y más …..Para desarrollar un espacio de innovación SE NECESITA MÁS:- más DIVERSIDAD (pensar globalmente, culturalmente, holísticamente ….. y menos “pensamiento único” o teoría para todo y para todos)Para pensar en diversidad es preciso generar unas condiciones favorables de interrelación entre los actores. Se tienen que romper muchas barreras, muchas de ellas invisibles y/o inconscientes que nos acompañan en lo cotidiano y a las que nos hemos acostumbrado tanto, que hasta cuando parece que podemos liberarnos de esas barreras, ponemos pegas y hasta nos enfadamos cuando nos conducen por esos arrabales. No hay barrera que se caiga sola, es preciso ayudarla actitudinal y físicamente. En este caso, existen unas costumbres o modus operandi, por lo que a la gran mayoría nos han metido en unos rediles donde la uniformidad –igual que la verdad o hasta la jerarquía, se dan por leyes globales y nos acompañan en nuestro quehacer-. Menos mal que el tiempo de aprender casi siempre coincide con la juventud y en ella hay algo que nos lleva a mostrarnos o ser distintos de nuestros mayores, porque si no contásemos con esa cuestión a favor, sería más difícil aún entrar en la diversidad. Pero como todo, las murallas se han de ir deteriorando, pero no eliminándolas del todo, porque si así fuese pudiera ser que no pudiéramos resistir el cambio. La diversidad se acepta mejor para otros o para animales o para cosas inanimadas, y la apreciamos, pero no es tan fácil aceptar la diversidad en la verdad, la inestabilidad de lo que sabemos, su provisionalidad, la riqueza de las opciones o de los acercamientos a cada fenómeno, la no-linealidad en lugar de cualquier semejanza con lo mecánico y/o seguro-automático. Abordar a diversidad surge del intercambio, del conocimiento de lo otro, de la superación de las verdades y dogmas, de la relativización de todo o casi todo. Caminar en la diversidad es caminar en la libertad. Para llegar a ese camino, se hace preciso conocer, pero sobre todo conocer al otro, conocer al diferente, al diverso, y comprenderlo, no sólo verlo, sino vivir con el/ellos/ellas, y por tanto, comprender con otros, rompiendo con el juego solitario y aislado del que busca la notoriedad aprendiendo solo, en su camino hacia la heroicidad. Si caminamos con otros, las cosas se ven diferentes, a no ser que aquellos con los que caminemos sean tan tan parecidos a nosotros que eviten de igual forma ver lo diferente. El grupo prepara el camino de la diversidad, siempre que el grupo no sea algo aglutinado y homogéneo, sino un todo interdependiente y diferente, o al menos, mínimamente diferente, tanto en cuanto sus objetivos como en sus medios, recursos y conocimientos. La búsqueda no se hace pensando en la diversidad, sino pensando y trabajando-investigando en conocer, en aprender, en investigar, en vivir. La vida no sólo es rica en consideraciones, sino que apreciándola llegamos a ver sus matices, su diversidad, su variedad, y alguien y siempre encontrará algo que nos sorprenderá y lo incorporaremos en el bagaje intelectual compartido en dónde llegaremos a movernos. Por otra parte, la diversidad y la identidad en los pueblos están muy cercanas. Precisamente la supuesta identidad nacionalista conduce a la dificultad de percibir la diversidad o verla siempre como maligna, como perseguible, y es una buena causa de conflictos y guerras. El etnocentrismo aparece de esta forma como la antítesis de la diversidad, y busca la homogeneidad y lo único, “lo verdadero”.Casi en cualquier caso, el conocimiento nos permite ir rompiendo las barreras de las formas únicas, verdaderas, etnocéntricas y homogéneas. Y especialmente el conocimiento que se forja a partir de un grupo, de ellos mismos. – más PRACTICIDAD-aplicabilidad (pensar para cambiar, no pensar sólo para saber, aunque nadie encuentre el sentido práctico de lo que “se sabe”)Construir o seguir ideologías es no sólo fácil e irreal, sino que puede y normalmente maneja a las masas y les evita pensar, sustituyendo su libertad y alienando socialmente. – más LIBERTAD, más autonomía, más autoaprendizaje, y menos institución (las instituciones en el mejor de los casos llevan de diez a veinte años de retraso sobre lo que es y lo que se sabe, en el sentido anterior)- más COMUNICACIÓN, en todos los sentidos, de abajo a arriba, de arriba a abajo, en horizontal -tal vez la más necesaria y menos utilizada-. Para ello se precisa más ESCUCHA, y mayor sentimiento de que el otro puede “siempre salvarnos”.- Más ACCIÓN, más pruebas, más experimentaciones, más espacios de acción, todos ellos interrelacionados (y menos darle vueltas a las cosas y seguir dándoles vueltas). Esto se aplica a la educación como a la empresa o a la sociedad.- Más INTERCOMUNICACIÓN, mayor interrelación, más ramales de lo mismo, y por tanto, más profundidad y menos superficialidad en todo, en las relaciones, en la interacción de los objetos, en todo. Es preciso cuidar asimismo los espacios físicos, porque condicionan de forma importante las relaciones entre personas. No es lo mismo un espacio enfrentado, como es el propio de los colegios y escuelas, a un espacio redondo, donde todos nos veamos las caras.- Más INVESTIGACIÓN, más búsqueda, más inquietud, más iniciativa, como contraposición a quedarnos sentados viendo o leyendo lo que otros hacen o encuentran.- Más amplitud e interrelación SOCIAL. Empresas, Estado o Educación se muestran demasiado encerrados en sí mismos y no en un espacio social y socializador más amplio. Abrir las aulas, extenderlas al exterior de los edificios, hacia la naturaleza, hacia nuestra vida y nuestra historia …. pasear, admirar lo nuestro, ver lo ajeno y también admirarlo. Integrarlo todo en un espacio complejo.- Más PASIÓN, más sentimiento, más enamoramiento de lo que podemos saber y lo que ya sabemos- Más INDUCIR, INVITAR, MOTIVAR A APRENDER y menos obligar a aprender. Tenemos que sentir el amor a aprender, y a aplicar, y que aplicando analizar lo que aprendemos y nos sirve de referencia para mejorar al paso siguiente.- Más PROYECTOS, más iniciativas, más emprendimientos, más riesgos y menos repetir lo mismo, hacer lo del año pasado. Nada es perfecto, sólo viene a serlo la necesidad de mejorar lo que ya se conoce.- más VARIEDAD en lo que se hace o lo que se aprende: ¡hay tantas cosas de las que podemos disfrutar!- más EXPERIENCIA, más vida, más sentirlo tú mismo, que vivir la vida que otros ya han experimentado y vivido. Cosas vivas para vivir.- Más MOTIVACIÓN-INTERÉS, y menos controles (y si los controles son “inevitables”, devolverlos corregidos y mostrando lo que no se ha aprendido bien o se puede mejorar). El control sólo amedrenta, pero ¿enseña? Vincularlo con “más libertad-autonomía”.- Más FLEXIBILIDAD y al tiempo, más PLANIFICACIÓN (flexible, por supuesto: la planificación si no se cumple ya ha cumplido su papel: dignificarnos como personas que quieren ir hacia allí y no hacia otro lado: saber adónde se quiere ir)Todo esto y más es lo que se puede conseguir en espacios de innovación, basados precisamente en aprender metodologías que conllevan el cambio hacia la libertad, la diversidad y transversalidad de conocimientos y personas, la intercomunicación y otros Para ello es preciso enfatizar en las potencialidades y competencias de los profesores, de los directores, de los coordinadores …… Pocas veces, todas o alguna de estas cuestiones no son debilidades estructurales y formativas de los mismos. Y casi siempre pueden mejorar mucho las cosas que hacen y cómo las hacen. Por tanto, todo lo escrito constituyen TENDENCIAS NECESARIAS PARA ENFOCAR, ORIENTAR Y ORGANIZAR LA INNOVACIÓN SOCIAL, la INNOVACIÓN ORGANIZATIVA, LA INNOVACIÓN EDUCATIVA Y TODO TIPO DE INNOVACIÓN. Hay otras, pero ya he hablado de muchas. En todo caso, si queréis ayudarme …. estaría encantado.De las Debilidades Estructurales y cómo convertirlas en ÁREAS DE MEJORA ESTRUCTURAL y OportunidadesDe cualquier forma, en mi criterio, son cuatro los puntos “débiles” o de mejora en que se podía aglutinar todo el problema:Más participación y consiguientemente, más grupo. Se precisa formarse en grupos y en su metodología para generar espacios de participación. No se aprende por “ciencia infusa”, sino trabajando intensamente, formándose en aquello que es la clave para participar, saber cooperar y trabajar en grupo. Hemos conseguido reformular una metodología grupal que permite a un profesor o a un director o a un coordinador en nueve pasos, nueve reuniones y un espacio virtual entre ellas, buscando la aplicabilidad, y con un apoyo asesor a sus proyectos docentes, empresariales o cooperativos, pueda ser un buen líder grupal y generar un espacio abierto de cooperación y participación en el aula, en los grupos, en la empresa o en las organizaciones del tercer sector. Por tanto, más participación implica más grupo y, consecuentemente, uno tiene que conocer en profundidad cómo puede facilitar la construcción de grupos, su desenvolvimiento y su materialización en aprendizajes o proyectos innovadores. Más acción, fomentar la acción y la practicidad de lo que se hace, el sentido real, de las cosas experimentadas. El aula suele estar muerta y mirándose al ombligo, encerrada en sí misma. Y lo mismo, la empresa o la organización comunitaria. Les falta acción. Claro que la acción siempre comporta mayor riesgo, sobre todo, de errores (“el que tiene boca, se equivoca”, el que hace y va a la realidad de la vida, aprende equivocándose, pero difícilmente no se equivoca, aunque luego lo sepa aprovechar para hacerlo mejor). La acción debe correr en paralelo, pero una milésima de segundo adelantada sobre la investigación: action-research es el mejor método para acercarnos a una acción que nos beneficie con su aprendizaje continuo, basado en gran medida en el error (que suele ser el buen aprendizaje), y a la vez nos permita saber que ocurre para que las cosas vayan como van, y en cierta medida, replantear continuamente la planificación de la acción y el problema saber verlo desde varias perspectivas. La acción es una asignatura pendiente de las aulas, y de las organizaciones empresariales o sociales y no digamos de la administración pública. Más internet, más virtual, menos tiempo de aula y más trabajo en la casa o donde sea, con sus compañeros o sólo, pero utilizando software y plataformas que realmente mejoren y amplíen las posibilidades y oportunidades del aprendizaje aportados por el mundo virtual. Para ello, se precisa mucha orientación, porque ni en la institución enseñanza, ni en la organización, se plasma más que los conocimientos de los individuos que en espacios de aprendizajes compartidos horizontalmente. El gap-hándicap de profesores y generalmente coordinadores respecto a sus alumnos o a sus colaboradores en el plano internet suele ser muy amplio, y eso les lleva a utilizar peor esos instrumentos y en términos relativos, y a tender a “encerrarse” en su poder, evitando el avance de su organización, sea la que sea. Para que obtengamos de internet lo que es posible, y es mucho, es preciso que experiencias y conocimientos de “los de abajo” sean las que lideren las aulas o las organizaciones, y siempre sabiendo que en la mayoría de los casos, internet o el mundo del software nos aportan un complemento extraordinario de lo que ya sabemos hacer, lo que permitirá aumentar nuestras posibilidades y mejorar ostensiblemente lo que aportamos. Más planificación, previsión, saber lo que queremos hacer y con qué ritmos. Nuestras plataformas docentes u organizativas han de estar planificadas, no para acertar –que también-, sino para saber en cada momento lo que hacemos y por qué lo hacemos. La cuestión de los ritmos es muy importante. Y los ritmos demasiado estresados fragmentan las posibilidades y hacen menos positivo el esfuerzo. Saber pensar en términos de ciclos, de ciclos de innovación, donde la presencia se sigue de la “ausencia” virtual, forjándose así una continuidad en el proceso; o que todo se organiza según las máximas de la metodología científica, sabiendo que no podemos esperar que todo tenga el mismo ritmo, sino que hay cosas que se pueden plantear en términos diarios o semanales o mensuales o trimestrales o anuales. Y eso, refinarlo. Los ritmos son como los latidos, importantísimos para que el organismo funcione mejor y con menos disfunciones. En estos tres meses ….¿Qué he aprendido estos 3 meses?Ya han pasado tres meses desde el inicio de curso. A lo largo del mismo tenemos distintos profesores con distintas maneras de impartir sus clases: unos centrados en la teoría, otros centrados en las prácticas y otros centrados en reflexiones y en la dinámica. ¿Cuál es la mejor manera de aprender?Los estudiantes no queremos estudiar, no queremos estar tardes y tardes estudiando teorías de memoria para que en cuanto pasemos el examen se nos olvide todo. Porque eso es lo que pasa, las cosas que se estudian mal y sin ganas se terminan olvidando con el tiempo. Tampoco queremos hacer trabajos interminables en los que no tienes tiempo para otras asignaturas. Entonces, ¿qué es lo que los estudiantes queremos? Queremos aprender, no memorizar.¿Cuál es la mejor manera de aprender? Participar y escuchar a otros. Cuáles son sus opiniones y discutir sobre ello. Descubrir por nosotros mismos, porque el maestro no es sino una herramienta para el aprendizaje, un guía que nos ayuda a seguir hacia delante, que nos da pautas. El verdadero poder de aprender reside en nosotros mismos.Una buena manera de aprender es mediante grupos. Gracias al trabajo en grupo podemos aprender no sólo sobre el tema que decidimos tratar, sino que aprendemos a escuchar al resto de los integrantes, aprendemos a organizarnos, a expresarnos, a conocer distintos puntos de vista, a llevar a cabo trabajos en conjunto, a trabajar con gente que tiene distintos objetivos y opiniones, a solucionar posibles problemas que surjan… Aprendemos a ver más allá de lo que pensamos, y eso en nuestra carrera considero que es muy importante. Publicado por sandrel

Un comentario en «Homenaje a Público y a sus lectores»

  1. La especialización llevada a las consecuencias técnicas que se está llevando conlleva una pérdida del sentido, del horizonte y del ser humano. En su lugar queda la robotización del proceso de aprendizaje, la clonación de ideas y modelos, y la reproducción de lo mismo. Este camino ya lo estábamos haciendo, pero Bolonia nos ha venido bien como disculpa para profundizarlo y convertir el espacio de aprendizaje en un espacio para la tecnificación del lenguaje y la dispersión de las sensibilidades y conocimientos.

    Y lo curioso es que las ideas de Bolonia podían haber significado para nuestro caduco sistema educativo, un buen avance hacia formas más interactivas, hacia mayor presencia del alumno como protagonista, hacia una mayor especialización pero manteniendo el conjunto y el sentido de las cosas, para una mayor participación del estudiante en su propio aprendizaje …. pero pocos de estos beneficios podrán plasmarse cuando miremos desde dentro de diez años lo que nos ha pasado … en esta década. Porque lo que sí ha quedado de Bolonia es la otra parte, la más lamentable desde un punto de vista humanista, aquella que incide en la construcción de una sociedad dependiente, al servicio de los más míseros intereses y que no necesita que sepamos, sino que nos comportemos adecuadamente a los intereses de los que mandan, sean estos empresarios o políticos o lo que sea.

    Y esta contradicción va a ser difícil que la superemos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.